Una de las grandes figuras de Microsoft echa el freno a la locura de la IA en la programación: "Es muy poco fiable"

Montaje/Pexels

Muchos expertos coinciden  en que la supervisión humana sigue siendo imprescindible. La IA puede proponer soluciones, pero la última palabra la tiene siempre el profesional.

Si estás metido en el mundo de la tecnología o simplemente has escuchado hablar de cómo la inteligencia artificial está cambiando el trabajo, seguro que has oído hablar de esas herramientas que prometen escribir código por ti

Herramientas como GitHub Copilot, ChatGPT o las que Microsoft y Google están desarrollando, que pueden generar líneas de código con solo pedirlo. 

Si bien son realmente top y ya se ha demostrado que ahorran horas de tiempo, la realidad es un poco más complicada, y uno de los pesos pesados de Microsoft, Mark Russinovich, lo deja claro: "La IA todavía no está lista para reemplazar a los programadores en proyectos complejos".

En concreto, explicó que, aunque estas herramientas son muy útiles para cosas sencillas, cuando el proyecto se complica y hay que coordinar cientos de archivos y módulos, la IA se pierde. "Los sistemas actuales no entienden bien cómo se relacionan las diferentes partes del código, y eso genera errores que solo un humano puede detectar y corregir", comenta.

"La IA todavía no está lista para programar como un humano": el aviso de Microsoft

Todo esto significa que, por mucho que la IA avance, el trabajo del programador no va a desaparecer, al menos no en el corto y medio plazo. "La IA será una ayuda, un copiloto, pero el piloto seguirá siendo el humano", insiste Russinovich. 

Y eso es justo lo que Microsoft quiere con su GitHub Copilot: que la IA ayude a escribir código, pero que el programador mantenga el control, tome las decisiones difíciles y supervise todo.

Como ya se ha mencionado en otras ocasiones, programar no es solo escribir líneas de código que funcionen; es entender el contexto, anticipar problemas, negociar requisitos, tomar decisiones de arquitectura y, sobre todo, depurar y mantener sistemas vivos y que cambian casi cada mes. 

Además, este de nuevo pone sobre la mesa los grandes problemas de fiabilidad de esta tecnología. "La IA es muy poco fiable. A veces da respuestas incorrectas o inventa datos. Por eso, es muy necesario controlar lo que entra en el modelo y verificar lo que sale", explica.

Convierten a la IA en un aliado, no en un enemigo: "Podemos dedicarnos a lo importante"

Pero no todo es negativo y la comunidad de programadores está cambiando su visión y cada vez más ven la IA como una aliada. Muchos desarrolladores ya usan estas herramientas para quitarse de encima las tareas más aburridas y repetitivas, como escribir documentación o buscar errores que no tienen gran fondo. Así pueden centrarse en lo que de verdad importa: diseñar, innovar y colaborar.

Namanyay Goel, fundador de una plataforma de análisis de código, recuerda cómo el simple hecho de enfrentarse nuevas bibliotecas que implicaba horas de documentación le quitaba las ganas de programar. Pasaba más tiempo leyendo y corrigiendo ejemplos defectuosos que escribiendo código funcional. 

Este cambio de mentalidad es muy necesario para que la IA no sea vista como una amenaza, sino como una oportunidad para crecer como profesionales, y eso abre la puerta a un futuro donde humanos y máquinas trabajen juntos.

Tim O'Reilly, fundador y CEO de O'Reilly Media, compartió en una entrada de su blog según AIM: "Estamos presenciando no el fin de la programación, sino su notable expansión. Este es el momento más emocionante en el desarrollo de software que he visto durante mis 40 años en esta industria".

Por supuesto, nadie piensa que la IA pueda hacer todo sola. "La supervisión humana es imprescindible. La IA puede sugerir, pero el humano decide", comenta Russinovich. Y esa es la gran diferencia con la idea de que la IA pueda sustituir al 100% al programador.

Sin embargo, sería ingenuo ignorar el avance de la automatización. Según McKinsey, en 2024 la IA ya automatiza cerca del 30% de las tareas rutinarias de codificación, y ese porcentaje sube cada trimestre. 

Ahora bien, la gran oportunidad para los desarrolladores está en convertirse en 'cirujanos del código'. La IA puede escribir mucho, pero también se equivoca mucho: estudios recientes muestran que hasta el 68% del código generado por IA contiene errores, omisiones o malas prácticas. 

Aquí es donde entra el humano: depurar, refactorizar y optimizar el trabajo de la máquina. Imagina que ChatGPT te genera una función para procesar pagos, pero no tiene en cuenta casos muy concretos. Tu trabajo es detectar dónde falla. 

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.