Un avión chino puede dar la vuelta al mundo en 2 horas y podría ser el primer vuelo comercial a 20.000 km/h

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China está trabajando en un avión hipersónico que podría volar hasta a 20.000 km/h, 16 veces la velocidad del sonido, para transportar pasajeros por primera vez en la historia.

El mítico avión supersónico Concorde abrió el camino a una serie de proyectos que prometían viajar entre varios puntos en tiempo récord. La NASA no tardó en sumarse a esta carrera por los aviones que superan la velocidad del sonido y ha diseñado un modelo con el que se puede viajar de Londres a Nueva York en 90 minutos.

Las trabas para obtener la certificación podrían retrasar los proyectos, pero China se ha propuesto diseñar un modelo propio que podría empezar a volar antes de lo previsto. Esto es posible gracias a un motor hipersónico capaz de operar a una altitud de 30 kilómetros en la estratosfera, más del doble que los aviones comerciales actuales.

El motor se ha convertido en un hito en la tecnología de la aviación y ya se conoce como "el motor hipersónico más potente del mundo". El avión que lo equipe podrá volar aprovechando la menor resistencia que ofrece el viento a mayor altura, así que también es uno de los más eficientes.

El medio chino South China Morning Post asegura que este motor desarrollado por el Beijing Power Machinery Institute puede alcanzar los 20.000km/h, unas cifras muy similares a las de Mach 16 (veces que se supera la velocidad del sonido). Este nuevo avión hipersónico se mueve a 16 veces la velocidad del sonido y podría revolucionar el transporte militar, pero también civil.

El avión hipersónico de China aún tiene un largo camino por delante

El proyecto tiene potencial, pero el Beijing Power Machinery tendrá que seguir trabajando en él junto con el ejército del país. China no ha revelado demasiada información de su nuevo avión, pero todo apunta que podría ser similar a Mach 7 con un motor de detonación que genera una onda de choque gracias a la mezcla de combustible y aire que empujará el avión. 

Si China decide diseñar un modelo más rápido que Mach 7, tendrán que trabajar en una plataforma circular situada en la parte posterior de la aeronave. Lo único que se sabe por el momento es que el avión podría dar la vuelta al mundo en 2 horas.

El mayor obstáculo al que se enfrenta el equipo de ingenieros es el calor. El motor se calienta debido a las continuas explosiones que dan empuje al avión, pero también en el fuselaje debido a la enorme velocidad a la que opera.

Los costes de producción son elevados, pero el verdadero problema para obtener la certificación será el impacto medioambiental que genere. Los motores hipersónicos no solo son más contaminantes, sino que producen unos niveles de ruido por encima de los recomendados. 

En caso de que entrase en producción este motor, China no podría volar el avión en espacios protegidos o zonas con alta densidad de población a máxima velocidad, pero tampoco podría aterrizar en aeropuertos ubicados cerca de núcleos urbanos.

Zhang Yining, ingeniero que ha liderado el proyecto, ha asegurado al medio chino que están trabajando para obtener el mejor rendimiento en cualquier franja de velocidad, incluso cuando el avión opera a 20.000 km/h.

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