Crear una app sin escribir una sola línea de código, la realidad detrás de esta nueva tendencia

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Las aplicaciones no-code van un paso más allá y no requieren de escribir código, un gran peligro sobre el que ya han alertado los expertos y analistas de la industria.

Ya no hace falta que sepas entender ni una sola línea de código para crear una aplicación o un servicio web y, aunque esto supone una democratización en el acceso para quienes tengan dinero y quieran pagar los tokens de los modelos de inteligencia artificial, también supone un gran peligro para todos los usuarios.

En tiendas oficiales, como la Play Store de Google o la App Store de Apple, ambas compañías ya han tomado medidas drásticas para atender este tipo de aplicaciones, ya que sus creadores no suelen tener en cuenta los riesgos de seguridad, que deberían depender de equipos especializados.

En el caso de Google, ha llegado a bloquear aproximadamente 1 millón de aplicaciones que violaban las políticas de uso de sus aplicaciones, a la par que ha establecido unas políticas restrictivas para la publicación de apps creadas con IA generativa.

Apple es aún más restrictiva con estas aplicaciones denominadas no-code, ya que no permite publicar apps que no ofrezcan un valor añadido y duradero, además de que restringe duramente las que pertenecen a un mismo creador, pero que son simplemente variaciones de servicios web realizadas mediante no-code o vibecoding.

A día de hoy, esta técnica se puede ver notablemente en numerosas páginas web cortadas por el mismo patrón: interfaces muy parecidas, colores que no destacan y un diseño que parece creado por el mismo programador.

Ahora bien, no hay que confundir las aplicaciones no-code con las conocidas como low-code, ya que en estas últimas sí existe un desarrollador detrás, pero que aprovecha todas las ventajas que ofrece la IA para programación.

El 'app-slop', un mercado de miles de millones de dólares

En el entorno de Microsoft, cogió fuerza un concepto creado por la comunidad, el AI Slop, para referirse a los servicios de IA que esta compañía ha introducido paulatinamente y que no ofrecen ningún valor añadido a los usuarios, al menos no según las críticas a Windows en diferentes foros y comunidades especializadas.

Dentro del ámbito de las aplicaciones, el concepto es el app-slop, con numerosos servicios que tampoco ofrecen mucho al usuario y que, en muchísimas ocasiones, no requieren de escribir ni una sola línea de código, el punto más álgido del vibecoding.

Según los datos aportados por la consultora Gartner, ya en 2026 aproximadamente el 80% de los productos y servicios tecnológicos están construidos por usuarios que no son desarrolladores profesionales, mucho menos aún especialistas o analistas de seguridad.

Este mercado, además, no para de crecer desde 2023, el año en el que explotó la inteligencia artificial generativa: en ese mismo, el valor total del mercado estaba en los 13.200 millones de dólares; tan solo 3 años después, la proyección es de 52.000 millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual compuesta que supera el 25%.

Todo este fenómeno imparable ha sido el que ha causado el app slop –la basura digital en aplicaciones–, con clones que se parecen extremadamente en su apariencia y las cuales pueden favorecer un aumento de las vulnerabilidades, tal y como ha venido ocurriendo también durante los últimos años en la industria.

Para alertar sobre esto, la Open Web Application Security Project (OWASP) ha elaborado incluso un top 10 con los riesgos específicos en seguridad del low-code y el no-code.

La cara B: riesgos de seguridad, deuda técnica e incumplimiento legal

Entre los avisos que ha compartido OWASP hay bastantes que pueden poner en peligro a los usuarios que utilicen este tipo de aplicaciones, por lo que siempre conviene revisar cómo se ha creado una app y quién está detrás de su mantenimiento, en caso de que exista alguien.

Así, es muy común que alguien sin los conocimientos apropiados que sí tendría un desarrollador conecte su app creada a un base de datos desde su propia cuenta de administración o directamente a claves API con permisos globales.

Esto puede suceder por un error humano, por supuesto, pero si una persona sin conocimientos crea una app no-code y ni siquiera sabe lo que está haciendo, sino que lo deja en manos de un modelo de IA, seguramente perderá todos sus datos personales.

A ello se pueden añadir las fugas de datos no intencionadas: cuando se automatiza un flujo mediante la conexión a bases de datos corporativas sin cifrar o sin validación, es muy probable que estos también acaben comprometidos.

Y suma y sigue, ya que podrían darse errores en la autenticación por configuraciones por defecto de estas plataformas no-code e incluso inyecciones de código al ser vulnerables a los ataques de inyección SQL o inyección de prompts.

En un escalón superior, algunas compañías que han dejado todo en mano de la IA han tenido que volver a contratar a programadores humanos, aunque ya se ha producido lo que se conoce en la industria como deuda técnica.

Si un modelo de IA ha entrado en un bucle en el que comienzan a aparecer errores, el ser humano tendrá que revisar prácticamente todo el código para saber qué está ocurriendo. Imagina esto en una compañía o proyecto que necesite mantener miles y miles de líneas de código.

Aquí también entra en juego la posibilidad de que la compañía que mantiene el LLM cierre directamente, lo que llevará a que el creador no pueda continuar su proyecto, con pérdidas económicas.

Por último, hay regiones muy estrictas sobre cómo se almacenan los datos personales de los usuarios, como ocurre en la Unión Europea con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Este tipo de apps no-code pueden directamente alojarse en servidores ajenos a este tipo de regiones, así como pertenecer a un terreno de alegalidad, ya que la legislación aún no contempla este tipo de servicios.

En este sentido, si un algoritmo que no está auditado por ningún ser humano perfectamente identificable, se desconoce a quién pertenecería el código: el resultado es que si un negocio de este tipo triunfa, es probable que no pueda acceder a rondas de financiación o inversión, al no conocer a las personas tras este.

De cualquier forma, el vibecoding, nocoding y sus derivados son una tendencia que no parará de crecer, pero que aún sigue despertando muchas dudas a los programadores y analistas humanos.