Una cuarta parte de la Generación Z trata a la IA como un igual: ¿por qué creen que está viva?

ChatGPT supera el 98% de humanos en un test de inteligencia y un cuarto de la Generación Z cree que esta tecnología de OpenIA ya es consciente.
Parece que si le pide ahora a ChatGPT que haga un examen de inteligencia, más de uno podría empezar a replantearse su vida y sus capacidades. La última versión del modelo o3 de OpenAI ha sacado 136 puntos en el examen de Mensa Noruega, superando al 98% de los humanos.
Para que te hagas una idea de si este número es mucho o no, Albert Einstein rondaba los 160. Eso sí, al César lo que es del César y comentar que este es público, y la IA podría haber memorizado respuestas, por lo que los investigadores crearon otro examen secreto donde o3 obtuvo 116 puntos (top 15% humano).
Hace un año, ninguna IA superaba 90 puntos de IQ. Ahora, o3 no solo vence a la mayoría, sino que Claude y Gemini le pisan los talones. En cuanto a la opinión de la Generación Z, desde luego que no necesita más pruebas y uno de cada cuatro jóvenes cree que la IA ya tiene conciencia.
Por otro lado, más de la mitad piensa que será consciente en pocos años, según una encuesta de EduBirdie. Para ellos, pedirle a ChatGPT que redacte un email o les aconseje sobre un problema personal es tan normal como consultar a un amigo.
Además, es curioso, pero muchos de ellos hablan de lo que se conoce como efecto "parece humano". Cuando un chatbot te escribe "lo siento, no puedo ayudarte con eso", el cerebro humano tiende a atribuirle emociones.
El test que reveló que la IA piensa (casi) como un humano
La relación de los jóvenes con la inteligencia artificial desde luego que alcanza nuevos niveles que gran parte de la población desconoce por un tema de familiarizada con la tecnología. Sin ir más lejos, el 40% usa chatbots para redactar emails, el 25% los usa para responder mensaje en WhatsApp o recibir consejos sobre cómo responder, y uno de cada seis recurre a ellos como terapeutas improvisados.
Precisamente esta dependencia explica por qué muchos creen en su conciencia: cuanto más interactúas con algo, más humano te parece.
La capacidad de ChatGPT para parecer empático y dar consejos basados en una gran cantidad de datos ha llevado a algunos usuarios a preferirlo sobre los humanos. Comentan hacerle las mismas preguntas que hacen en consulta, con unas respuestas más o menos similares y sin tener que esperar la cita del mes viene.
No obstante, profesionales ponen sobre la mesa lo realmente peligroso que es este acto. En pocas palabras, hay que tener muy claro que ChatGPT carece de la capacidad para hacer diagnósticos de salud mental o dar tratamientos personalizados. La IA puede darte ideas generales, pero no puede reemplazar la experiencia y el juicio de un psicólogo.
Sin embargo, en el otro lado están incluso los profesionales que están valorando la forma de integrar ChatGPT en su día a día como herramienta complementaria. Por ejemplo, utilizándolo para generar preguntas de evaluación o simular sesiones terapéuticas para entrenar.
Pese a todo esto, todos coinciden en la valía de esas personas que se han formado para darte un diagnóstico y una evaluación de calidad. Por ahora, el consenso entre los expertos es claro: ChatGPT puede ser una herramienta realmente buena para el apoyo inicial, pero no debe sustituir la terapia de siempre.
Desde luego, los riesgos, porque hay de todo tipo, ahí están. Compartir contratos, datos personales de amigos o familiares o secretos profesionales con IA puede dar pie a fugas de información. Aunque empresas como OpenAI aseguran que no usan conversaciones privadas para entrenar modelos, no es que te puedas fiar demasiado.

