El mejor modo de lavar las verduras que compres en el supermercado

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Las verduras deben constituir la base de nuestra dieta, según numerosos estudios científicos y recomendaciones medioambientales. No en vano una reciente investigación a gran escala con expertos encargada por la revista The Lancet demanda duplicar el consumo de frutos secos, frutas, verduras y legumbres, y reducir a la mitad del consumo de carne y azúcar. 

Si en otras ocasiones te hemos contado cómo puedes elegir vegetales frescos y de temporada, los errores que cometes al cocinar las verduras o incluso cómo conseguir que los aguacates se mantengan frescos durante más tiempo, hoy queremos apuntar la mejor manera de que tus hortalizas estén limpias y libres de bacterias. Y no, no es solamente poner la lechuga debajo del grifo y dejar que el agua corra. 

Lo primero que debes hacer es lavarte las manos. No tiene mucho sentido enjuagar las verduras si al manejarlas te dedicas a reintroducir de nuevo gérmenes en ellas. A continuación, debes lavar cada producto a conciencia con agua corriente, frotando suavemente la superficie para que toda la suciedad se desprenda. Si se trata de un tubérculo, como una zanahoria o una patata, puedes emplear un cepillo rígido para retirar la tierra que se ha quedado adherida.

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Para las verduras de hoja verde, un baño de agua podría ser preferible a un lavado por pulverización. Al arrancar la capa externa se eliminarán muchas bacterias, y los restos restantes en las capas internas se desprenderán después de sumergirse. Cinco minutos son suficientes. Para evitar servir hojas o hierbas empapadas, puedes secarlas usando un paño.

Por otra parte, es más recomendable lavar la verdura justo antes de cocinarla y no justo después de llevártela a casa. Lavar y luego refrigerar propiciará más humedad y un aceleramiento del deterioro.

Para finalizar, también debes lavarla aunque tenga piel -sin pensar que por ello está sellada-, ya que las bacterias de la superficie se mueven hacia el interior al cortar o pelar. Por otro lado, la piel o corteza de los vegetales concentra una elevada cantidad de nutrientes beneficiosos que no deberías desperdiciar, como fibra, vitaminas y minerales.

Este artículo fue publicado en TICbeat por Andrea Núñez-Torrón Stock.

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