Trump vuelve a dar más tiempo a TikTok en EEUU, con una tercera prórroga que resuena a echarse atrás

Donald Trump ha dado una tercera prórroga a TikTok para venderse en Estados Unidos, aunque la tendencia a echarse atrás (TACO) parece enquistada.
El caso de TikTok y su posible prohibición si no vende su negocio en Estados Unidos se está convirtiendo en un culebrón con muchas temporadas. Y lo peor es que no acaba nunca.
Después de superarse en dos ocasiones la fecha límite que le había dado la administración Trump para acabar retirando el órdago y darle 90 días más de plazo a la red social de Bytedance, se avecina una tercera prórroga, como acaba de confirmarse.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha anunciado este martes en una comparencia, como informa CNBC, que el plazo de TikTok para venderse en Estados Unidos o enfrentarse a una prohibición se amplía en 90 días más.
"Trump planea firmar una orden ejecutiva esta semana que permita a TikTok seguir funcionando", ha afirmado Leavitt.
"Como ha dicho en muchas ocasiones, el presidente Trump no quiere que TikTok desaparezca. Esta extensión durará 90 días, que la Administración dedicará a garantizar el cierre de este acuerdo para que los estadounidenses puedan seguir utilizando TikTok con la garantía de que sus datos están a salvo y seguros", apostilla la portavoz.
Historial del baneo que siempre planea sobre TikTok
Después de tantas idas y venidas es fácil perder el foco de todo lo que ha pasado, porque el tema de TikTok y Estados Unidos trae cola.
En abril de 2024, cuando aún era presidente Biden, con el apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos de Trump, en Estados Unidos se aprobó la ley conocida como PAFACA, siglas de Acta para Proteger a los Estadounidenses de Aplicaciones Controladas por países Extranjeros Adversarios.
En ella, se culpaba a la plataforma de ser controlada por el estado chino y en concreto por el Partido Comunista de ese país, así como de utilizarse para la vigilancia y el espionaje y suponer una amenaza para la seguridad nacional, entre otras acusaciones.
Pero la prohibición no se llegó a poner en marcha ante la posibilidad de que la matriz de TikTok vendiese su negocio a una empresa estadounidense antes del 19 de enero de 2025.
Trump y TikTok no consiguieron llegar a un acuerdo pese al interés de Microsoft, Perplexity, Elon Musk, el dueño de OnlyFans, la plataforma de streaming Kick o incluso el youtuber MrBeast, que son solo algunos de los muchos candidatos.
Desde entonces, el presidente estadounidense amplió un a vez más el plazo para dar más tiempo a las negociaciones y no interferir con su agenda política, y una segunda vez para llegar hasta el 19 de junio. Entre medias, en mayo aseguró que la venta estaba cerca, pero las tensiones arancelarias impidieron el acuerdo.
Ante la proximidad de la fecha límite, ahora llega una tercera prórroga para ampliar hasta septiembre el tiempo de las negociaciones de venta y seguir aplazando el riesgo del baneo de una plataforma con más de 1.000 millones de usuarios en el mundo y con mucho éxito también en Estados Unidos.
¿Un nuevo caso de TACO?
Aunque según el popular dicho a la tercera va la vencida, esta tercera extensión que el país norteamericano le da ahora a TikTok puede interpretarse como la enésima vez en que Trump se retracta en una de sus medidas más polémicas.
TACO, siglas de Trump Always Chickens Out, se ha convertido en uno de los eslóganes no deseados del gobierno de Donal Trump en Estados Unidos en esta segunda legislatura en el poder, indicando la tendencia a anunciar medidas radicales que finalmente acaba echando atrás.
Esto es algo que ya se ha visto en numerosas ocasiones, comenzando por los aranceles anunciados a todos los países del mundo, que posteriormente se aplazaron o redujeron en la mayoría de los casos tras las negociaciones bilaterales entre Trump y el resto de países.
Esta tendencia a echarse atrás se ha visto también en casos como el de una posible anexión de Groenlandia, pero según los expertos se está consolidando como una forma de presionar a otros países para negociar condiciones ventajosas para Estados Unidos, aunque sus medidas más populares finalmente nunca se lleven a cabo.
