Linux 7.3 prepara una mejora importante para jugar: también quiere dar una segunda vida a los PC antiguos

Nuevas mejoras en Linux 7.3
Nuevas mejoras en Linux 7.3Imagen generada con IA
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Tu PC antiguo todavía puede dar más de sí. Linux 7.3 prepara cambios en el kernel para mejorar la respuesta, reducir la latencia y aprovechar mejor el procesador al jugar.

Linux lleva años mejorando su apartado gaming y cada nueva versión del kernel aporta cambios que, aunque no siempre son visibles para el usuario, terminan influyendo en el rendimiento del sistema.  

Ahora Linux 7.3 prepara ajustes en una de las partes que decide cómo se reparte el trabajo del procesador, con especial interés para quienes siguen utilizando ordenadores antiguos.

Cabe señalar que lo que busca es aprovechar mejor los recursos disponibles y evitar que el procesador pierda tiempo gestionando las tareas de una forma poco eficiente. 

Un cambio en el planificador de Linux 7.3 puede marcar la diferencia

Linux 7.3
Linux 7.3

El protagonista de esta mejora es el planificador del kernel, que es el componente encargado de decidir qué tareas ejecuta cada núcleo del procesador y en qué momento debe hacerlo. 

Su trabajo ocurre constantemente mientras utilizamos el ordenador, aunque el usuario no tenga que intervenir en ningún momento.

Una parte de los cambios que llegarán con Linux 7.3 procede de Peter Zijlstra, ingeniero de Intel, y está relacionada con una modificación conocida como “flatten the pick”. 

El objetivo es mejorar la manera en que el planificador selecciona las tareas cuando intervienen los cgroups, evitando determinadas decisiones poco eficientes.

Esto puede tener consecuencias en situaciones donde el procesador necesita responder rápidamente a muchas tareas pequeñas, algo que también puede influir en la experiencia al jugar.

Las pruebas se han hecho con hardware antiguo

El "efecto Steam Deck" impulsa a Linux a niveles nunca vistos en PC normales
El "efecto Steam Deck" impulsa a Linux a niveles nunca vistos en PC normalesGenerada con IA

Para comprobar el efecto de estos cambios, se utilizó un equipo con un procesador Intel Sandy Bridge acompañado de una AMD Radeon RX 580 basada en Polaris. 

Si bien no es precisamente una configuración moderna, al final sigue siendo suficientemente capaz para ejecutar muchos juegos.

Los resultados son interesantes porque muestran que una mejora en la gestión del procesador puede aportar beneficios incluso cuando los componentes principales llevan años en el mercado. 

No hace falta cambiar el procesador para conseguir una gestión diferente de las tareas que ejecuta. Eso sí, sería incorrecto pensar que Linux 7.3 va a aumentar automáticamente los FPS en todos los juegos. 

Es importante mencionar que el resultado final dependerá del juego, del hardware, así como de la carga de trabajo que tenga que gestionar el sistema.

También mejora la respuesta del sistema

Linux 7.3 trabaja también en reducir la latencia de determinadas tareas de corta duración, algo que puede hacer que el sistema responda mejor en situaciones donde cada milisegundo cuenta.

Las pruebas realizadas con Cyclictest muestran mejoras en este apartado y sirven para medir cuánto tarda el sistema en responder a determinadas tareas. 

Es un cambio que puede resultar útil en cargas de trabajo sensibles a la latencia, más allá del gaming. El kernel también incorpora ajustes para los procesadores híbridos de Intel, que combinan núcleos de distinto tipo. 

Además, el planificador mejora determinadas decisiones relacionadas con el equilibrio de carga y puede dar prioridad a núcleos que están inactivos cuando resulta conveniente.

Un pequeño empujón para equipos que todavía tienen mucho que ofrecer

La importancia de estos cambios está precisamente en que no requieren comprar hardware nuevo. Un ordenador antiguo seguirá teniendo las mismas limitaciones, pero una mejor gestión de sus recursos puede ayudar a aprovecharlo durante más tiempo.

Para quienes juegan en Linux con un equipo que ya tiene varios años, Linux 7.3 puede ser una actualización interesante. Y no porque vaya a solucionar de golpe cualquier problema de rendimiento, sino porque el kernel está afinando una parte fundamental del sistema para utilizar mejor el procesador.

En un momento en el que cambiar de PC cada pocos años no siempre resulta necesario, conseguir más rendimiento del hardware que ya tenemos puede ser tan importante como añadir componentes más rápidos.

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