La banca mundial depende prácticamente de un lenguaje de programación con más de 60 años

Grace Murray Hopper, una de las creadoras de COBOL
Grace Murray Hopper, una de las creadoras de COBOLLynn Gilbert (National Portrati Gallery), Freepik

Desde los años 60, COBOL es el lenguaje de programación más utilizado en los sistemas bancarios mundiales, e incluso la IA ya se ha atrevido con él.

Como los programadores más veteranos sabrán, COBOL es uno de esos lenguajes de programación que ha sobrevivido ya a varias muertes anunciadas.

No han sido pocas las empresas que han anticipado la extinción –sin éxito– de este lenguaje común orientado a los negocios, que fue pensado para que los desarrolladores usaran un lenguaje de alto nivel, pero con una sintaxis similar al inglés.

Se creó en 1959 como una iniciativa del Departamento de Defensa de Estados Unidos, aunque este lo estandarizó apenas una década después para que los fabricantes de ordenadores lo ofrecieran también.

De hecho, su fiabilidad es tal que es la base de la programación de más del 40% de los sistemas online de los bancos, además de que se encarga de la gestión de prácticamente el conjunto de todas las transacciones en cajeros automáticos.

Según la revista International Journal of Advanced Research in Science, Communication and Technology, también alcanza aproximadamente un 80% del total de transacciones de tarjetas de crédito con pago en persona.

Todo ello hace de COBOL uno de los lenguajes de programación más desconocidos, pero uno de los más consagrados y del que depende prácticamente el sistema bancario a nivel mundial.

Las claves de COBOL, un lenguaje que se resiste a morir

En los años 50, los ordenadores podían llegar a ocupar fácilmente habitaciones completas, mientras que en su interior se solían utilizar lenguajes diferentes que dificultaban la integración de las mismas.

O lo que es lo mismo, los programadores tenían que desarrollar sus programas o aplicaciones para adaptarlos concretamente a cada lenguaje, con lo que esto conllevaba en tiempo y en gasto económico a largo plazo.

Ante dicha necesidad, COBOL apareció como un soplo de aire fresco, ya que se configuró como el lenguaje compartido por todas las máquinas, una idea mayormente propiciada por Grace Murray Hopper, científica computacional y oficial de la Marina de los Estados Unidos.

Con los años 70 asomando, el éxito de COBOL fue tal que prácticamente formaba la base de sistemas de bancos, empresas y organizaciones de todo tipo, logrando ser el lenguaje más usado del momento, como ocurre ahora con Python.

A día de hoy, a pesar de que este lenguaje continúa siendo bastante demandado, no se encuentra entre los más populares, siendo estos el mencionado Python, seguido de Java, JavaScript o C, entre otros.

Básicamente, COBOL ofrece la base de muchos sistemas heredados para numerosos servicios imprescindibles, gracias a sus ventajas, como la escalabilidad, la estabilidad o la interoperabilidad.

Y, más aún, Anthropic ya ha introducido una herramienta en Claude Code para que sea capaz de gestionar y analizar bases de código COBOL enormes, capacidades que pueden beneficiar tanto a IBM –que gestionar este lenguaje– y a los programadores.

En definitiva, COBOL ha logrado resistir al paso del tiempo y esquivar todas las balas que buscaban su defunción antes de tiempo y, de seguir por este camino, podría incluso ser el primer lenguaje en alcanzar su centenario.

Aunque para esto ya queda mucho tiempo, que la inteligencia artificial haya aprendido a manejar este lenguaje solo es un paso más en la resiliencia de COBOL, que ha sobrevivido a los más "populares" de cada época.

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