Probamos el navegador más privado del mundo: ¿es cierto que Tor Browser es el más seguro para mantener el anonimato?

He puesto a prueba Tor Browser para comprobar si realmente protege el anonimato, y no hay un navegador más privado que este, asegurando que tu ISP no pueda ver lo que haces.
La búsqueda del anonimato digital es uno de los mantras más repetidos en un mundo en el que los datos personales parecen más bien una moneda de cambio en diferentes servicios.
El navegador Tor –acrónimo de The Onion Router, una referencia a sus capas, de forma parecida a una cebolla– nació en el ámbito militar del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos durante los años 90.
En este sentido, nació para proteger las comunicaciones de los servicios de inteligencia del ejército de este país, aunque paulatinamente se convirtió en una herramienta esencial para especialistas en ciberseguridad y privacidad.
Todo ello gracias a que su código se abrió al mundo entero con el cambio de milenio, un aliciente para atraer a numerosos usuarios que buscaban esquivar la vigilancia que, poco a poco, comenzaba a aparecer en Internet.
Para probar correctamente Tor Browser y saber si es cierto que respeta el anonimato, he creado un entorno controlado en VirtualBox con Zorin OS, una distro de Linux bastante parecida a macOS y Windows.
De tal forma, he comprobado 3 características esenciales de un navegador anónimo y privado: el ocultamiento de la dirección IP, las fugas de DNS y la huella digital de este –el conocido en inglés como fingerprinting–.
Ocultación de la dirección IP real

El primer paso para conseguir una identidad digital que enmascare tu identidad real es conseguir que la IP no sea la que estás utilizando. Para la prueba, lógicamente, he desactivado la VPN.
El resultado al comprobar mi dirección IP ha sido totalmente positivo, ya que se ha ubicado en Suecia en el primer momento, algo que puedes comprobar fácilmente escribiendo en el buscador "what is my IP".
Además de esto, Tor tiene una herramienta imprescindible como es Nueva identidad, que reinicia el navegador; en este caso, las pruebas también han sido muy positivas, cambiando la dirección IP de Suecia a Suiza.
Por último, en este apartado lo más seguro es que visites el apartado check de la página web de Tor Project, que te dirá si estás usando su enrutamiento de cebolla, algo que ha ocurrido también.
Comprobación de fugas de DNS

Una de las preocupaciones más evidentes al navegar por Internet es que el anonimato se acaba cuando el proveedor de los servicios (ISP) puede ver lo que estás haciendo al navegar.
Esto tiene que ver con el DNS, una especie de diccionario que resuelve los dominios en direcciones IP; es algo que ocurre con todos los navegadores, aunque Tor es un rara avis en el mercado.
Al realizar una comprobación rápida con Browser Leaks, Tor consigue de forma maravillosa enmascarar el tráfico, con lo cual tu ISP no puede comprobar dónde estás accediendo, en este caso concreto con dirección en Alemania –tras pasar por Francia y Reino Unido–.
La conclusión es clara: con Tor, al menos en un entorno controlado, tu ISP no puede saber qué estás visitando al navegar por Internet, siempre cambiando esto con la opción de Nueva identidad.
Revisión de la huella digital

En la mayor parte de navegadores comerciales, como pueden ser Chrome o Edge, los sitios que visitan pueden identificar diferentes datos sensibles para rastrear tu actividad, algo que se guarda, dependiendo de la política de privacidad del sitio en cuestión.
Con Tor Browser, las pruebas realizadas mediante Cover your Tracks, de la Electronic Frontier Foundation, muestra que no hay ningún tipo de dato que pueda identificarte o individualizar tu huella digital.
Es decir, que tienes una huella digital totalmente aleatorizada, además de no permitir el rastreo de los sitios web, así como los servicios que utilizan tus datos para personalizar la publicidad.
En conclusión, Tor Browser es el navegador privado más anónimo que he probado, aunque has de tener en cuenta que necesitas saber dónde estás adentrándote. En ningún caso introduzcas datos personales al navegar.
De lo contrario, te pondrás en peligro, incluso en entornos controlado, ya que el rastreo de tus datos personales o credenciales de inicio de sesión harán que el anonimato se convierta en un secreto a voces.
