Federico Faggin, padre del microchip: "Hoy en día, el software se utiliza para engañar a la gente. Yo me dedicaré a la defensa del libre albedrío"

El inventor del primer microprocesador reflexiona sobre cómo ha cambiado la industria tecnológica, critica el uso del software y la inteligencia artificial para manipular a las personas.
Hoy casi todo lo que usamos tiene un microprocesador dentro. Está en el móvil, en el coche, en los ordenadores, en los electrodomésticos y en buena parte de los sistemas que hacen funcionar el mundo.
Uno de los nombres clave detrás de esa revolución es Federico Faggin, físico e ingeniero italiano que ayudó a dar forma a Silicon Valley y que ahora mira la tecnología con una mezcla de orgullo y preocupación.
Tal como explica el experto en una entrevista concedida a Corriere della Sera, después de 57 años en Estados Unidos ha decidido regresar definitivamente a Vicenza, su ciudad natal.
Y no lo hace solo como quien vuelve a casa, sino también como alguien que siente que el Silicon Valley actual, en California, Estados Unidos, ya no se parece al lugar que conoció.
La desilusión de quien construyó hardware y ahora ve algoritmos para manipular

Faggin afirma que “hoy en día, el software se utiliza para engañar a la gente”, y no está diciendo que el software sea malo por naturaleza. Lo que critica es el modelo que, según él, se ha impuesto en buena parte de la industria tecnológica.
Cabe señalar que el Silicon Valley que él conoció estaba centrado en fabricar cosas reales, en crear hardware, resolver problemas técnicos y abrir caminos nuevos.
La California a la que llegó con 26 años era, según recuerda, un lugar lleno de posibilidades donde la respuesta no era siempre un “no”, sino un “pensemos cómo hacerlo”.
Federico sostiene que, con internet, el uso indiscriminado de los datos personales y la obsesión por el negocio, muchas tecnológicas dejaron de construir herramientas para las personas y empezaron a diseñar sistemas capaces de influir en su conducta.
El inventor que convirtió un valle de California en el corazón de la informática

Faggin está considerado uno de los padres del microprocesador. Su nombre está ligado al Intel 4004, el primer microprocesador comercial, y también al desarrollo de chips como el 8008 y el 8080, piezas decisivas en los primeros pasos de la informática personal.
Más tarde fundó Zilog y creó el Z80, un microchip tan influyente que todavía se fabrica en determinados sistemas. Su importancia fue reconocida incluso por Bill Gates, quien llegó a decir que sin Faggin Silicon Valley habría sido solo un valle.
En 2010, Barack Obama le concedió la Medalla Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Estados Unidos, uno de los mayores reconocimientos del país en este campo.
Pero su carrera también estuvo marcada por la lucha por el reconocimiento. Faggin ha recordado en varias ocasiones que quisieron disputarle la paternidad de su invento y que su esposa, Elvia, fue clave para darle fuerzas en esa batalla.
La defensa del libre albedrío se ha convertido en su nueva batalla tecnológica
El padre del microchip explica hacia dónde quiere dirigir ahora su trabajo: la defensa del libre albedrío. Desde 2008, Faggin investiga cuestiones relacionadas con la conciencia, la mente humana y la inteligencia artificial.
Su preocupación es que la IA pueda utilizarse para condicionar decisiones, moldear opiniones y aumentar el poder de empresas o gobiernos sobre los ciudadanos. Por eso defiende que la ética no puede reducirse a un algoritmo y advierte de que no basta con confiar en los tecnócratas.
También participa en P49, una empresa de Padua centrada en una inteligencia artificial orientada al ser humano, fundada junto a Andrea Camporese, Franco Masello, Oscar Staffoni y Marco Greggio.
Ahora, ya fuera del núcleo de la tecnología como lo es Silicon Valley, el próximo gran reto del experto no será fabricar chips más potentes, sino asegurarse de que la tecnología no termine decidiendo por nosotros.
