Derek Chang, fundador de Stratus Data: "Bill Gates y Sam Altman tienen razón, la experiencia nos dice que la IA nunca debería sustituir a los programadores"

Generada con IA / Computer Hoy

El tecnólogo y fundador de Stratus Data viene a romper con todos los miedos relacionados con la IA y el trabajo. No, esta tecnología no te va a echar a la calle.

En los últimos dos años, el boom de la inteligencia artificial ha traído consigo grandes novedades, pero también enormes miedos debido a esa potencial sustitución humana. En cuestión de meses esta tecnología podría acabar por sustituir a miles de trabajadores, empezando por los programadores

Herramientas como ChatGPT, Copilot o Claude pueden escribir código en segundos, resolver errores y generar versiones completas de aplicaciones. Pero según Derek Chang, tecnólogo y fundador de Stratus Data, todo esto tiene más de mito que de realidad

En su posición de experto y gran empresario, comenta ver algo que, dice, las empresas suelen olvidar en su locura por automatizarlo todo: "La IA no trabaja con conocimiento real, sino con lo que ve en sus conjuntos de datos. Y la mayor parte de lo que ha visto en el mundo del software son líneas de código públicas y genéricas", afirma.

Esto al final es todo lo opuesto a lo que realmente mueve el negocio tecnológico. El código que tienen empresas como Google, Stripe o Amazon no está publicado en GitHub, ni es accesible para modelos de lenguaje. Está protegido, escrito por ingenieros con décadas de experiencia, lleno de contextos que una IA, por sí sola, aún no puede copiar y, ni siquiera, comprender del todo.

Este se suma al mensaje, en cierta parte, que ya han lanzado figuras tan importantes Bill Gates y Sam Altman, CEO de OpenAI. Ambos han advertido que, aunque la IA aumentará la productividad, no reemplazará a los desarrolladores. "Es un error pensar que el objetivo es reducir equipos humanos. Lo que haría realmente avanzar a las empresas es fortalecerlos con IA, no sustituirlos", dice Chang.

La diferencia, explica el experto, es que la inteligencia artificial predice lo que debería venir después; el programador razona lo que tiene que venir después. Este es el gran punto que separa al hombre de la máquina. 

Chang deja claro que por impresionantes que parezca la IA y sus herramientas, siguen siendo tan solo buenas imitadoras. No entienden el porqué, solo repiten el cómo. De ahí que, en tareas simples, la IA brille, pero en sistemas a gran escala, con riesgos reales o estructuras críticas, se convierte en una herramienta de ayuda, al servicio del humano.

"En código básico he ganado hasta 5 veces más velocidad. Pero en proyectos complejos gasto más tiempo revisando y corrigiendo el trabajo de la IA de lo que tardaría en escribirlo desde cero. Al final, necesitas gente senior que tenga el instinto suficiente para detectar errores ocultos, los que no se ven hasta seis meses después", explica.

En definitiva, el modelo ideal no pasa por eliminar empleos, sino por redefinirlos. La IA puede hacer de asistente júnior, pero alguien con criterio, un humano, debe validarlo. Sin eso, dice, lo que parece eficiencia se transforma en sobrecoste a medio plazo.

Jensen Huang, fundador de Nvidia, señala las profesiones clave inmunes a la IA

Jensen Huang, CEO de Nvidia, lanza una visión un tanto distinta, afirmando que hay futuro, pero está en otro sitio. En una entrevista con Channel 4 News en el Reino Unido, afirmó que la gran oportunidad para los próximos años está en los oficios.

"Si eres electricista, fontanero o carpintero, vamos a necesitar cientos de miles de ellos para construir todas estas fábricas. El sector de los artesanos cualificados de todas las economías experimentará un auge. Habrá que duplicarlo cada año", comenta.

De forma simple, la IA no va a parar y seguirá creciendo exponencialmente, pero su expansión exige una infraestructura física colosal. Los llamados hyperscale data centers ocupan espacios equivalentes a varias manzanas de una ciudad grande y, para levantarlos, se necesitan miles de manos. Un solo centro de 250.000 metros cuadrados puede emplear hasta 1.500 trabajadores en su construcción, muchos ganando sueldos de seis cifras sin haber pisado la universidad.

Una vez finalizada la obra, entre 40 y 50 empleados mantienen el complejo, pero cada uno de esos puestos genera otros tres o cuatro en la economía local, desde servicios hasta mantenimiento auxiliar. Para Huang, este es el mejor ejemplo de que la IA no destruye empleo en bloque: lo transforma y lo desplaza hacia áreas menos obvias, como los oficios.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.