Otro país europeo da la espalda a Microsoft: Suiza empieza a sustituir Microsoft 365 por software de código abierto

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Suiza prueba openDesk en 3.000 equipos para reducir su dependencia de Microsoft 365 y apuesta por el software de código abierto y la soberanía digital.
La dependencia de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses empieza a ser un asunto cada vez más importante para las administraciones europeas. Suiza acaba de dar un nuevo paso para reducir su dependencia de Microsoft, aunque de momento no se trata de una sustitución completa.
La Cancillería Federal suiza ha puesto en marcha un programa para probar una plataforma basada en software de código abierto. El objetivo es que alrededor de 3.000 empleados puedan utilizarla antes de que termine 2027, mientras Microsoft 365 continúa funcionando en paralelo.
El proyecto tiene una dimensión considerable. La Administración Federal suiza cuenta con aproximadamente 54.000 puestos de trabajo, y los 3.000 incluidos en esta primera fase representan alrededor del 7% del total.
La iniciativa contará con una inversión aproximada de 9 millones de francos suizos. No obstante, Suiza no va a eliminar Microsoft 365 de estos equipos de un día para otro. La nueva plataforma funcionará inicialmente de forma paralela para comprobar si puede responder a las necesidades de los empleados públicos.
Y aquí está la parte más importante: si la prueba funciona, el Gobierno suizo podría plantearse una implantación mucho más amplia en el conjunto de su administración.
La solución que se está poniendo a prueba es openDesk, una plataforma de código abierto desarrollada para el ámbito de las administraciones públicas.
No se trata simplemente de sustituir Word por otro procesador de textos. El planteamiento busca cubrir buena parte de las herramientas que actualmente proporciona Microsoft 365, incluyendo correo electrónico, calendario, documentos, presentaciones, telefonía y videoconferencias.
Antes de dar este paso, Suiza realizó una prueba de concepto con 172 empleados públicos. Los resultados fueron suficientemente positivos como para justificar el lanzamiento del programa de 3.000 usuarios, aunque también aparecieron limitaciones, especialmente en determinadas funciones de videoconferencia a gran escala.
La decisión está relacionada principalmente con la soberanía digital. El Gobierno suizo quiere tener mayor capacidad de control sobre sus datos, reducir la dependencia de proveedores extranjeros y disponer de alternativas si en algún momento necesita cambiar de tecnología.
Además, evitar depender completamente de un único proveedor permite reducir los riesgos asociados a posibles cambios de precios, condiciones comerciales o disponibilidad de los servicios.
Por ahora Microsoft 365 no desaparece de los ordenadores del Gobierno suizo. La prueba será la que determine si el país puede dar el siguiente paso y ampliar el uso de software de código abierto a buena parte de sus 54.000 puestos de trabajo.