Sean Geiger, extrabajador en Apple, sobre la IA en programación: "Las casas son mejores, se construyen más rápido, pero de vez en cuando extrañas sostener un ladrillo"

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Aunque la inteligencia artificial aumenta la velocidad del desarrollo de programación, Sean Geiger admite que a veces extraña hacer el proceso a lo tradicional.
La inteligencia artificial en programación está siendo un cambio realmente gigante en el sector. Generar código, corregir errores y acelerar tareas repetitivas son algunas de las cosas que se pueden hacer con estas herramientas.
Justamente por la productividad que ofrecen los asistentes virtuales como Claude Code es que se abre otro debate, porque hay una parte que está en contra y otra a favor.
Sean Geiger, extrabajador en Apple, habla sobre la incertidumbre que hay sobre la IA y el futuro de los desarrolladores. Especialmente, se trata de todo lo relacionado con el aprendizaje actual en el sector y de cómo se usan estas opciones para crear
La metáfora de los ladrillos que resume el cambio en la programación

A través de una publicación en X, Sean Geiger recordó su etapa trabajando en Apple y cómo era interactuar con bases de código que llevaban años avanzando para hacer que todo fuera más eficiente.
Según explicó, llegó a encontrar archivos con hasta 15 años de antigüedad, donde cada pieza de código incluía información sobre quién la había escrito y cuándo había sido creada.
Geiger comparó ese proceso con la construcción de una casa de ladrillos. Por ejemplo, dice que cada desarrollador aportaba una pieza concreta a una estructura mucho mayor, dejando una huella identificable en el producto final.
“Todos los que hicieron un ladrillo pusieron su nombre en él antes de colocarlo en la casa”, es lo que menciona sobre todo lo que se estructura en los proyectos y la manera en la que se pueden rastrear los cambios.
Además, señaló que cuando alguien retomaba una parte del software desarrollada años atrás, acudiera al autor original para entender mejor determinadas decisiones técnicas.
Para entenderlo de otra manera, es una sensación de trabajar sobre una construcción sólida y permanente. Esto aporta confiabilidad y "planos" visibles con precisión que determinan la capacidad y adaptabilidad.
Por otro lado, las herramientas impulsadas por inteligencia artificial permiten crear “casas y barrios enteros” a una velocidad que antes parecía imposible, haciendo referencia a la misma metáfora.
En lugar de colocar ladrillo por ladrillo, gran parte del trabajo puede generarse de forma automatizada, multiplicando la productividad de los desarrolladores, algo así como las nuevas "impresoras de hormigón".
El exingeniero reconoce abiertamente las ventajas de este escenario. “Las casas son mejores, se construyen más rápido y construirlas cada vez más parece magia”, afirmó.
En otras palabras, la IA puede reducir tiempos de desarrollo y hacer que todo sea mucho más sencillo, pero delegar cada vez más tareas en sistemas de IA hace que se pierda parte de la conexión directa que se solía tener antes de esta nueva era tecnológica y aleja a los programadores de aquello que construyen con sus propias manos.
“Aun así, de vez en cuando extrañas sostener un ladrillo”, es como resume el extrabajador de Apple, algo que describe el sentimiento que tienen millones de profesionales en la actualidad.
De hecho, por esto es que una gran parte de los desarrolladores tienen miedo de que las nuevas generaciones dependan tanto de estas herramientas y que pierdan parte del conocimiento profundo.
Lejos de presentar una postura catastrofista, Geiger reconoce que también hay un camino positivo y reversible en cuanto al uso de estos asistentes virtuales.
