Geoffrey Hinton, padrino de la IA: "Elon Musk se hará más rico; muchos otros se quedarán sin trabajo"

Geoffrey Hinton y Elon Musk
Geoffrey Hinton y Elon MuskGenerada con IA

El científico sostiene que las grandes tecnológicas ya no invierten en IA para mejorar la vida de las personas, sino para reemplazar mano de obra y maximizar beneficios.

Geoffrey Hinton, el científico cuyas investigaciones sentaron las bases de la inteligencia artificial, lanza una advertencia que resulta difícil de ignorar precisamente porque viene de quien viene.

Afirma que los modelos de IA generativa no están siendo desarrollados para mejorar la vida de las personas y facilitarles el trabajo, sino para reemplazarlos. Y los beneficios, avisa, no se repartirán.

Hay pocas figuras en la historia de la tecnología con la autoridad moral e intelectual de Hinton para hablar de los riesgos de esta tecnología autónoma que cada día mejora más.

Es el científico que, junto a John Hopfield, desarrolló los fundamentos de las redes neuronales artificiales —el mecanismo que hoy impulsa desde los modelos de lenguaje hasta los sistemas de diagnóstico médico—, un trabajo que le valió el Premio Nobel de Física en 2024.

Por ello, nadie comprende mejor el mecanismo que se ha puesto en marcha, y es su conocimiento el que lo lleva a declarar, sin ambages, que el sistema económico actual no está preparado para gestionar lo que viene.

La IA cambiará el mercado laboral

En una entrevista en Wall Street Week, el programa económico de Bloomberg TV, Hinton describió con precisión el ciclo que ya está en marcha. 

Las grandes tecnológicas invierten cantidades masivas en infraestructura de IA, reemplazan empleados con sistemas más baratos y eficientes, y acumulan márgenes de beneficio sin generar puestos de trabajo equivalentes para los desplazados.

Cabe señalar que las cuatro principales empresas —Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon— tienen previsto elevar su gasto en infraestructura hasta los 420.000 millones de dólares en el próximo ejercicio fiscal, frente a los 360.000 millones actuales. 

En paralelo, Amazon anunció el recorte del 4% de su plantilla global, una decisión que analistas e inversores vincularon directamente a la apuesta de la compañía por la automatización. 

No son movimientos aislados, sino que son señales de una reconfiguración estructural del mercado laboral que avanza más rápido que cualquier política regulatoria.

Si bien la Revolución Industrial también destruyó empleos y, a largo plazo, generó más de los que eliminó. Hinton desmonta esa comparación con un argumento sencillo y contundente.

Cuando las máquinas sustituyeron el trabajo físico en las fábricas, lo que emergió fue una economía del conocimiento: los trabajadores migraron hacia empleos cognitivos, más especializados y mejor remunerados. 

La IA ataca ahora precisamente ese estrato, donde los trabajos más vulnerables son los de cuello blanco, como analistas, contables, programadores, traductores, personal de atención al cliente. 

Los empleos manuales —los que requieren presencia física— resultan, paradójicamente, más difíciles de automatizar. De ahí que Geoffrey Hinton haya llegado a recomendar públicamente a jóvenes en formación que consideren oficios como la fontanería antes que carreras digitales.

La pregunta que Hinton deja sobre la mesa es: si la IA desplaza el trabajo cognitivo de la misma forma en que las máquinas desplazaron el trabajo físico, ¿qué tipo de empleo quedará? La respuesta, de momento, no existe.

Elon Musk como símbolo de una concentración inevitable

Es importante mencionar que Geoffrey Hinton no apunta a Elon Musk como responsable individual de nada, sino que lo usa como símbolo de un proceso más amplio y estructural.

Los propietarios del capital tecnológico acumularán riqueza a una velocidad sin precedentes, mientras los trabajadores desplazados carecen de red de protección suficiente para absorber el impacto. 

Es un problema del sistema, no de las personas que lo aprovechan. Por ello, esa distinción es importante para entender el verdadero alcance del mensaje. 

Hinton no propone frenar la tecnología ni señalar a los grandes empresarios tecnológicos como villanos. Propone reconocer que el marco económico vigente no tiene mecanismos para distribuir los beneficios de una revolución de esta magnitud. 

"Personas como Musk se enriquecerán, mientras que muchos otros perderán sus empleos, y a él no le importará. Este no es un problema de IA; es un problema social", declaró.

Lo que Geoffrey Hinton propone

El científico no se limita a diagnosticar. Su posición incluye propuestas concretas, como la implantación de una renta básica universal que proporcione ayudas económicas a quienes pierdan su empleo por la automatización.

Hinton estima que la superinteligencia —sistemas de IA que superen la capacidad cognitiva humana en todos los dominios— podría materializarse en un plazo de entre 5 y 20 años. 

En ese horizonte, el tiempo disponible para construir estructuras de respuesta es estrecho. Y la velocidad actual de inversión sugiere que la tecnología avanzará mucho más rápido que la regulación.

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