El futuro del coche eléctrico y las baterías de estado sólido: ¿revolución o callejón sin salida?

¿Son estos vehículos el futuro? ¿Qué está ocurriendo con las baterías de estado sólido y otras alternativas como el hidrógeno? ¿Son realmente una opción a tener en cuenta?
El coche eléctrico está en boca de todos y ocupa muchas de las conversaciones con familiares y amigos. Las ventas no paran de crecer y los fabricantes invierten miles de millones en esta tecnología.
Según el informe Global EV Outlook 2024 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en 2023 se vendieron 14 millones de coches eléctricos en todo el mundo, un 35% más que en 2022. China lideró con 8,1 millones, seguida de Europa con 3,2 millones y Estados Unidos con 1,8 millones.
¿Y qué se prevé en 2025? Electric Vehicle Outlook 2024 de BloombergNEF, comenta que las ventas globales de vehículos eléctricos probablemente alcancen los 20,6 millones de unidades. Esto representaría alrededor del 23% del total de ventas de vehículos nuevos a nivel mundial. Otros incluso hablan de 34,7 millones de unidades.
Pero no todo es color de rosa. Las baterías de iones de litio, las que usan la mayoría de coches eléctricos hoy en día, tienen sus limitaciones y algunos incluso comentan que los días contados. Aquí es donde entran en juego las baterías de estado sólido. Estas prometen más autonomía, carga más rápida y mayor seguridad.
Para aquellos que anden algo perdidos y de forma muy simple, este tipo de baterías en lugar de usar un líquido para mover los iones de litio, como en las baterías normales, utilizan un material sólido. Pueden almacenar más energía en el mismo espacio, lo que da más autonomía a los coches. Además, se cargan más rápido, son más seguras porque no pueden incendiarse tan fácil, y duran más tiempo.
QuantumScape, una de las empresas líderes en esta tecnología, afirma que sus baterías podrían ofrecer hasta un 80% más de autonomía y cargarse al 80% en solo 15 minutos. "Creemos que las baterías de estado sólido serán un punto de inflexión para los coches eléctricos", declaró Jagdeep Singh, CEO de QuantumScape, en una entrevista reciente con CNBC.
"En un par de décadas, sin duda las veremos en muchas aplicaciones, no solo en los vehículos eléctricos, como la aviación o el almacenamiento local. A medio plazo, confiamos en que se conviertan en un estándar internacional, al igual que grandes fabricantes como Toyota o Samsung, que están invirtiendo fuertemente en su desarrollo y ya han anunciado modelos comerciales para los próximos cinco años", comenta en una entrevista para Computer Hoy Bastien Verot, coCEO de Electra España.
Precisamente Toyota planea lanzar su primer coche con batería de estado sólido en 2027. Según la compañía, estas baterías podrían ofrecer una autonomía de más de 1.000 km y recargarse en solo 10 minutos.
Por otro lado, Mercedes ha anunciado que su primer automóvil de producción que equipará una batería en estado sólido llegará a las carreteras antes de finales de esta década. Pretende superar la barrera de los 1.000 kilómetros en condiciones de conducción reales con su nueva unidad en estado sólido, rediseñando un EQS para equipar una batería en estado sólido.

Las baterías de estado sólido: ¿la solución definitiva o demasiado bueno para ser verdad?
Aquí el problema es que no todos están convencidos. Martin Eberhard, cofundador de Tesla, lo comenta: "Las baterías de estado sólido son prometedoras, pero aún están lejos de la producción en masa. Los desafíos técnicos son enormes".
Un informe reciente de IDTechEx señala que, aunque podrían llegar al mercado en 2025, no se espera que dominen hasta después de 2030. "La transición será gradual, no de la noche a la mañana", se lee en el informe.
"A día de hoy, aún es bastante más caro fabricarlas que las baterías de litio 'tradicionales', ya que se requiere una gran inversión en las líneas de producción e infraestructuras industriales que, a día de hoy, todavía avanzan lentamente. El tema de la estabilidad -se les achaca la degradación del electrolito tras una serie de ciclos de carga y descarga- es también un reto que muchos equipos científicos están ya abordando mediante la incorporación de nuevos materiales como sulfuros, polímeros o cerámicos", comenta Bastien Verot.

Mientras tanto, el hidrógeno se presenta como otra opción para el transporte limpio. Sin ir más lejos, Toyota, Honda y Hyundai ya tienen coches de hidrógeno en el mercado.
Bernd Heid, senior partner de McKinsey, explica en el informe Hydrogen: The next wave for electric vehicles?: "El hidrógeno tiene ventajas claras en términos de tiempo de repostaje y autonomía". Según este informe, para 2030 podría haber hasta 10 millones de vehículos de hidrógeno en las carreteras.
Sin embargo, también tiene que superar demasiados baches y piedras por el camino. "La infraestructura de repostaje es casi inexistente y la producción de hidrógeno verde aún es cara", comenta Heid.
¿Qué papel juegan los fabricantes en todo este tema? La UE y sus políticas
Los grandes fabricantes parecen apostar por varias tecnologías a la vez. Volkswagen, por ejemplo, está invirtiendo bastante en coches eléctricos de batería, pero también está metido en el campo del hidrógeno para vehículos comerciales.
Carlos Tavares, CEO de Stellantis, es más escéptico. En una entrevista con el Financial Times en enero de 2024, declaró: "La electrificación es una tecnología elegida por los políticos, no por la industria". Aun así, Stellantis planea que el 100% de sus ventas en Europa sean de coches eléctricos para 2030, según su plan estratégico Dare Forward 2030.
Queda claro que aquí quienes realmente tienen la voz cantante no son ellos sino las decisiones políticas y, en este caso, las medidas de la Unión Europea. Por el momento ha propuesto prohibir la venta de coches nuevos de gasolina y diésel a partir de 2035, pero ya son muchos los que están echándose las manos a la cabeza afirmando que una transición tan rápida y forzada va a traer graves problemas económicos.
"El futuro de la movilidad será eléctrico, pero la forma exacta que tomará esa electricidad - baterías, hidrógeno, o una combinación de ambos - aún está por determinarse", comenta Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía.


