Vuelven los botones físicos: los fabricantes de coches dan marcha atrás y reniegan de las pantallas táctiles

Vuelven los botones físicos: los fabricantes de coches dan marcha atrás y reniegan de las pantallas táctiles
Conductora tocando la pantalla del coche.Freepik.

Los principales motivos para eliminar los botones táctiles tienen que ver con la seguridad, sin ir más lejos. Compañías como Volkswagen han reconocido errores de diseño en algunos de sus modelos.

Dicen que antes o después todo vuelve. Y eso es algo que los fabricantes de coches podrían empezar a aplicarse a partir de ahora. En concreto, en lo que se refiere a los botones físicos de toda la vida. En un giro bastante inesperado (al menos hasta cierto punto), las pantallas táctiles podrían dejar de ser la tendencia que en los últimos años parecían ser. 

Con la vista puesta a este mismo 2026, daba la sensación de que la digitalización, los mandos centralizados y las superficies limpias eran el camino a seguir en lo concerniente al mundo del motor. Pero tanto los diseñadores de los vehículos como los propios organismos de seguridad estarían pensando en dar un frenazo considerable y poner la marcha atrás.

El regreso de los botones físicos al salpicadero del coche

CarPlay de Apple, instalado en un coche
CarPlay de Apple, instalado en un coche

Este 2026 podría ser el año en el que los fabricantes de coches recuperen en gran medida los botones físicos tradicionales. Existen muchas razones para ello, algunas demandadas desde hace tiempo incluso por los propios conductores. Para empezar, el tema de la seguridad en carretera. Parece un hecho que las pantallas táctiles distraen a mucha gente.

Sobre el papel pueden parecer estupendas, prácticas y más cómodas de usar, pero una cosa es la teoría y otra, como señalan medios especializados, la práctica. Empleos constantes como ajustar la climatización dentro del vehículos, poner la música o activar cualquier cosa requiere apartar los ojos de la carretera. La mayoría de las veces, durante más tiempo que pulsar un botón.

Organismos de seguridad como Euro NCAP han intervenido directamente en este debate. Desde este año, para que un vehículo obtenga la máxima calificación de cinco estrellas en sus pruebas de seguridad, ciertos controles esenciales -como los intermitentes, limpiaparabrisas, luces de emergencia y el claxon- ya no pueden depender únicamente de interfaces táctiles.

Dicho de otra forma: están obligados a contar con botones o interruptores físicos con los que resulte posible interactuar de una manera más intuitiva, sin que el conductor tenga que desviar la mirada. O si tiene que hacerlo, que sea durante el mínimo tiempo posible. Aquellos modelos que no cumplan este requisito, perderán puntos en su puntuación, lo que a nivel comercial, podría notarse también.

Crónica de un cambio que se veía venir

Aunque la noticia es nueva, no lo es tanto la opinión de muchos fabricantes de coches, que ya llevaban tiempo reculando en lo que se refiere a las pantallas táctiles.

La propia Volkswagen, sin ir más lejos, ha admitido hace no mucho que concentrar demasiadas funciones en pantallas táctiles fue un error de diseño. Y muchos de sus nuevos lanzamientos lo remediarán.

Incluso fabricantes de coches eléctricos de nicho como Polestar están reconfigurando sus interiores para incluir más interruptores y botones físicos a partir de los próximos modelos, en respuesta a la crítica de que los interiores minimalistas son poco prácticos para el uso diario.

La conclusión parece clara: la tecnología no solo debe parecer moderna y accesible, sino también resultar segura y cómoda. La renovación solamente estética, por así decirlo, no siempre es una buena idea. Y menos aún cuando se trata del mundo automovilístico.

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