Tesla está a punto de solucionar uno de los problemas más comunes y peligrosos de los coches eléctricos

Tesla y Elon Musk trabajan en un rediseño de las manijas del Model Y, mejorando salidas electrónicas y manuales para poner fin a los problemas reportados por los usuarios.
Tesla ha decidido replantear uno de los elementos más característicos de sus coches eléctricos: las manijas al ras de las puertas. Lo hace después de que varios propietarios denunciaran que se quedaron encerrados dentro de sus vehículos cuando el sistema electrónico dejó de responder.
Ante lo sucedido, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) ya ha abierto una investigación sobre 174.000 unidades del Model Y fabricadas en 2021, por lo que ha pasado a convertirse en un problema de seguridad que no se puede ignorar.
Según Bloomberg, la compañía trabaja en un rediseño que unifique la apertura manual y la electrónica, y es que las quejas no son menores, al menos nueve conductores han reportado incidentes en los que tuvieron que romper las ventanillas para salir o rescatar a niños atrapados en el interior.
La causa, según la Oficina de Investigación de Defectos (ODI), podría estar en la batería de bajo voltaje, incapaz de suministrar energía suficiente a las cerraduras. En ese escenario, las manijas dejan de funcionar sin previo aviso.
Cabe señalar que el problema no solo afecta a los propietarios, sino que también a los equipos de rescate, que se encuentran con mecanismos ocultos en lugares poco accesibles. En algunos modelos, la palanca manual está bajo una alfombra o escondida en la parte inferior de la puerta trasera, algo difícil de localizar en una situación de emergencia.
Los expertos afirman que no basta con presumir de buenos resultados en pruebas de choque, puesto que un coche eléctrico o de combustión también debe garantizar que sus ocupantes puedan salir de él en cuestión de segundos si algo falla.
Tesla busca una solución (y los reguladores presionan)
Elon Musk se ha visto forzado a revisar la idea que convirtió a sus vehículos en iconos de diseño. Las manijas al ras, que ayudaban a mejorar la aerodinámica y daban un aire futurista al coche, han demostrado ser poco prácticas en emergencias.
La compañía quiere integrar en un único sistema la apertura electrónica y la manual, que hoy están en ubicaciones distintas y que varían según el modelo y el año de fabricación. Cabe señalar que la información adelantada por Bloomberg coincide con la presión de distintos reguladores.
En China, por ejemplo, se estudia limitar o incluso prohibir las manijas completamente ocultas por su impacto en la seguridad. Se ha convertido en un debate global sobre hasta qué punto la innovación debe ceder terreno a la funcionalidad cuando está en juego la vida de los pasajeros.
Los coches eléctricos, cada vez más dependientes de la electrónica, plantean un nuevo escenario para la seguridad vial. Sistemas que antes eran puramente mecánicos, como abrir una puerta, hoy dependen de baterías y software.
Precisamente este cambio tecnológico complica la respuesta en situaciones críticas, donde Tesla, por su volumen de ventas y por haber apostado de forma más radical por esta solución, concentra ahora la atención.
La NHTSA ha dejado claro que la investigación sobre el Model Y no es un trámite más, puesto que nueve incidentes confirmados son suficientes para hablar de un riesgo sistémico. El temor es que la combinación de batería de bajo voltaje y manijas ocultas se repita en miles de unidades y en distintos mercados.
Es a partir de aquí que la compañía ha decidido adelantarse con un rediseño antes de que el problema derive en un escándalo mayor.
Un nuevo reto para Tesla
Este caso vuelve a plantear un dilema central en la industria, hasta qué punto los fabricantes priorizan la estética frente a la funcionalidad. Los coches eléctricos han convertido la electrónica en la base de su diseño, lo que aumenta la complejidad de cualquier fallo.
Cuando la corriente se corta, el coche puede convertirse en una trampa si no se han previsto alternativas claras. Tesla no es la única que ha apostado por manijas ocultas, pero sí la más visible por su volumen de ventas y su condición de referente en movilidad eléctrica.
Eso amplifica cada fallo, con coches que superan con nota las pruebas de choque oficiales pueden quedarse cortos en un aspecto básico, como permitir salir de ellos en una emergencia.
El rediseño anunciado es también un recordatorio de que la seguridad no termina en el impacto. La verdadera prueba llega después, cuando los pasajeros deben salir del vehículo, por lo que la accesibilidad, en este sentido, es tan importante como los sistemas de frenado automático.

