Kevin Roose, experto en IA que reniega de ella para escribir su nuevo libro: "Fue escrito por un ser humano muy cansado, sobrecargado de trabajo y con falta de sueño"

Kevin Roose mostrando su libro The AGI Chronicles
Kevin Roose mostrando su libro The AGI ChroniclesMontaje con IA
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El libro reconstruye la carrera entre empresas como OpenAI, Anthropic y Google DeepMind por crear sistemas capaces de alcanzar o superar capacidades humanas en numerosas tareas.

Las herramientas de inteligencia artificial son capaces de redactar borradores, analizar datos y ayudar a organizar grandes cantidades de información. En sectores como el periodismo o la creación de contenido, su presencia ya forma parte del día a día de muchos profesionales.

Sin embargo, la cuestión ya no es si la IA es capaz de escribir textos como un humano, sino que la discusión gira cada vez más alrededor de la autoría y el papel que debe conservar una persona en el proceso de creación cuando las máquinas pueden asumir parte del trabajo intelectual.

En medio de esa conversación aparece el caso de Kevin Roose, periodista experto en tecnología que acaba de publicar The AGI Chronicles, una amplia investigación sobre la carrera por desarrollar la inteligencia artificial general, conocida como AGI. 

Aunque utilizó herramientas de IA para investigar, ordenar información y revisar materiales, decidió reservar la escritura del libro al trabajo humano. En una entrevista concedida a WIRED, dijo que la obra fue escrita por “un ser humano muy cansado, sobrecargado de trabajo y con falta de sueño”.

La IA le ayudó a investigar, pero no a contar la historia

La inteligencia artificial empieza a escribir libros.
La inteligencia artificial empieza a escribir libros.Generado con IA

Lejos de ser una opinión improvisada sobre la inteligencia artificial, el libro es el resultado de un extenso trabajo de investigación, ya que Roose dedicó alrededor de un año a reconstruir cómo se desarrolló la carrera tecnológica que ha llevado a los actuales modelos de IA hasta su nivel de capacidades actual.

Para ello realizó más de 150 entrevistas y recopiló documentos, testimonios, así como material interno relacionado con algunas de las compañías más influyentes del sector. 

El resultado es una reconstrucción de la competencia entre OpenAI, Anthropic y Google DeepMind, tres actores fundamentales en el desarrollo de los sistemas que dominan actualmente la industria.

El periodista explica que comenzó el proyecto cuando comprendió que gran parte de los acontecimientos que estaban marcando esta nueva etapa tecnológica podían perderse entre conversaciones privadas y registros internos que quizá nunca llegarían a formar parte del relato histórico.

Utiliza IA todos los días, pero no para escribir

Uno de los aspectos más llamativos de la historia es que Kevin Roose no se presenta como un detractor de la inteligencia artificial. De hecho, ocurre justo lo contrario. 

Durante la entrevista reconoce que utiliza estas herramientas de forma habitual y que considera que pueden mejorar el trabajo periodístico cuando se emplean de forma adecuada.

En el proceso de creación del libro, recurrió a sistemas de IA para consultar notas de investigación, localizar información dentro de miles de páginas de documentación, organizar materiales e incluso realizar comprobaciones adicionales durante la fase de revisión. 

También experimentó con asistentes virtuales diseñados para ofrecer opiniones editoriales desde distintas perspectivas.

Sin embargo, trazó una línea clara entre utilizar la tecnología como apoyo y dejar en sus manos la construcción del relato. El libro, según explica, fue redactado íntegramente por personas, con ayuda de investigadores y editores humanos.

La inteligencia artificial puede acelerar procesos, ayudar a encontrar información y simplificar tareas complejas, pero la responsabilidad de interpretar los hechos, establecer conexiones y construir una narrativa sigue siendo, para muchos autores, una tarea profundamente humana. 

Precisamente por eso resulta tan significativo que una de las voces que mejor conoce esta tecnología haya decidido que la historia de la IA merecía ser contada, en última instancia, por una persona.

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