Con cámaras antiguas y sin móvil: así son las vacaciones soñadas de la generación Z

Que lo analógico lleva tiempo de moda está fuera de cualquier debate, pero cuando llega el periodo estival, muchos jóvenes quieren desconectar todavía más.
No es ningún secreto que los miembros de la generación Z tienen cada vez más predilección por lo analógico. Tal vez como una excentricidad más que como un sentido práctico de la vida, pero lo cierto es que la tendencia está ahí, y parece cobrar importancia con el paso del tiempo. Sobre todo si se piense en un momento particular del año: el periodo de las vacaciones.
¿Cómo son las vacaciones perfectas para los más jóvenes? Según señalan la mayoría de expertos, su interés por desconectar se hace fuerte en periodo estival. Y no solo de la rutina, el trabajo o los estudios, sino de otra cosa que puede llegar a provocar la misma o más ansiedad: la fatiga tecnológica. Y ahí, hay pocas dudas de que el teléfono móvil es la parte más importante del problema.
Las vacaciones "retro" de la generación Z
De un tiempo a esta parte, muchos son los especialistas en la materia, incluso el prestigioso New York Post, que han puesto de manifiesto el auge de las cámaras de estilo retro. Es decir, de aquellas que no son digitales. ¿Por qué sucede algo así en una época en la que cualquiera puede hacer todas las fotografías que quiera de sus vacaciones solo con sacar el teléfono móvil del bolsillo?
Pues precisamente por eso, porque no quieren recurrir a este dispositivo ni, a poder ser, con nada que esté relacionado con Internet. Muchos medios especializados insisten en ello una y otra vez: la generación Z lo tiene claro, dicen, quieren menos disparos y más intención. O dicho de otra forma, que cada imagen cuente, no terminar con cientos de ellas a las que no se vuelve jamás.
Pero el incremento de las cámaras compactas no se explica sin asociarla al tema del teléfono móvil. Por mucho que existan otras alternativas para estar permanentemente conectado a Internet durante las vacaciones, el móvil es la más sencilla, sobre todo si se está fuera, visitando algo o en la playa. Resulta mucho menos tentador coger el portátil, porque seguramente ni se tenga ahí.
Los jóvenes saben que, para desconectar realmente, del todo, es necesario apagar el teléfono. Es lo que también recomiendan los especialistas, o de lo contrario se corre el riesgo de que se termine pensando en el trabajo, en la rutina y no se descanse como uno debería hacerlo. El problema, como suele suceder en estos casos, es que resulta mucho más fácil decirlo que luego hacerlo.
Despegarse del móvil, un reto imposible para algunos
¿Es capaz todo el mundo de desconectar del teléfono móvil en vacaciones? Lo cierto es que no, a juzgar por los datos. Al menos, eso es lo que se traduce de un estudio publicado hace poco por BankMyCell. Según el mismo, el 55,5% de la gente revisa su teléfono entre una y cinco veces en solo una hora. Sí, incluso estando en la playa, la piscina o el chiringuito de turno.
Eso sí, al hacerlo hay un cargo de conciencia: el 47% se arrepiente de su uso excesivo, como si se tratara de una adicción por el alcohol o algo similar. Además, un 49% admite que el móvil le impide desconectar. ¿Será capaz la generación Z de cambiar esto en el futuro? Al fin y al cabo, son los jóvenes los que tienen la obligación de que el mundo sea distinto. Si no, todo seguiría siempre igual.