Mónica Marí, responsable de gasolinera, desmonta el mito de las gasolineras low cost:" El combustible ya viene aditivado, que una gasolina sea más barata no significa que sea peor"

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Mónica Marí, experta del sector de las estaciones de servicio, aclara la realidad sobre la gasolina barata, los aditivos premium y el grave fallo que muchos conductores cometen al llenar el depósito.
Repostar combustible parece una tarea automatizada para cualquier conductor, pero alrededor de los surtidores de las gasolineras persisten mitos sobre la calidad del carburante e imprudencias que pueden costar miles de euros en reparaciones.
Mónica Marí, responsable de la estación de servicio Elefante Azul y Autonetoil en Sant Antoni (Ibiza), desglosa las claves reales para repostar con criterio y desmitifica algunas creencias muy extendidas en una entrevista para La Vanguardia.
La verdad sobre la gasolina low cost y el combustible premium

La asociación de un mayor precio de la gasolina con un producto superior de mayo calidad no siempre se cumple en el sector de los carburantes.
Según Mónica Marí, la calidad de la materia prima está garantizada por ley y las diferencias de precios suelen responder a decisiones empresariales y los coste asociados a la propia estación de servicio.
Todo el carburante comercializado pasa por los mismos controles de calidad. Tanto las gasolineras tradicionales como las de bajo coste añaden aditivos específicos para mejorar la limpieza e inyección del motor en cada repostaje.
Salvo que el fabricante del coche indique lo contrario —como ocurre en motores de alta compresión o deportivos—, utilizar gasolina de 98 octanos en un motor convencional no ofrece un mejor rendimiento ni prolonga la vida útil del vehículo frente a la de 95 octanos, directamente es tirar el dinero, ya que el combustible de 98 octanos es ostensiblemente más caro.
Para la responsables de esta estación de servicio, la diferencia de precios entre gasolineras no refleja una menor calidad del combustible, sino un modelo de negocio orientado al volumen o a la automatización de costes operativos.
El error de elegir la manguera equivocada
Introducir diésel en un depósito de gasolina o viceversa sigue siendo una de las incidencias más graves en las estaciones de servicio.
Aunque los turismos modernos incorporan bocas de llenado de diferente tamaño y orientación diseñadas para evitar en la medida de los posible esta confusión, el fallo se sigue produciendo prácticamente a diario en muchas gasolineras.
En caso de que te ocurra, Mónica Marí indica la regla de oro para evitar que el desastre sean mucho peor: jamás debes arrancar el motor ni encender el contacto.
Si el motor no se pone en marcha, el error tiene "fácil solución", solo hay que vaciar el depósito remolcado el coche en una grúa hasta un taller especializado.
Pero si decides arrancar el coche con una densidad de combustible equivocado muy alta, causarás graves daños en el sistema de inyección y la bomba del combustible.
Otros hábitos comunes en los surtidores que resultan ineficaces según la experta es la de seguir presionando el gatillo de la manguera tras escuchar el primer "clic" automático: el sensor del surtidor detecta que el tanque ha alcanzado su capacidad máxima de aire y combustible y no deberías forzarlo.


