¿Es cierto que los coches eléctricos producen más mareos que los coches tradicionales?

Un estudio reciente desmonta uno de los mitos más comunes sobre los mareos en los coches eléctricos, tanto al conducirlos como al viajar de acompañante. Esto es lo que dicen los expertos.
Quien ha sufrido mareos en el coche sabe lo incómodo que puede ser, con el estómago revuelto, sudor frío y la sensación de que lo único que quieres es llegar cuanto antes. Durante años, muchos pensaron que los coches eléctricos, con su motor y su conducción suave, serían un alivio, pero un nuevo estudio apunta justo lo contrario.
Es importante mencionar que de acuerdo con los expertos, la cinetosis, o mareo por movimiento, es un problema que acompaña a millones de personas desde siempre en viajes en coche de combustión.
No es un capricho ni un simple malestar, para algunos, la experiencia puede llegar a ser incapacitante, con náuseas intensas, dolor de cabeza y sensación de desorientación. Lo que pocos imaginaban es que, según la investigación del doctor William Emond, en algunos casos los coches eléctricos pueden incluso empeorar el problema.
Qué es el mareo por movimiento y a quién afecta
El mareo por movimiento se produce cuando el cerebro recibe señales contradictorias, donde la vista puede indicar que estás sentado y quieto, pero el oído interno y los músculos detectan que te estás moviendo. Este choque de información provoca una respuesta automática con malestar, sudor, náuseas e incluso vómitos.
Cabe señalar que no todas las personas reaccionan igual, puesto que la susceptibilidad depende de factores como la genética, la edad, la frecuencia con la que viajas, el descanso previo o incluso lo que has comido antes del trayecto.
En algunos casos, basta un par de curvas para sentir el malestar; en otros, el cuerpo ha desarrollado cierta tolerancia tras años de viajes. Aunque la cinetosis puede aparecer en cualquier medio de transporte, los coches eléctricos presentan una serie de características técnicas y de diseño que, para quienes son propensos, pueden intensificar los síntomas.
Por qué los coches eléctricos pueden provocar más mareos
La investigación de William Emond identifica un desajuste neurológico más pronunciado en vehículos eléctricos. Su comportamiento dinámico no siempre coincide con lo que el cerebro espera de un coche. Este desfase sensorial es uno de los detonantes clave de la cinetosis.
Uno de los factores más mencionados es el frenado regenerativo que, a diferencia de un coche de combustión, donde el freno se acciona con el pedal, en un eléctrico el coche puede reducir velocidad bruscamente al soltar el acelerador, recuperando energía para la batería. Si la configuración es agresiva, las deceleraciones pueden ser bruscas e imprevisibles, algo que desorienta al cerebro.
A esto se suma que los eléctricos tienen patrones de aceleración y deceleración distintos. En ocasiones más suaves, pero prolongados, generando un balanceo constante que, aunque apenas perceptible para algunos, es suficiente para disparar los síntomas en personas sensibles.
Por otro lado, el silencio mecánico, que parecía una ventaja, también juega un papel muy importante. Y es que al eliminar referencias auditivas del motor, el cerebro pierde pistas para anticipar los cambios de velocidad o dirección.
Otro elemento que influye es el interior cada vez más digitalizado de los coches eléctricos. Muchos modelos integran pantallas de gran tamaño para los controles del vehículo y, en plazas traseras, sistemas multimedia pensados para el entretenimiento.
Fijar la vista en una pantalla mientras el coche se mueve amplifica la desconexión entre lo que ves y lo que sientes físicamente. Si en un viaje largo te concentras en un contenido inmóvil mientras tu cuerpo experimenta movimientos continuos, la probabilidad de mareo se dispara.
Esto no solo ocurre en pasajeros; algunos conductores sensibles también pueden verse afectados cuando la interfaz requiere demasiada atención visual. Así que el mareo puede afectar tanto al conductor como a los acompañantes.
Por qué algunas personas se marean y otras no
La clave está en cómo cada cerebro procesa la información sensorial. Quienes han pasado mucho tiempo viajando en barco, avión o coche suelen haber entrenado su sistema vestibular para manejar mejor estos conflictos.
En cambio, para quienes no tienen esa experiencia previa, el desajuste se siente más intenso. Otros factores como la fatiga, el estrés, la temperatura del habitáculo o la postura en el asiento influyen notablemente.
Incluso comer en exceso o en ayunas antes del viaje puede inclinar la balanza hacia un mareo. Y aunque los coches de combustión también pueden provocarlo, los eléctricos añaden elementos propios —como el frenado regenerativo o la ausencia de ruido del motor— que potencian el efecto.
La ciencia ha identificado varias estrategias para mitigar la cinetosis, y mirar a un punto fijo ayuda a sincronizar la información que recibe el cerebro. Viajar en el asiento delantero, donde los movimientos se anticipan mejor, es otra recomendación.

