Ubuntu 26.10 da el salto a Linux 7.3 y completa su transición a las herramientas escritas en Rust

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Ubuntu 26.10 ya tiene disponible su versión beta y llega con dos cambios: utilizará Linux 7.3 como base y completa la transición de algunas herramientas a Rust.
Ubuntu 26.10, conocida como Stonking Stingray, ya se puede probar en versión beta. Canonical ya ha publicado las imágenes para Ubuntu Desktop, Server, WSL y el resto de versiones de la familia, así que ya se puede instalar.
No estamos ante una versión que vaya a cambiar Ubuntu por completo, pero sí hay varios cambios. Uno de los más importantes es que Canonical ha decidido utilizar Linux 7.3, en lugar del kernel 7.2 que estaba previsto en un principio.
Y hay otro cambio todavía mejor y es que Ubuntu termina su transición a las versiones de Coreutils desarrolladas en Rust. Eso significa que los comandos básicos que se usan en la terminal, como cp, mv o rm, pasan a utilizar las versiones de uutils escritas en este lenguaje.
La versión final de Ubuntu 26.10 está prevista para el 15 de octubre de 2026. La beta que acaba de llegar sirve como una primera versión de lo que podrás encontrar para esas fechas, aunque todavía quedan por delante las últimas semanas de ajustes y correcciones.
Eso sí, cuando Ubuntu 26.10 salga el 15 de octubre, es posible que Linux 7.3 todavía no sea oficialmente una versión final.
Ahora mismo Linux 7.3 está en desarrollo y ya ha llegado a la mitad de sus versiones RC. Hablamos de versiones que están prácticamente terminadas y que se utilizan para comprobar que todo funciona bien antes del lanzamiento definitivo. Ahora mismo van por la RC5 (toca esperar hasta la RC7, más o menos).
Ubuntu 26.10 iba a llegar con Linux 7.2, pero hubo cambio de planes
En un principio, Ubuntu 26.10 iba a llegar con Linux 7.2. Pero parece que esta versión del kernel ha salido demasiado pronto para los de Canonical. Esto ha hecho que el equipo, sobre todo teniendo en cuenta que ambas versiones salen en octubre, Linux 7.3 sea la versión elegida para Ubuntu 26.10.
Kleber Souza, del equipo del kernel de Ubuntu, explica que este cambio permite a Canonical "mantenernos alineados con las últimas capacidades de la fuente original", especialmente en lo relacionado con el soporte para hardware nuevo.
Ahora bien, ¿realmente importa tanto con qué kernel salga? No es que el PC vaya a ir más rápido. Lo que cambia es la compatibilidad con nuevo hardware.
Si compras un portátil con un procesador que acaba de salir al mercado, Ubuntu perfectamente puede funcionar en él, pero quizá algunas de sus funciones todavía no estén soportadas por una versión antigua del kernel.
Con una versión más nueva de Linux, es más probable que ese procesador ya tenga los cambios que necesita para funcionar correctamente. Lo mismo puede pasar con una tarjeta gráfica, un SSD o cualquier otro componente.
Cada nueva versión del kernel viene con cambios, correcciones y mejoras para diferentes partes del hardware. También incluye soluciones para problemas que se han ido descubriendo en versiones anteriores.
Por eso este cambio tiene más sentido para quien vaya a instalar Ubuntu 26.10 en un ordenador relativamente nuevo. Si tienes un PC de hace varios años y todo funciona bien, la realidad es que te da bastante igual si tienes Linux 7.2 y Linux 7.3.
Rust llega a Ubuntu para convertirla en una gran distribución Linux
Rust va a mejorar mecanismos para evitar algunos errores de memoria en lenguajes como C y C++. Eso no significa que un programa escrito en Rust sea 100% seguro ni que desaparezcan todos los fallos, pero sí va a reducir bastante los problemas.
Y para Ubuntu tiene sentido empezar precisamente por herramientas tan básicas. Son programas que están presentes en prácticamente cualquier instalación y que forman parte del funcionamiento habitual del sistema.
Eso sí, el cambio no supone que todo Ubuntu esté escrito en Rust. Estamos hablando de las utilidades que forman Coreutils y de una transición que va muy poco a poco dentro de la distribución.



