Rosa Ayari, analista de transformación digital: “Usar IA no significa haber transformado el negocio”

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Rosa Ayari, consultora y analista de transformación digital, avisa en su newsletter Radar IA de LinkedIn de que las empresas europeas adoptan asistentes y agentes de IA para redactar o resumir, pero no transforman procesos ni gobernanza.
La inteligencia artificial sigue dando pasos hacia adelante en su implementación en las empresas, que en mayor o menor medida siguen apostando por una tecnología que en muchos sectores se ha convertido en toda una revolución. La adopción de la IA crece con rapidez en Europa, con cada vez más empresas que utilizan asistentes, automatizaciones y sistemas de gestión algorítmica, todo ello gracias a modelos con mayor capacidad, plataformas que se interconectan entre ellas y agentes de IA que trabajan directamente sobre todo tipo de documentos y aplicaciones.
Sin embargo, usar estas herramientas no es lo mismo que haber cambiado la forma de trabajar: Rosa Ayari, consultora, docente y analista de transformación digital, lo resume en su newsletter Radar IA en LinkedIn con una frase: “Usar IA no significa haber transformado el negocio”. Su diagnóstico es que la mayoría de las empresas aplica la IA a tareas de apoyo y que la ventaja será para las que “rediseñen procesos completos, responsabilidades y formas de trabajar”, con formación adaptada a cada puesto, control sobre lo que hacen los agentes y resultados que se puedan medir.
Sin embargo, algunos expertos como Rosa Ayari, consultora, docente y analista de transformación digital, aclaran que gran parte de esa adopción sigue concentrada en la realización de tareas periféricas del negocio, tales como la redacción de textos, resúmenes, búsqueda de información, preparación de contenidos o para atender consultas. Esto significa que, aunque la inteligencia artificial ya está dentro de las empresas, en muchos casos no ha alcanzado el núcleo del negocio.
En su análisis publicado en LinkedIn, Ayari distingue entre incorporar herramientas y reorganizar procesos completos. Advierte de que los agentes de IA pueden actuar con más autonomía, mientras que las empresas aún están definiendo quién los supervisa. Para gestionar este salto, plantea identificar qué información utiliza cada sistema, qué puede hacer y quién responde por sus actuaciones.
La experta explica que una pequeña empresa de servicios puede utilizar un asistente de IA para redactar propuestas más rápido y seguir esperando por las mismas autorizaciones, copiando datos manualmente y buscando documentos en carpetas dispersas. Aunque la preparación del texto habrá mejorado, hasta llegar a entregar una oferta tendrá que seguir superando obstáculos. Por ello, insiste en la importancia de analizar la situación y tomar decisiones antes de incorporar más herramientas.
Formación y comprobación
Rosa Ayari hace hincapié en formar adecuadamente a los equipos, ya que los cursos generales deben dar paso a un aprendizaje relacionado con las tareas reales de cada profesional. Como explica la analista, el empleado necesita saber usar la herramienta, verificar los resultados y reconocer cuándo debe intervenir.
La analista de transformación digital también insiste en diferenciar los permisos para consultar información de los que permiten modificar registros o ejecutar acciones en otros sistemas conectados a la empresa. Según explica, es importante saber qué mejora realmente con la integración de la IA, para así tomar decisiones sobre qué se puede resolver automáticamente gracias a esta tecnología y qué situaciones requieren de una revisión más detenida.
Este es un proceso que Ayari considera que debe llevarse a cabo en las empresas a través de un análisis exhaustivo en el que se tengan en cuenta las verdaderas mejoras de su implementación, observando cuánto tardan en solucionarse las incidencias, cuántas respuestas necesitan correcciones y el trabajo adicional que generan.
Rosa Ayari resume su propuesta en integrar la IA con contexto, control y resultados demostrables, con una reflexión que invita a observar qué sucede después de obtener una respuesta automática, es decir, quién la utiliza, cómo se comprueba y qué decisión permite tomar a partir de ello.
Por lo tanto, como explica la experta, el avance en las empresas en materia de inteligencia artificial dependerá de que una oferta pueda llegar antes a un cliente o que una reclamación recibida se resuelva de manera eficaz. Es en ese momento cuando la herramienta pasará a ser una mejora reconocible en el día a día de la empresa.

