Nick Lewis, experto en Linux: "Abandoné Ubuntu por una distro de Linux que cabe en 200 MB, y no pienso volver atrás"

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Analizamos el rendimiento de distribuciones Linux ultraligeras como Tiny Core y Alpine. Explora cómo optimizar RAM y recursos en tu PC con estos sistemas.
Durante años, Ubuntu ha sido una de las distribuciones Linux más recomendadas para usuarios domésticos, desarrolladores y administradores de sistemas.
Sin embargo, el crecimiento del software moderno ha hecho que incluso los sistemas considerados ligeros consuman cada vez más almacenamiento, memoria RAM y recursos en segundo plano.
Si te interesan temas relacionados con Linux ligero, distribuciones para ordenadores antiguos, homelab, virtualización, servidores domésticos o alternativas a Ubuntu, cada vez aparecen más proyectos diseñados para ofrecer una experiencia completa ocupando apenas una fracción del espacio que requieren otros sistemas operativos.
Uno de los casos más llamativos es el de Alpine Linux, una distribución que ha convencido incluso a usuarios veteranos que llevaban años utilizando otras distros populares como sistema principal.
¿Por qué Nick Lewis dejó Ubuntu para apostar por Alpine Linux?

El experto en Linux Nick Lewis explicó que su búsqueda comenzó con un objetivo muy concreto: encontrar una distribución realmente pequeña sin renunciar a la utilidad diaria.
Para ello analizó distintos factores, incluyendo el tamaño de descarga, el espacio ocupado tras la instalación, el consumo de memoria RAM en reposo y la facilidad para realizar tareas cotidianas.
En esa comparativa aparecieron proyectos extremadamente compactos como Tiny Core Linux, cuya descarga ronda apenas unas decenas de megabytes. Sin embargo, Lewis considera que este tipo de sistemas están orientados a casos de uso muy específicos.
Muchas funciones deben añadirse manualmente mediante extensiones y algunas configuraciones requieren más trabajo del habitual. Además, determinadas instalaciones pueden funcionar únicamente en memoria RAM, perdiendo los cambios realizados tras reiniciar si no se configuran mecanismos de persistencia.
La experiencia fue diferente con Alpine Linux. Según explica, esta distribución consigue mantener un tamaño extremadamente reducido sin sacrificar características esenciales.
Su instalación básica puede ocupar alrededor de 200 MB, mientras que el consumo de recursos permanece muy por debajo de lo que ofrecen alternativas más populares.
Para Lewis, la diferencia clave está en que Alpine sigue comportándose como un sistema operativo completo y práctico, capaz de utilizarse tanto en servidores como en equipos destinados a tareas diarias.
Qué hace tan especial a Alpine Linux y cuáles son sus limitaciones
Alpine Linux no deriva de proyectos como Debian o Arch Linux. Nació originalmente en 2005 con un enfoque orientado a routers y soluciones de seguridad, aunque con el tiempo se convirtió en una distribución independiente ampliamente utilizada en servidores, contenedores y entornos profesionales.
Su diseño se apoya en componentes como musl libc, BusyBox, OpenRC y el gestor de paquetes APK, una combinación que permite mantener un consumo mínimo de recursos.
Uno de los aspectos que más valora Lewis es la seguridad. Al incluir menos software por defecto, la superficie de ataque es menor que en otras distribuciones más cargadas de aplicaciones y servicios.
A esto se suman distintas medidas de protección integradas en el sistema. También destaca la simplicidad de su administración, ya que gran parte de la configuración se realiza mediante archivos de texto fácilmente comprensibles, algo especialmente útil para quienes gestionan servidores propios, laboratorios domésticos o varias máquinas virtuales al mismo tiempo.
No obstante, Alpine Linux también presenta algunas limitaciones. La principal está relacionada con el uso de "musl" en lugar de "glibc", la biblioteca estándar empleada por la mayoría de distribuciones Linux populares.
Como consecuencia, ciertos programas precompilados, aplicaciones Electron, videojuegos o controladores propietarios pueden presentar problemas de compatibilidad.
Existen soluciones como gcompat o la instalación mediante Flatpak, pero no siempre resuelven todos los casos. Aun así, para Lewis el balance sigue siendo claramente positivo: la reducción en consumo de RAM, almacenamiento y recursos compensa ampliamente esos inconvenientes, especialmente en servidores, contenedores y equipos donde la eficiencia es una prioridad. Cómo probar Alpine Linux:
- Standard: orientada a instalaciones convencionales con acceso a red.
- Extended: añade más paquetes y está pensada para dispositivos que funcionan principalmente en memoria RAM.
- Virtual: optimizada para máquinas virtuales.
- Raspberry Pi y ARM: imágenes específicas para distintas placas y arquitecturas.
- Minirootfs: diseñada para contenedores.
La instalación suele completarse en pocos minutos. Tras iniciar el sistema, basta con ejecutar el comando setup-alpine, que guía paso a paso por la configuración del teclado, la red, las contraseñas y el modo de instalación.
También permite elegir si el sistema funcionará de forma tradicional desde disco, parcialmente en RAM o completamente desde memoria.
Para quienes buscan la distribución Linux más pequeña posible, Tiny Core Linux continúa siendo una referencia. Sin embargo, si el objetivo es disponer de un sistema operativo completo, moderno, seguro y sorprendentemente ligero, Alpine Linux se ha convertido en una de las alternativas más interesantes de 2026.
Precisamente por eso usuarios experimentados como Nick Lewis aseguran que, después de adoptarla, no tienen intención de regresar a Ubuntu.
