Adiós Mastercard y Visa, 130 millones de europeos más cerca de la soberanía digital gracias a un nuevo sistema de pagos

Pagar con nuevo sistema en Europa
Pagar con nuevo sistema en EuropaMontaje/Freepik
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La alianza entre EuroPA y Wero acelera la creación de un sistema de pagos europeo capaz de reducir la dependencia de Visa, Mastercard y otras plataformas estadounidenses.

Cuando llega el momento de pagar o registrar alguna tarjeta, surgen las típicas opciones como Visa, Mastercard o PayPal, y es que la mayoría de la infraestructura mundial depende de estas compañías para los diversos tipos de transacciones. Por supuesto, hay otras plataformas y billeteras virtuales, pero la soberanía digital continúa en los planes generales y, más allá de traer software libre como Qwanta, que es la alternativa al buscador de Google o Euro-Office que sirve como un Microsoft Office, esta vez sale a la luz un nuevo método de pago de parte de la alianza EuroPA (European Payments Alliance) y EPI Company.

Sí, el responsable de la cartera digital Wero piensa en vincular todos los sistemas para crear una red de pagos paneuropea capaz de funcionar a gran escala sin depender de gigantes estadounidenses populares.

La iniciativa afecta a más de 120 millones de usuarios repartidos en 13 países de Europa y pretende convertir las soluciones nacionales ya existentes en una alternativa real para pagos en general, para aprovechar infraestructuras ya consolidadas en países como España, Italia, Portugal o los países nórdicos.

La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y diversos organismos financieros llevan años alertando sobre la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de Europa en sectores considerados críticos y esta podría ser una de las oportunidades para lograrlo, juntándose así con Bizum, Bancomat, MB WAY y Vipps MobilePay.

Cómo funcionará la alianza entre EuroPA y Wero para crear una alternativa europea

Pagar con tarjeta
Pagar con tarjetaFreepik

La estrategia elegida no pasa por sustituir de golpe las herramientas que millones de personas ya utilizan cada día porque la misión es interconectar las plataformas que ya tienen una base sólida de clientes. Por ejemplo, quienes emplean Bizum en España, Bancomat en Italia o MB WAY en Portugal podrán realizar operaciones transfronterizas utilizando sus aplicaciones habituales, sin necesidad de cambiar de servicio o aprender nuevos procesos.

Podría tomarse como una herramienta que permite realizar los pagos directos entre diversas plataformas ya existentes para facilitar el proceso sin tener tantas restricciones. Según han explicado las compañías participantes, la conexión se realizará mediante un hub técnico común basado en estándares e infraestructuras europeas.

El despliegue comenzará con pagos entre particulares y posteriormente se expandirá a compras en internet y pagos en establecimientos. De esta forma, los consumidores seguirán utilizando marcas conocidas, pero con capacidad para operar en un entorno europeo mucho más amplio.

Otro aspecto destacable es que la red no se limita únicamente a los países de la eurozona. Entre los mercados contemplados figuran Estados miembros de la Unión Europea y otros territorios como Noruega.

Además, los responsables del proyecto han dejado abierta la posibilidad de incorporar nuevos países en el futuro, incluido el mercado suizo. La meta es construir una infraestructura flexible que pueda extenderse por gran parte del continente sin imponer el uso exclusivo del euro.

Por qué Europa quiere depender menos de Visa, Mastercard y PayPal

La cuestión trasciende la simple comodidad de pagar con una aplicación u otra. Para las instituciones europeas, los sistemas de pago representan una infraestructura estratégica comparable a sectores como las telecomunicaciones, la energía o los servicios digitales. Cada vez que un consumidor realiza una compra mediante plataformas extranjeras, parte de la gestión tecnológica y del flujo de datos asociados a esa operación queda en manos de compañías externas al continente.

La alianza entre EuroPA y EPI busca precisamente reducir esa dependencia mediante una red desarrollada y gestionada desde Europa. El proyecto no plantea romper relaciones con Estados Unidos ni eliminar de inmediato a los operadores actuales.

Su propósito consiste en garantizar que exista una alternativa europea robusta en caso de tensiones geopolíticas, cambios regulatorios o decisiones empresariales que puedan afectar el acceso a servicios considerados esenciales. Desde EPI señalan que la interoperabilidad entre soluciones ya existentes constituye una de las vías más rápidas para reforzar la soberanía e independencia europea en materia de pagos.

A corto plazo, el éxito del proyecto dependerá de varios factores: la integración técnica entre plataformas, la experiencia de uso para consumidores y comercios, y la capacidad para competir con redes globales asentadas desde hace décadas. Sin embargo, Europa parte con una ventaja importante.

Si la interoperabilidad prometida se vuelve realidad, el continente podría disponer por primera vez de una alternativa de gran alcance capaz de rivalizar con los gigantes estadounidenses en una actividad tan común como enviar dinero, comprar por internet o pagar en una tienda física.

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