Arch Linux y la filosofía KISS: por qué es la distro de culto para quienes buscan control total

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Este principio no nace del mundo de la informática, sino de los aviones espía del siglo XX, algo que copió Arch Linux como la distro de culto para tener el control.

Los sistemas operativos más tradicionales que se usan en ordenadores de sobremesa y portátiles llegan ya con todo lo más habitual para que el usuario no tenga que preocuparse por realizar configuraciones complejas.

Inevitablemente, esta sensación de comodidad implica tener un menor control sobre el conjunto del sistema, algo que también ocurre con algunas de las distros de Linux más orientadas a fines comerciales.

La interfaz gráfica, el menú guiado de inicio y los menús de personalización ofrecen esa falsa sensación de accesibilidad, pero implican un menor poder para el usuario, que sigue prácticamente las guías de uno u otro sistema, independientemente de que sea Windows o macOS.

Dentro del ecosistema de Linux, hay numerosas distros adaptadas para los usuarios más especializados, pero quizá la que más destaca en Arch Linux, precisamente en la que se basan muchas de las que buscan los usuarios que prefieren un control total de su máquina.

Desde su comienzo a principios del siglo XXI, esta distro se basa en la filosofía KISS, Keep It Simple Stupid –"mantenlo simple, estúpido", por su traducción literal del inglés al castellano–, aunque su origen no tiene nada que ver con la informática.

Esta popular sentencia llega desde el mundo de la aviación, aunque le vino como anillo al dedo a los desarrolladores de Arch Linux, que buscan hacer simple –que no sencillo– un sistema operativo que debería ofrecer el control absoluto al usuario.

El origen de la filosofía KISS: cuando lo simple es la norma

A mediados del siglo XX, el ingeniero jefe de los Skunk Works de Lockheed Corporation, Clarence 'Kellly' Johnson, tuvo que coordinar el desarrollo de los programas avanzados de esta compañía, y decidió implementar un sistema como ya hizo Henry Ford para que la producción se mantuviera.

En su caso concreto, durante la dura etapa de la Guerra Fría, el equipo de Lockheed necesitaba desarrollar aviones más avanzados, como el espía U-2 o el conocido SR-71 Blackbird, cuyo diseño ya había sido pensado para zonas militares en las que la reparación era esencial.

"Si un mecánico no puede reparar el avión en el campo de batalla, el diseño ha fracasado", explicó Johnson sobre este tipo de proyectos vanguardistas. "Los aviones de combate deben diseñarse de tal manera que un mecánico promedio pueda repararlos en el campo de batalla, en medio de la noche, bajo la lluvia y utilizando únicamente herramientas básicas".

De tal forma, la filosofía KISS había nacido para que desde el propio diseño fueran aviones pensados para la reparación; décadas más adelante, los informáticos de los laboratorios de Bell decidieron que esta sería la máxima para crear la filosofía de Unix.

Con principios indiscutibles como un sistema modular –que los programas se dediquen a una sola tarea, pero que la hagan bien– que funcione mediante interfaces estandarizadas, además de transparente, con texto plano para que pudieran ser auditados por cualquier persona con conocimientos.

Este tipo de filosofía se estaba enfrentando a un problema cada vez más evidente, como era la falta del control total del usuario, que tenía que compilar directamente cada paquete desde cero o gestionar dependencias de forma manual si quería una mayor "libertad".

Fue entonces cuando Per Lidén creó CRUX, una distro ligera que había sido optimizada para los microprocesadores i686; a partir de este, en 2022, el informático canadiense Judd Vinet decidió lanzar la versión preliminar de Arch Linux, manteniendo los valores y la "simplicidad" de CRUX.

Lo 'simple' no es siempre 'sencillo', y Arch Linux es una de las distros más difíciles

Dicha versión preliminar se apodó Homer, y mantenía básicamente todo lo importante de la simplicidad de CRUX, pero hacía falta algo más, como era la gestión de los paquetes binarios para que fuera más rápida y eficiente.

Así que se puso manos a la obra y Vinet decidió crear en el lenguaje de programación C un gestor de paquetes conocido como Pacman –Package Manager–, mucho menos pesado que RPM o APT en sus primeras fases.

Pacman no se dedicaba a ejecutar ninguna tarea oculta compleja, sino que simplemente resolvía las dependencias, descargaba archivos comprimidos y los instalaba a una velocidad que antes no tenía rival –aunque ahora ya haya muchas distros que utilizan otros gestores y mantienen la misma velocidad–.

Ahora bien, aunque pueda resultar contradictorio para el conjunto de los mortales, el término "simple" no se refiere a que el sistema sea fácil de utilizar, sino más bien a que no hay capas ocultas que no sabes qué están haciendo o a qué están dedicando los recursos.

Para un usuario sin experiencia, simple no es, pero para alguien especializado, precisamente a esto se refiere la simplicidad; en la práctica, la configuración se realiza sin un panel de control gráfico como ya ocurre en la mayoría de las distros de Linux, quizá las más orientadas para fines comerciales.

Estas últimas, con Ubuntu a la cabeza en lo que se refiere a pensar en el usuario final menos experimentado, se centran en una filosofía de diseño amigable para el usuario, para que no tengan que pensar en nada más, pero con algo menos de control.

Por el contrario, la diferencia con Arch Linux es que esta está centrada en el usuario; o dicho de otra forma, está diseñada para que el usuario tenga el control absoluto, de tal manera que este mantiene todas las decisiones últimas sobre lo que el sistem hace o deja de hacer.

A nivel práctico, para un usuario menos experimentado puede suponer una curva de aprendizaje difícil en el entorno de Linux, pero para quienes ya hayan avanzado en Linux, es una de las mejores sin duda alguna.

A esto cabe añadir que Arch aplica el principio upstream, que implica que el software que entrega es tal y como lo plantearon los desarrolladores en la documentación, sin sorpresas de última hora que una distro haya podido añadir.

Y, además, se diferencia de las versiones fijas de Ubuntu o Debian en que los paquetes se actualizan continuamente –rolling release– para que no existan posibles fallos cada 6 meses o cada año, durante los grandes cambios de las distros mencionadas.

En definitiva, la filosofía KISS es imprescindible para quienes busquen tener el control de absolutamente todo, un panorama más difícil para quienes comienzan en Linux, pero esencial para usuarios más experimentados que sepan hasta el más mínimo detalle lo que están haciendo.

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