Un móvil Android termina convertido en un PC con refrigeración líquida... y funciona

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Un Nubia Z70 Ultra con 24 GB de RAM se transforma en un PC con Linux, refrigeración modificada y capacidad para ejecutar The Witcher 3.
Un modder ha logrado transformar un móvil Android en un ordenador de sobremesa. Para ello ha utilizado un Nubia Z70 Ultra, un sistema de refrigeración modificado, una carcasa transparente y una batería externa. El resultado es un pequeño PC capaz incluso de ejecutar juegos exigentes.
El protagonista de este experimento es el ZTE Nubia Z70 Ultra, equipado con un Snapdragon 8 Elite, 24 GB de RAM y una GPU Adreno. Aunque ya no utiliza el procesador móvil más reciente de Qualcomm, su potencia sigue siendo suficiente para realizar tareas que normalmente asociaríamos con un ordenador.
El principal problema al intentar utilizar un smartphone como ordenador durante largos periodos no es únicamente la potencia, sino mantenerla de forma sostenida. Cuando un teléfono alcanza temperaturas elevadas, reduce automáticamente el rendimiento para evitar daños.
Para solucionar este inconveniente, el modder utilizó dos refrigeradores para CPU y construyó una carcasa personalizada de metacrilato en la que también incorporó una batería externa. Esta modificación permite mantener el Snapdragon 8 Elite a temperaturas más controladas y reducir la pérdida de rendimiento durante cargas prolongadas.
El siguiente paso fue modificar la parte de software. El dispositivo consiguió ejecutar Termux de forma nativa y posteriormente utilizar Linux con el entorno de escritorio XFCE4 directamente desde el teléfono.
Con un monitor externo, teclado y ratón, el smartphone deja de comportarse simplemente como un teléfono conectado a una pantalla y empieza a ofrecer una experiencia mucho más cercana a la de un ordenador convencional.
Pero el experimento todavía tenía una prueba más exigente: los videojuegos de PC.
El resultado más llamativo llegó al ejecutar The Witcher 3. El Nubia Z70 Ultra consiguió mover el juego a 1080p con los gráficos configurados en Ultra, aunque evidentemente no con una tasa de imágenes especialmente elevada.
Durante la prueba, el juego se mantuvo aproximadamente entre 20 y 30 FPS, mientras que la GPU Adreno alcanzaba una utilización cercana al 99 %. No es suficiente para competir con un PC gaming convencional, pero sí demuestra hasta dónde puede llegar el hardware de un smartphone cuando se elimina una de sus principales limitaciones como es la refrigeración.
El experimento todavía necesita mejoras en el apartado de software, pero demuestra que un móvil Android moderno puede transformarse en un ordenador funcional con el hardware adecuado, refrigeración suficiente y bastante trabajo de modificación.