China se mofa de los motores europeos para sus coches eléctricos: "Felicitaciones, han producido un motor obsoleto en seis años"

¡China se burla de Europa! "Felicidades por crear un motor obsoleto en seis años". El dardo de los fabricantes chinos a Volkswagen que deja en evidencia a la industria europea.
Hasta hace poco, Volkswagen lideraba el mercado chino con autoridad, pero el coche eléctrico lo ha cambiado todo. La compañía alemana apostó muy fuerte por los eléctricos, confiando en que esa sería la única vía en el mercado.
Sin embargo, los conductores chinos están demandando en masa coches que eliminen la "ansiedad por la autonomía", prefiriendo vehículos con motores de gasolina que funcionan exclusivamente como generadores para cargar la batería.
El dardo de Li Auto a la estrategia alemana
La empresa china Li Auto, que se ha hecho fuerte precisamente vendiendo este tipo de coches, ha aprovechado el lanzamiento del Volkswagen ID.Era 9X para cuestionar la capacidad de innovación de la compañía y, en general, de las marcas europeas.
Desde sus canales oficiales, han señalado con ironía que Volkswagen haya tardado seis años en poner en la calle una tecnología que, para los fabricantes chinos, ya es un estándar desde hace tiempo.
La empresa alemana ha recurrido a una evolución de su conocido motor EA211 (el que montan coches como el Golf o el Ibiza) para utilizarlo como generador.
Mientras que para la marca es un paso necesario para ofrecer más de 1.000 km de autonomía, para Li Auto es el ejemplo de una industria europea que reacciona tarde y recurre a piezas que ya tenía en el estante en lugar de desarrollar sistemas nativos más eficientes.

Y es que los datos de ventas lo confirman: en China, los eléctricos que solo ofrecen 400 o 500 km de rango están perdiendo terreno frente a los modelos de rango extendido (EREV).
El ID.Era 9X es el intento de la marca por dar al cliente lo que pide, que es un coche que se comporte como un eléctrico, pero que pueda recorrer largas distancias sin depender de la infraestructura de carga.
El problema es que, al adoptar esta solución, Volkswagen entra en un terreno donde las marcas locales, como BYD o la propia Li Auto, ya cuentan con economías de escala y una ventaja considerable.
No solo fabrican estos coches más rápido, sino que sus sistemas de gestión de energía son, a día de hoy, más avanzados que la adaptación que ha presentado Alemania.
Realismo frente a orgullo
Lo que estamos viendo es un choque de realidades. Volkswagen ha tenido que elegir entre mantener su postura ideológica del "eléctrico puro" o adaptarse a lo que el mercado chino compra hoy mismo.
El hecho de que una marca europea recupere un motor de gasolina clásico para apoyar sus baterías confirma que la transición eléctrica no está siendo tan lineal como se planeó originalmente.
A corto plazo, esto podría ayudar a Volkswagen a frenar la caída de sus ventas en China, pero el coste reputacional es elevado. En tecnología, cuando dejas de marcar el camino y empiezas a seguir el de tus competidores, pierdes la capacidad de fijar precios y estándares.
Ahora, el reto para Europa y otros fabricantes del continente ya no es fabricar el mejor motor, sino ser capaces de iterar tan rápido como lo hacen en China.

