Apple no cree a Bill Gates ni Sam Altman y confía en su propio futuro para los móviles

Mientras que compañías tan de moda como OpenAI o Neuralink ya trabajan en reemplazos para los dispositivos actuales, la compañía de la manzana es prudente.
Salta a la vista que, más allá de sus ingentes cantidades de dinero, personajes como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Elon Musk o Sam Altman tienen poco en común entre ellos. Si cualquier formulase una pregunta cuya respuesta solo pudiese ser blanco o negro, lo más probable es que recibiese cuatro respuestas distintas. Por eso llama la atención que sí coincidan en algo.
Ni más ni menos que el futuro de los teléfonos móviles. O mejor dicho, su falta de futuro. Es como si todos estos expertos en tecnología tuvieran un interés especial en acabar con los smartphones. ¿Se trata simplemente de jugar a ser un visionario o existen otras cuestiones detrás? Sea como sea, lo cierto es que tienen a alguien fuerte enfrente: Apple no parece estar a favor en absoluto.
El (aparentemente) incierto futuro de los teléfonos móviles

Si algo ha demostrado la tecnología, y eso es algo que gente como Bill Gates o Sam Altman deberían saber muy bien, es que esta resulta impredecible. O mejor dicho, que es imposible saber el camino que al final toman quienes realmente mandan sobre ella, y que no son ni mucho menos compañías como Apple, Microsoft o OpenAI, sino los propios usuarios. Sin ellos, no hay nada.
También ellos tendrán que decidir qué será lo que suceda con los teléfonos móviles. A veces, las revoluciones radicales no funcionan en el mercado. Al menos, no de entrada. Sin embargo, Elon Musk, Bill Gates, Mark Zuckerberg o Sam Altman ven el smartphone reemplazado por interfaces cerebro‑máquina, tatuajes electrónicos o gafas de realidad aumentada.
Aunque todos ellos presentan alternativas diferentes (el que se lleve el gato al agua triunfará, si es que alguno lo consigue), también hay elementos en común. Todos parten de tener claro que desaparecerán las pantallas, los botones y las fundas, y que en su lugar llegará algún tipo de tecnología integrada en el cuerpo o en dispositivos de carácter más o menos inmersivos.
¿Quiere esto decir que todo el mundo está de acuerdo? En realidad, no. Apple, sin ir más lejos, ha demostrado de nuevo que no piensa que los teléfonos móviles tal y como los conocemos a día de hoy vayan a convertirse pronto en historia. Seguirán innovando, probablemente, gracias a cosas como la IA, pero en líneas generales continuarán existiendo, al contrario de lo que los otros dicen.
Apple quiere seguir apostando por los smartphones, hoy y en el futuro
Al contrario que Elon Musk, Bill Gates, Sam Altman y compañía, el CEO de Apple, Tim Cook, tiene claro que el futuro de los smartphones no corre ningún peligro. Los teléfonos móviles están tan arraigados en la sociedad que no da la sensación de que cualquier otra alternativa, por innovadora que sea, vaya a poder acabar con ellos. Esa al menos parece su perspectiva.
De hecho, el mandamás de Apple ha declarado en numerosas ocasiones que los smartphones “no están listos para retirarse” y mantiene plena confianza en su relevancia futura. Pero como una imagen vale más que mil palabras, para darse cuenta de ello solo es necesario ver cómo Apple presentó anuncios interesantes en la WWDC 2025, pero no mostró evoluciones de hardware más o menos radicales.
Parece que el plan de Apple está claro: mientras otros buscan un cambio radical, la compañía liderada en su día por Steve Jobs prefiere los cambios más suaves y refinadas: mejoras en la cámara, multitarea, privacidad o inteligencia en llamadas y traducción, sin sacrificar familiaridad. Primero, porque es de su interés que sus productos sigan vendiendo, pero no parece la única razón.
No hay que perder la vista que, desde un punto de vista comercial, aquellos productos rompedores que llegan demasiado pronto suelen contar con la tibieza de la gente (y con unos precios muy altos, todo sea dicho de paso). Así que, hace tiempo que muchos aprendieron la lección: las revoluciones, mejor paso a paso. Y Apple parece querer aplicárselo… al menos por ahora.
