Primer ayuntamiento en España en tomar medidas radicales con el coche eléctrico: son peligrosos, "gasolina, gasoil o lo que tenga que ser"

Imagen generada con IA

La alcaldesa Ana Sala señala que existen dudas sobre la seguridad de los coches eléctricos, su coste y la capacidad de los servicios de emergencia para responder a incidentes.

Los coches eléctricos se han posicionado como la principal alternativa para lograr un transporte más limpio y sostenible, respaldados por políticas europeas y nacionales que buscan reducir drásticamente las emisiones contaminantes en los próximos años. 

Sin embargo, más allá de los objetivos climáticos, comienzan a surgir algunas críticas sobre la seguridad real, así como la infraestructura disponible para asumir esta transición con garantías. 

En medio de esta situación, el Ayuntamiento de Calpe, en Alicante, se ha convertido en el primero en España en dar un paso atrás y anunciar oficialmente que abandonará temporalmente su flota de coches eléctricos.

De acuerdo con Cadena SER, la decisión del consistorio calpino viene después de que un vehículo municipal se incendiara mientras se cargaba en un punto público situado frente al edificio del Ayuntamiento, en la céntrica avenida de Ifach. 

Como era de esperar, el incidente generó preocupación inmediata entre los responsables municipales debido a la dificultad para controlar este tipo de incendios y al riesgo potencial para los ciudadanos. 

Este episodio, aunque no provocó víctimas ni daños personales, sí puso de relieve problemas de seguridad específicos relacionados con los coches eléctricos, provocando que el gobierno anunciara la cancelación del contrato actual de renting de estos vehículos una vez que llegue a su fin.

Por qué son más peligrosos los incendios de coches eléctricos

Una de las razones principales por las que el incendio de Calpe generó alarma es que apagar incendios en vehículos eléctricos requiere técnicas y recursos especiales que no siempre están disponibles en localidades pequeñas o medianas. 

Estos coches utilizan baterías de litio que, en caso de incendio, arden durante más tiempo y suelen reactivarse incluso horas después de que aparentemente estén apagadas. En España, esto ya ha generado serios incidentes, como el ocurrido recientemente en Alcorcón (Madrid), donde dos bomberos fallecieron al intentar sofocar el incendio de uno de estos vehículos en un garaje.

Es importante mencionar que esta clase de incidentes ha llevado a muchos municipios a replantearse si realmente disponen de medios suficientes para gestionar una posible emergencia de este tipo.

La preocupación no se limita únicamente al ámbito de la seguridad. Una realidad menos visible, pero igual de relevante, es la limitada infraestructura de recarga que existe fuera de las grandes ciudades españolas

En muchas zonas del país, la escasez de puntos de carga genera desconfianza entre los conductores y hace que municipios como Calpe opten por dar prioridad a opciones más fiables, pese al compromiso general con la sostenibilidad ambiental.

Movilidad sostenible sí, pero con garantías

La alcaldesa de Calpe, Ana Sala, fue clara en su intervención durante el pleno municipal: "Esto ha sido algo puntual, pero suficiente para reconsiderar". Su decisión es no renovar el contrato de renting de vehículos eléctricos y estudiar otras opciones. 

"Gasolina, gasoil o lo que tenga que ser", dijo textualmente, dejando en manos de los técnicos la elección de la próxima flota. No descartó alternativas como el hidrógeno verde, pero dejó claro que la prioridad es garantizar la seguridad y funcionalidad del parque móvil del Ayuntamiento. 

Cabe mencionar que este es un mensaje eficaz que pone sobre la mesa la necesidad de evaluar con rigor cada paso de la transición ecológica. Según las palabras de la alcaldesa, el futuro tecnológico del parque automovilístico del consistorio será decidido estrictamente por criterios técnicos.

Lo que ha ocurrido en Calpe no es un rechazo absoluto a la movilidad eléctrica, sino una advertencia. Un recordatorio de que la sostenibilidad no puede imponerse por decreto si no va acompañada de confianza, formación, infraestructura y protocolos claros. 

Si los ayuntamientos pequeños —los que gestionan el día a día más próximo al ciudadano— no se sienten respaldados, el proceso puede tambalearse. La transición ecológica en España no solo necesita tecnología y financiación; necesita también seguridad y consenso. Y, sobre todo, soluciones que funcionen sobre el terreno.

Otros artículos interesantes: