La generación Z está al borde del colapso, y la tecnología es la culpable

Los expertos cada vez se muestran más preocupados por el impacto que las redes sociales, Internet o la inteligencia artificial pueden tener en los jóvenes.
Cada generación ha sido distinta de la anterior. Al fin y al cabo, ¿qué adolescente sueña con ser como sus padres? Sin embargo, hay un hecho incontestable en todo lo relacionado con la generación Z: el factor tecnológico. Es decir, la forma en la que se han encontrado con un mundo en el que la tecnología cada vez está más presente, sin apenas descanso o "desconexión" posible.
Por supuesto, esto ha tenido un impacto lógico en la forma en la que los jóvenes de hoy en día se comunican, trabajan o incluso se relacionan entre ellos. Las redes sociales, Internet o ahora la inteligencia artificial tienen consecuencias. Pero la principal preocupación de los expertos radica en un punto concreto: su salud mental. Para muchos, esta está al borde del colapso.
La generación Z y el impacto de la tecnología en la salud mental
Hoy en día mucha gente vive permanentemente conectada. ¿Quién no lleva el móvil en el bolsillo a todas horas? Muy pocos, ciertamente. Pero este fenómeno es especialmente pronunciado en el caso de los jóvenes de la generación Z. Estos ya se han encontrado con un mundo así, y con independencia de la educación recibida por unos y otros, es algo que ya se está notando.
En 2025, sin ir más lejos, diversas investigaciones han apuntado a lo que los expertos reconocen como una realidad crítica: el uso compulsivo de redes, la sobreestimulación constante y la presión social digital están contribuyendo al desgaste mental de esta generación. Es decir, que muchos jóvenes podrían terminar por "colapsar" si no cambian de alguna manera sus rutinas.
Según una encuesta de Seramount (reciente, de este mismo mes de julio 2025), el 72% de los miembros de la generación Z preguntados, asegura que presenta síntomas de agotamiento. Entre aquellos que ya trabajan, además, el 68% no se siente apoyado con políticas de salud mental en su empleo. Por supuesto, luego está el tema de las redes sociales, ya puesto antes en el punto de mira.
Las cifras en este sentido no pueden ser más contundentes: en una investigación llevada a cabo en 2024, hasta el 69% de los jóvenes encuestados consideraban que las redes tienen un impacto negativo en su salud mental, y el 55% se siente abrumado por la cantidad de información disponible. Pero una cosa es saber que algo puede ser un problema y otra poder solucionarlo.
Los jóvenes no tienen demasiada confianza en el futuro
Si se piensa con cierta perspectiva, resulta paradójico. El auge tecnológico tendría que suponer una mejora en la calidad de vida de la gente, en especial entre aquellos que serán el futuro: los miembros de la generación Z. Sin embargo, la visión de estos es mucho menos optimista y alegre. Según UNICEF, 6 de cada 10 son pesimistas con el mañana y se sienten abrumados.
¿Será que el exceso de tecnología, como el de cualquier cosa, puede terminar por hacer más mal que bien a la sociedad? ¿O simplemente se trata de una época de transición hacia algo nuevo? Sea como sea, la generación Z es la que tiene en sus manos la llave de lo que sucederá en el futuro. Y, por el momento, no parecen demasiado entusiasmados con él, según parece.