Experta alerta sobre el excesivo uso de la IA para el cerebro humano: "Es un parásito"

Generada con IA

¿Y si la inteligencia artificial, en vez de ayudarnos, estuviera empezando a robarnos capacidades? Una experta advierte que la IA puede convertirse en un parásito.

No cabe duda de que la inteligencia artificial es increíblemente útil. Ahorra tiempo, ayuda a ser más productivos y, en muchos casos, hace cosas que no se podrían hacer solos. Pero aquí está el problema: cuando se delega demasiado en la IA, nuestro cerebro se vuelve perezoso.

Piensa en cómo aprendemos. Cuando el cerebro humano trabaja duro para encontrar una solución. Ese proceso hace a las personas más inteligentes, más creativos y más capaces. Pero si se deja que la IA haga todo el trabajo, ¿qué se está aprendiendo realmente? Nada. Simplemente se siguen instrucciones

Lo peor es que ya hay señales de que esto está ocurriendo, sobre todo entre estudiantes y jóvenes que recurren a ChatGPT y compañía para todo. El problema es que existe una mítica ley, la Ley de Reversión de McLuhan, que explica que cuando una herramienta se usa en exceso, puede acabar provocando justo lo contrario de lo que buscábamos.

Por ejemplo, el coche, pensado para movernos rápido, nos deja metidos en un atasco si lo usamos todos a la vez. Y la IA, diseñada para potenciar nuestra mente, puede terminar atrofiándola si dejamos de ejercitarla.

"Nos está atrofiando el pensamiento"

El fenómeno ya tiene nombre: 'amnesia digital'. Cada vez más estudios alertan de que, al delegar en la IA tareas como recordar datos, resumir libros o buscar información, nuestro cerebro va perdiendo práctica. 

La inteligencia humana, igual que un músculo, necesita ejercicio: si dejamos de pensar, de analizar y de memorizar, acabamos perdiendo esas habilidades. La experta Kathryn Mills, del University College de Londres, advierte que el peligro es real: la IA puede sustituir la actividad cerebral autónoma, impidiendo que las personas busquen, memoricen o construyan conocimiento por sí mismas.

Otra experta en IA advierte a La Vanguardia: "Estamos usando la IA para articular nuestro pensamiento y eso es peligroso, resta capacidad de acción". 

Según ella, el uso excesivo de estas herramientas no solo nos hace dependientes, sino que también reduce nuestra capacidad para articular ideas, resolver problemas y tomar decisiones. Y no es solo una teoría: cada vez hay más estudios que respaldan esta preocupación. 

En pocas palabras, y como dice la divulgadora Freya Holmer, la IA se está convirtiendo en un "cáncer parásito" que contamina, por si encima fuese poco, la red con información superficial y comercial.

Hay estudios que confirma nuestros peores miedos

No es solo una opinión; hay estudios que respaldan estas preocupaciones e investigaciones recientes han demostrado que el uso excesivo de la IA puede reducir la capacidad de memoria, de atención y hasta de toma de decisiones.  

Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Harvard encontró que las personas que dependen demasiado de los sistemas de navegación GPS tienen menos capacidad para orientarse por sí mismas. Lo mismo podría estar pasando con la IA: cuanto más se usa, menos se ejercitan las propias habilidades innatas del humano.  

Otro estudio, esta vez de la Universidad de Stanford, mostró que el uso una y otra vez de herramientas de IA en el trabajo puede llevar a una "pérdida de agencia". Es decir, las personas se sienten menos capaces de tomar decisiones por sí mismas y más dependientes de la tecnología. 

¿Qué podemos hacer para no volvernos 'cerebros perezosos'?

La clave está en el equilibrio. La IA es una herramienta potentísima, pero no puede sustituir el ejercicio mental. Igual que no dejamos de caminar porque existen los coches, no deberíamos dejar de pensar, analizar o crear porque existe ChatGPT. Los expertos recomiendan seguir leyendo, investigando y resolviendo problemas por cuenta propia, sobre todo en la etapa de formación.

La idea no es prohibir, sino enseñar a usar estas herramientas de forma responsable: como apoyo, no como sustituto. Se trata de fomentar la reflexión, la curiosidad y la creatividad, y de evitar que los estudiantes se conviertan en simples 'copiadores' de respuestas automáticas.

En pocas palabras, ya todo el mundo sabe que la inteligencia artificial es increíblemente poderosa, pero no es infalible. Si se usa de manera inteligente, puede ser una gran aliada. Pero si las personas se vuelven demasiado dependientes, se corre el riesgo de perder algo fundamental: las capacidad de pensar por nosotros mismos.  

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.