Trump aprieta y ahoga mientras Apple busca salida: ¿fabricar en EEUU o que pagues tú el precio?

Si Trump cumple sus amenazas, el iPhone será mucho más caro para todos, ya sea por aranceles o por fabricación nacional. No cabe duda de que el usuario pagará la factura.
La tensión entre la Casa Blanca y Apple ha subido varios grados en las últimas semanas. Donald Trump, en su regreso a la presidencia, ha puesto sobre la mesa un ultimátum que puede cambiar el sector por completo por la marca de la que se está hablando: si Apple no traslada la fabricación del iPhone a Estados Unidos, sus dispositivos importados tendrán que pagar un arancel del 25%.
No es solo una amenaza al gigante de Cupertino, es un órdago a todo el mercado, a la industria ya a nivel global y a la propia cadena de suministro de unos de los móviles más top y más vendidos del mundo.
Trump lo ha dejado claro en sus redes y en público: "He informado desde hace tiempo a Tim Cook que espero que los iPhone vendidos en los Estados Unidos se fabriquen en Estados Unidos, no en India ni en ningún otro lugar". Si Apple no cede, el impuesto será automático y la encrucijada de Cook es ahora mismo bestial.
Lo cierto es que, sobre el papel, fabricar el iPhone en suelo estadounidense suena a sueño patriótico. Pero la realidad es mucho más complicada, y Apple lo sabe. El iPhone es el producto más globalizado que existe: decenas de miles de componentes, cientos de proveedores y una logística que recorre medio mundo antes de llegar a la caja de una Apple Store.
El ensamblaje final, hoy, ocurre sobre todo en China, en mega factorías como la de Foxconn en Zhengzhou, la famosa iPhone City.
Apple lleva años diversificando parte de esa producción hacia India, donde ya se ensamblan modelos como el iPhone 15 y donde la compañía prevé que, en 2026, la mayoría de los iPhone vendidos en EEUU se fabriquen allí. Pero mover toda la producción a Estados Unidos es, según los expertos, una quimera.
El propio Tim Cook ha explicado que ni siquiera la automatización más avanzada puede replicar la precisión y la escala de la manufactura asiática. Un ejemplo que parece algo absurdo, pero lo dice todo: los diminutos tornillos que ensamblan cada iPhone no pueden ser atornillados por robots con la velocidad y precisión que se consigue en Asia. Y eso es solo una parte.
El precio del iPhone, en la cuerda floja
El gran miedo, tanto para Apple como para los usuarios —sobre todo más para estos últimos—, es el impacto en el precio final del iPhone. Hoy, fabricar un iPhone en China cuesta alrededor de 450 dólares por unidad. Si la producción se traslada a India, el coste sube entre un 10% y un 15%, pero sigue siendo asumible para Apple y, en parte, para el cliente.
Pero si el ensamblaje se hace en Estados Unidos, el coste se dispara. Según analistas, un iPhone 100% fabricado en EEUU podría costar entre 1.400 y 1.600 dólares solo en producción.
Si además se replica toda la cadena de suministro en suelo estadounidense, el precio final podría superar los 2.000 o incluso 3.500 dólares por unidad. Y si Apple decide no mover la producción y Trump aplica el arancel del 25%, el sobrecoste también se trasladará al consumidor.
En resumen: el usuario pagará la factura, ya sea por un iPhone 'made in USA' o por el impuesto a la importación. No cabe duda, aunque también habría que verlo, que el iPhone podría dejar de ser un objeto de deseo para convertirse en un auténtico artículo de lujo.

Tim Cook vs. Trump: choque de titanes
Tim Cook no es ajeno a la presión política ni a las negociaciones duras. Ya durante la anterior presidencia de Trump, Apple consiguió exenciones temporales a algunos aranceles y negoció inversiones en suelo estadounidense, como la construcción de una fábrica de chips en Arizona. Pero esta vez las cosas han ido a más.
Trump no solo rechaza que Apple traslade su producción de China a India, sino que exige que la relocalización. La administración ve en Apple un símbolo de la reindustrialización nacional y está dispuesta a usar el iPhone como bandera. Cook, por su parte, ya se sabe que no está nada de acuerdo.
En medio de ambos está el consumidor, que podría ser el gran perdedor si la guerra de aranceles se hace más real que nunca, y Trump decide tirar piedras sobre su propio tejado.
Pese a este cambio hacia India, cuidado porque Trump ha dejado claro que no le vale el 'Made in India' como solución. Su mensaje es claro y o fabricas en casa, o pagas. Para Apple, la jugada india ni siquiera es una jugada por la que apostar al 100%, por lo que parece que este camino comienza a acabarse.
La gran pregunta es lógica: ¿cuánto costará un iPhone si Trump cumple su amenaza? Pues así es como, potencialmente, podría quedar:
1. iPhone fabricado en China, India o Vietnam con aranceles de EEUU:
- Los nuevos aranceles de Trump —hasta un 54% para China, 46% para Vietnam y 26% para India— podrían encarecer el iPhone hasta un 43%.
- El iPhone 16 Pro Max, actualmente 1.969 euros en España, podría subir a 2.098–2.200 euros.
- El modelo base, el iPhone 16, que cuesta hoy 799 dólares / 728 euros, podría pasar a 1.042 euros.
- El iPhone más barato, el iPhone 16e, que cuesta hoy 545 euros, podría subir a 781 euros.
2. iPhone fabricado íntegramente en Estados Unidos:
- El coste de producción se dispararía por los salarios y la infraestructura.
- Analistas estiman que un iPhone fabricado en EEUU podría costar entre 3.000 y 3.500 euros.
- El modelo más vendido, el iPhone 16 Pro, debería venderse a unos 2.245–3.000 euros para mantener el margen de beneficio.
No cabe duda de que Apple está sumida en una tormenta perfecta: presión política, guerra comercial, costes que van a subir y una cadena de suministro global bajo amenaza. Tim Cook tendrá que decidir si cede a la presión de Trump, traslada parte de la producción a EEUU, con el coste que eso supone, o asume el arancel y confía en la lealtad de sus clientes.



