Experto consigue activar el nuevo perfil de latencia oculto de Windows 11 y no da crédito: "Los ordenadores económicos están a punto de parecer de gama alta"

Microsoft prepara en Windows 11 una función oculta de baja latencia que acelera apps y menús usando ráfagas de CPU para mejorar la fluidez en ordenadores baratos.
La sensación de lentitud en muchos ordenadores no siempre tiene que ver con falta de potencia. A veces basta un pequeño retraso al abrir una app, un menú que tarda en aparecer o un clic que no responde inmediatamente para que todo el sistema parezca pesado.
Ante esto, Microsoft parece haber identificado precisamente ese problema y ya trabaja en una solución oculta dentro de Windows 11 que lanzará para todos usuarios próximamente.
Se trata de un nuevo perfil de baja latencia detectado en versiones internas del sistema operativo que busca acelerar pequeñas acciones cotidianas usando ráfagas muy cortas de rendimiento máximo de CPU.
Cabe mencionar que la función todavía no ha sido anunciada oficialmente, pero el investigador y filtrador Zac Bowden consiguió activarla manualmente en un equipo con 4 GB de RAM y un chip Intel i5 de tercera generación y probar cómo cambia la experiencia de uso en equipos modestos.
Qué es el nuevo perfil de baja latencia de Windows 11
Microsoft denomina internamente esta función como Low Latency Profile cuyo objetivo no es aumentar permanentemente la potencia del ordenador, sino hacer que Windows funcione más rápido en tareas breves e inmediatas.
El sistema detecta determinadas interacciones del usuario, como abrir aplicaciones, desplegar menús, hacer búsquedas o utilizar elementos de la interfaz, y durante apenas unos segundos eleva automáticamente la frecuencia del procesador al máximo permitido.
Después de completar la acción, la CPU vuelve rápidamente a un estado de bajo consumo. Aquí la diferencia parece pequeña sobre el papel, pero en la práctica cambia bastante la percepción de fluidez.
Y es que en lugar de esperar a que el procesador aumente progresivamente su rendimiento, Windows 11 responde instantáneamente justo cuando detecta que el usuario necesita velocidad inmediata.
Cabe mencionar que el perfil permanece oculto dentro de builds Insider de Windows 11 hasta que Zac Bowden encontró referencias internas relacionadas con este nuevo sistema de optimización.
Tras localizar la función, logró habilitarla manualmente mediante herramientas avanzadas de configuración utilizadas habitualmente para desbloquear características experimentales que Microsoft aún no activa públicamente.
Sus pruebas mostraron mejoras bastante llamativas en acciones cotidianas. Algunas apps llegaron a abrirse considerablemente más rápido y ciertos elementos de la interfaz respondían de forma mucho más inmediata que en una configuración estándar.
Precisamente por eso el investigador aseguró que muchos ordenadores económicos podrían empezar a sentirse sorprendentemente ágiles si Microsoft termina desplegando esta tecnología de forma general.
Microsoft quiere eliminar la sensación de Windows pesado
Durante años, una de las críticas más habituales hacia Windows ha sido su sensación de lentitud comparado con sistemas como macOS, incluso en equipos relativamente potentes.
El problema muchas veces no estaba en la potencia máxima del hardware, sino en pequeños microparones constantes que afectan a la percepción general de fluidez.
Pero con este nuevo perfil, Microsoft parece estar cambiando su estrategia, ya que en lugar de centrarse únicamente en aumentar rendimiento bruto, busca reducir la latencia percibida en las acciones que el usuario nota inmediatamente.
La filosofía recuerda bastante a técnicas que Android, Linux y macOS llevan años utilizando para hacer que la interfaz responda de forma más instantánea mediante impulsos temporales de CPU.
En las pruebas, las aplicaciones integradas de Microsoft, incluyendo Edge y Outlook, abrieron hasta un 40% más rápido con el perfil activado. Mientras que el menú Inicio y los menús contextuales responden hasta un 70% más deprisa.
El diálogo Ejecutar, reescrito dentro del marco del proyecto Windows K2, alcanza tiempos de respuesta de 94 milisegundos. No son cifras de benchmarks diseñados para impresionar, sino mejoras en las acciones que cualquier usuario realiza cientos de veces en una sesión de trabajo normal.
Los grandes beneficiados serían los PC más baratos
Donde realmente podría notarse el cambio es en portátiles económicos, mini PC y equipos con procesadores modestos. En ese tipo de hardware, cualquier retraso en la interfaz resulta mucho más evidente.
El nuevo perfil de latencia no convertirá un ordenador básico en una estación de trabajo de alta gama. Pero sí puede conseguir algo igual de importante para muchos usuarios: que Windows deje de sentirse lento en el uso diario.
Y precisamente aquí parece estar la prioridad real de Microsoft, que es no hacer los ordenadores más potentes, sino conseguir que reaccionen mejor en los pequeños momentos donde la fluidez marca toda la diferencia.

