Brais Moure, experto en programación: "Menos del 1% de la población mundial sabe programar. Somos el 1% al que puedes enfadar si con eso consigues venderle tu producto al otro 99%”

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Brais Moure en programación con IAMontaje/Freepik/Brais Moure
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Brais Moure desmiente el fin de los programadores por la inteligencia artificial y revela la estrategia de marketing tras el discurso de las grandes tecnológicas.

¿Y si todo este tiempo te han estado mintiendo? La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral a gran velocidad, pero tal vez no sea una tecnología tan apocalíptica como dicen después de todo.

Si bien es cierto que el cambio en varios sectores es evidente con la llegada de los asistentes virtuales, no quiere decir que sea el fin. Especialmente los desarrolladores son unos de los más afectados en esta situación, pero realmente no habrá un reemplazo de humanos masivo. 

La IA hasta está ayudando a encontrar vulnerabilidades críticas en el kernel de Linux y existen diversas herramientas como Claude Code que están tomando cada vez más relevancia.

Precisamente sobre ello se ha pronunciado Brais Moure, un experto en tecnología que comparte su perspectiva diferente ante las múltiples noticias que generan miedo sobre este salto tecnológico.

La postura de las grandes tecnológicas, según Brais Moure

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El creador de contenido y experto en programación Brais Moure considera que gran parte del discurso sobre la desaparición de los programadores responde más a una estrategia comercial que a una realidad inmediata.

Si pensabas que de verdad la IA podía sustituirte porque ya sabe de todo, muchos expertos han estado destacando que todo se trata de redirigir el conocimiento a otras áreas, especializarse y tener criterio sobre los proyectos para mantener el puesto de trabajo. 

Lo que dice el mencionado especialista es que todo este revuelo sobre el desempleo masivo podría estar siendo simplemente una estrategia para llamar la atención de los distintos asistentes virtuales populares.

"Todo es marketing", explica Moure. El desarrollador resume su visión con una frase que ha generado un amplio debate dentro de la comunidad tecnológica: "Menos del 1% de la población mundial sabe programar. Somos el 1% al que puedes enfadar si con eso consigues venderle tu producto al otro 99%".

Esto quiere decir que las empresas de IA estarían buscando captar la atención del mercado general resaltando capacidades espectaculares que alimentan la percepción de una sustitución total del trabajo humano.

Según Moure, existe además una contradicción evidente en el mensaje que reciben distintos públicos. Mientras compañías como OpenAI, NVIDIA y otras grandes tecnológicas presentan escenarios en los que la IA podría reemplazar numerosas funciones laborales, a los desarrolladores les venden una idea diferente: que estas herramientas sirven para programar más rápido, automatizar tareas repetitivas y aumentar la productividad.

Desde su perspectiva, ambos discursos conviven porque están dirigidos a audiencias distintas y responden a objetivos comerciales concretos.

La IA acelera el trabajo, pero no elimina la necesidad de programadores

Moure reconoce que estas herramientas están modificando profundamente la manera en la que se desarrolla software.

La realidad es que los sistemas de IA actuales son capaces de generar código, detectar errores y proponer soluciones, pero todavía requieren supervisión, validación y corrección por parte de profesionales especializados.

La tecnología puede acelerar muchos procesos, pero no sustituye por completo la experiencia humana, el análisis ni la toma de decisiones.

Por ello, el experto considera que los mensajes más alarmistas seguirán presentes mientras la inteligencia artificial continúe siendo uno de los principales focos de inversión del sector tecnológico. 

Las compañías se juegan miles de millones en una carrera por liderar el mercado y convencer a empresas e inversores de que la IA representa el futuro, puedes verlo claramente en la guerra comercial de Estados Unidos y China.

Lejos de desaparecer, el perfil del programador evoluciona hacia un modelo en el que saber colaborar con la inteligencia artificial se convierte en una ventaja competitiva cada vez más importante.

No se trata de negarse a esta tecnología, sino de adaptarse a ella para lograr entregar trabajos con mayor velocidad, calidad y capacidad, sin dejar a un lado la base más importante del conocimiento como profesional.