Cuáles son los navegadores que deberías evitar si quieres proteger tu privacidad

Privacidad navegadores
Privacidad navegadoresIA

Si lo que más te preocupa es tu privacidad en internet, estos navegadores son los que deberías evitar, mayormente por su configuración predeterminada.

Internet ha cambiado muchísimo durante las últimas décadas: mientras que los primero navegadores solo servían a un propósito técnico, ahora es más que probable que te encuentres muchísimos navegadores centrados en estudiar cada clic.

La burbuja de las puntocom y el cambio de modelo económico de Internet supusieron más adelante que numerosas compañías privadas se centraran en la recopilación y el tratamiento de datos.

Aquel movimiento no solo supuso una mayor cantidad de datos disponibles en empresas para personalizar campañas publicitarias, sino un aumento de los riesgos asociados a la privacidad y la seguridad.

Del anonimato se pasó a la elaboración de perfiles muy pulidos, un salto adelante para lo que se conoce como fingerprinting, un compendio de datos técnicos que reducen al usuario a un sinfín de números y características que empresas y organizaciones, e incluso usuarios maliciosos, podrían acabar recopilando.

En un contexto en el que Chromium, el modelo de código abierto de Google, se ha hecho con el control casi total del mercado, muchos usuarios consideran otros modelos para navegar de forma más privada.

Independientemente de que sean mejor o peores, estos son los navegadores que deberías evitar si lo que consideras más importante es tu privacidad.

Yandex Browser, el adalid ruso de la vigilancia masiva

Yandex Browser
Yandex BrowserYandex

Yandex es prácticamente el equivalente a Google en Europa del Este, aunque es uno de los navegadores que deberías evitar a toda costa si lo que importa es la vigilancia al navegar, ya que depende bajo el control de inversores y autoridades rusas.

Desde 2024, las sanciones internacionales provocaron también que este navegador fuera prohibido en Ucrania, así que como en organizaciones estratégicas de Estados Unidos, ya que es el que más datos recopila.

De un total de 38 datos disponibles, Yandex Browser recopila hasta 25, incluso accediendo a los metadatos de archivos internos del dispositivo; más aún, la legislación de Rusia permite que la empresa tenga que facilitar estos datos a los servicios de seguridad, sin necesidad de una orden judicial.

Dicho esto, al otro lado del océano, hay varios navegadores –de los más utilizados y pertenecientes a grandes compañías norteamericanas– que tampoco sacan buena nota en lo que se refiere a la privacidad del usuario final.

Google Chrome, un negocio basado en los datos

App de Google Chrome para móvi
App de Google Chrome para móvil

Si hay un navegador prácticamente invencible a nivel de cuota de mercado, ese es sin duda alguna Google Chrome; no obstante, es uno también de los que más datos recopila, por debajo de Yandex, por supuesto, pero con hasta 19 de los 38 disponibles.

Esto se debe a que el verdadero negocio de Google no es el software en sí mismo, sino la publicidad dirigida, por lo que Chrome se ha convertido en una maquinaria para la recopilación de datos esenciales de usuarios para diferentes campañas personalizadas.

Diferentes informes, investigaciones e incluso litigios judiciales llevaron a Google a asegurar que su modo incógnito continúa recopilando datos que envían a sus propios servidores, aunque el historial de navegación se elimine de forma local.

Chrome, adicionalmente, elabora un perfil asociado totalmente a la cuenta de usuario de Google, por lo que continúa recopilando identificadores del dispositivo, datos de uso de aplicaciones o datos financieros si pagas por su pasarela, en muchos casos sin que el usuario sea plenamente consciente de esto.

Microsoft Edge, el corazón de Windows centrado en la telemetría

Microsoft Edge en Windows 11
Microsoft Edge en Windows 11Generada con IA

La telemetría no es otra cosa que la recopilación y el envío de datos personales de uso hacia servidores de una u otra compañía; en el caso del navegador Edge, con una recopilación bastante agresiva de este tipo de datos, que acaban en manos de Microsoft.

Según una investigación realizada por la Universidad Trinity College de Dublín (Irlanda), Edge recopila lo que se conocen como identificadores de hardware permanentes –el UUID del sistema–, por lo que no importa que uses servicios de protección adicionales.

Por ejemplo, si optas por eliminar las cookies, cambiar de cuenta o utilizar una VPN, Microsoft continúa recopilando este tipo de datos, por lo que sabrá siempre desde qué máquina física estás navegando.

En otros navegadores, este identificador de hardware suele cambiarse o borrarse algunas veces, mientras que Edge lo recopila como si fuera la matrícula de un coche, un riesgo importante para la privacidad del usuario.

Opera y la trampa de una VPN gratis

Opera
OperaOpera

Opera nació en 1995 como un proyecto asociado a una empresa estatal de telecomunicaciones de Noruega, como es Telenor; durante varias décadas, este ha sido uno de los navegadores más considerados por los usuarios en privacidad, pero todo cambió.

Hace aproximadamente una década, un consorcio de compañías chinas, como es Kunlun Tech, compró su navegador y todo lo relacionados con la marca corporativa de Opera, en una operación que supuso un desembolso de 600 millones de dólares, ahora cotizando en la bolsa de Nueva York.

Aunque quizá el peor apartado no sea el de la propiedad o la cotización de la compañía, que continúa manteniendo una sede en Oslo, la capital noruega, sino en la VPN gratuita que ofrece integrada el propio navegador.

Con esta denominación, el servicio puede dar lugar a errores, ya que en la práctica se comporta como un proxy HTTPS seguro, no como una VPN a nivel de máquina.

Esto se traduce en que, a diferencia de una VPN tradicional, el tráfico continúa estando expuesto, tanto para el proveedor de internet como si te conectas a redes WiFi públicas que carecen de seguridad.

Sumado al control de una empresa que depende también de legislaciones como la de China, esto puede suponer que acaben guardando registros en servidores localizados en otras regiones, además de que el Estado podría argumentar razones de seguridad nacional para exigir acceso a estos.

Vivaldi, una respuesta tibia basada en Chromium

Vivaldi
VivaldiComputer Hoy

Vivaldi nació precisamente a raíz de la venta de Opera al consorcio chino mencionado, debido a los desacuerdos de Jon von Tetzchner, CEO y cofundador de Opera en su momento, con la junta directiva de la compañía noruega.

A día de hoy, continúa perteneciendo prácticamente a su trabajadores y no depende de ningún gigante tecnológico o gobiernos extranjeros, aunque el mayor problema reside en que está basado en Chromium, el proyecto de código abierto que creó Google y que es la base fundamental de Chrome.

Según PrivacyTests, que se encarga de analizar qué navegadores respetan más la privacidad, a pesar de las ventajas de Vivaldi, para un usuario que elija todo por defecto no es la mejor alternativa, ya que una configuración predeterminada no ofrece protección, por ejemplo, ante el fingerpinting.

En definitiva, a pesar de que Vivaldi se centra mucho en la privacidad, lo cierto es que elegir Chromium como modelo de base supone dejar en manos de Google las configuraciones básicas.

Más información sobre: