Microsoft presenta un chip de IA que quiere reducir su dependencia de NVIDIA

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Microsoft busca abaratar la inteligencia artificial y depender menos de NVIDIA y AMD para sus servicios de IA con Maia 300, que llegará a los centros de datos en 2027 con más memoria y eficiencia.
Mientras la inteligencia artificial sigue expandiéndose por buscadores, asistentes, herramientas y plataformas de programación, las grandes tecnológicas se enfrentan a un nuevo reto: encontrar suficiente potencia de cálculo para sostener el crecimiento de sus modelos de IA.
Y es que cada nueva generación de IA exige más recursos, más centros de datos, pero sobre todo, procesadores capaces de gestionar cantidades masivas de información. Esta situación ha convertido a NVIDIA en uno de los actores más importantes de la industria tecnológica.
Sus chips se han transformado en la infraestructura sobre la que funcionan muchos de los sistemas de IA más avanzados del mercado, hasta el punto de que numerosas compañías dependen de ellos para desarrollar y desplegar sus servicios.
Ahora Microsoft quiere reducir parte de esa dependencia con Maia 300, su chip de inteligencia artificial de tercera generación. Según The Verge, este procesador se convertirá en una pieza central de la infraestructura que utilizará la compañía para impulsar sus servicios de IA durante los próximos años.
El papel que Maia 300 tendrá dentro de Microsoft

El objetivo de Maia 300 no es llegar al mercado de consumo ni competir con procesadores para ordenadores domésticos, sino que está diseñado para los centros de datos de Microsoft y para ejecutar cargas de trabajo relacionadas con inteligencia artificial a gran escala.
De hecho, la compañía prevé que comience a desplegarse en producción a partir de 2027 y que termine convirtiéndose en su principal sistema de inferencia de IA.
Es decir, el proceso mediante el cual un modelo ya entrenado genera respuestas, redacta textos, crea imágenes, produce código o ejecuta acciones solicitadas por los usuarios.
Según explicó Scott Guthrie, vicepresidente ejecutivo del grupo de nube de Microsoft, la empresa planea escalar la familia Maia hasta despliegues de varios gigavatios, situándola como una de las principales infraestructuras sobre las que funcionarán sus servicios de inteligencia artificial.
Ese despliegue afecta directamente a plataformas como Microsoft Copilot, GitHub Copilot, Microsoft Foundry y a los modelos desarrollados internamente por Microsoft. De hecho, Maia 200, la generación anterior, ya está ejecutando cargas de producción en estos servicios.
Más rendimiento para los nuevos modelos de IA
Es importante mencionar que Microsoft asegura que Maia 300 ha sido diseñado para afrontar las necesidades de la siguiente generación de modelos de inteligencia artificial.
Entre sus objetivos se encuentran los sistemas de razonamiento avanzado, las conversaciones que manejan grandes volúmenes de contexto y los agentes capaces de realizar tareas complejas compuestas por múltiples pasos consecutivos. Este tipo de sistemas requieren más capacidad de procesamiento y tiempos de respuesta cada vez más rápidos.
La compañía afirma que Maia 300 puede ofrecer un 40% más de tokens por megavatio respecto a los principales sistemas basados en GPU. Esta métrica permite medir cuánta IA puede ejecutarse en relación con la energía consumida.
Microsoft también sostiene que una configuración completa de 96 aceleradores alcanza hasta siete veces más rendimiento a escala de rack que Maia 200, lo que supone un importante salto respecto a la generación anterior.
Una arquitectura que busca reducir costes y dependencia externa
En lugar de integrar todas las funciones en una única pieza de silicio, Maia 300 divide tareas como la computación, el control de memoria y las funciones de entrada y salida en bloques especializados.
Cabe mencionar que el procesador está construido utilizando el nodo N2P de TSMC, uno de los procesos de fabricación más avanzados disponibles actualmente para este tipo de hardware.
En una industria cada vez más dependiente del hardware especializado, Microsoft quiere que una parte de Copilot y de sus futuros modelos funcione sobre tecnología diseñada por la propia compañía, ganando margen en un mercado donde NVIDIA ha reinado durante años.
