João Carrasqueira, experto en tecnología: "Me alejé de Windows 11, pero no me pasé a Linux; aunque al principio me quejé, las cosas han cambiado"

João Carrasqueira
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Su experiencia con un Mac mini M4 deja claro por qué macOS puede sentirse como ese punto medio entre Windows y Linux cuando lo que buscas es trabajar cómodo y tener a mano las apps que usas cada día.

João Carrasqueira lleva años escribiendo sobre el ecosistema Windows y ordenadores, pero también utiliza Linux y ha defendido que puede resultar un sistema más rápido y agradable que Windows 11.

Por eso, cuando empezó a alejarse del sistema operativo de Microsoft, parecía lógico que terminase dando el salto completo a alguna distribución de código abierto, pero no fue así. El colaborador de XDA, con más de siete años cubriendo tecnología, convirtió un Mac mini M4 en su ordenador principal.

Según cuenta, realiza alrededor del 95% de su trabajo de sobremesa en él. Al principio, macOS tampoco le convencía, ya que la gestión de ventanas, Finder y los atajos le obligaron a cambiar hábitos, pero con el tiempo encontró un equilibrio.

Linux sigue presente en sus portátiles y continúa valorándolo por encima de Windows en varios aspectos, pero macOS terminó encajando mejor en su trabajo por las apps, una experiencia menos intrusiva y herramientas adaptadas a su forma de trabajar.

Windows 11 terminó generándole demasiada fricción

Windows 11 y Linux actualización
Windows 11 y Linux actualizaciónComputer Hoy

Una de sus mayores molestias son las recomendaciones y sugerencias integradas en Windows 11, donde Microsoft documenta opciones para mostrar consejos, contenido sugerido, experiencias tras determinadas actualizaciones y ofertas personalizadas.

Muchas pueden desactivarse, así que la frecuencia depende de la configuración, pero es por esta situación que João Carrasqueira siente que macOS de Apple interrumpe menos su flujo trabajo.

Recuerda incluso un aviso relacionado con Apple Intelligence, aunque afirma que pudo apagar esas funciones desde Ajustes del Sistema fácilmente. Eso sí, esta es su experiencia personal, no una prueba de que macOS sea objetivamente menos intrusivo.

El argumento más concreto aparece con el software. Microsoft 365 ofrece apps de escritorio oficiales para Windows y macOS, pero Linux no figura entre las plataformas compatibles. Si el trabajo depende de Word, Excel, PowerPoint u Outlook, cambiar a un Mac permite mantener esas aplicaciones sin buscar sustitutos.

Si bien Linux sí tiene alternativas, como WPS Office, que dispone de versión oficial para Linux, la diferencia aparece cuando una aplicación comercial solo mantiene soporte oficial para los sistemas de Microsoft y Apple.

El Mac terminó adaptándose a su forma de trabajar

El Mac mini M4 fue presentado por Apple en octubre de 2024 y el modelo base llegó con 16 GB de memoria RAM. Parte de la adaptación de Carrasqueira vino de apps de terceros como Raycast, que reúne búsqueda, gestión de ventanas, historial del portapapeles, scripts, accesos rápidos y extensiones.

Esta herramienta fue importante para su flujo de trabajo, aunque en 2026 ya no es una ventaja exclusiva del Mac, porque actualmente también tiene versión para Windows 11.

Por otro lado, su percepción sobre la personalización también cambió. macOS Tahoe permite usar iconos oscuros, transparentes o tintados, modificar colores de carpetas y ajustar otros elementos visuales. No alcanza la libertad de escritorios Linux como KDE Plasma, pero para su uso resultó suficiente.

A pesar de que su Mac es su máquina principal de trabajo, al final su compromiso sigue siendo el gaming. Carrasqueira reconoce la ventaja de Windows en catálogo y compatibilidad, y la elección también puede cambiar para quien dependa de periféricos concretos, hardware ampliable o software especializado.

Afirma que antes de cambiar conviene revisar las aplicaciones imprescindibles, comprobar versiones nativas, juegos y periféricos, y probar el sistema el tiempo suficiente para distinguir una costumbre de una limitación real.

En su caso, macOS no ganó por ofrecer más libertad, sino porque le obliga a hacer menos concesiones en lo que utiliza cada día. Así que aunque Windows es útil en ciertos aspectos y Linux es una buena alternativa, macOS ofrece lo mejor de ambos mundos.

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