Los expertos temen a la IA, pero no todo está perdido: han creado una propuesta para controlar su amenaza

La llegada de la inteligencia artificial a sectores delicados de muchos países ha despertado las alarmas, se temen posibles ataques a la seguridad nacional.
Prácticamente cada día surgen nuevos expertos hablando de la inteligencia artificial, y no precisamente bien. Exceptuando gente como Bill Gates (aunque ahora ha matizado su discurso, ciertamente), la mayoría de especialistas consideran esta tecnología una seria amenaza, incluso para la seguridad de los propios países. El mensaje cada vez es más pesimista, en todos los sentidos.
Ahora, un nuevo estudio no solo se limita a denunciar los riesgos de la IA, que ya empiezan a ser conocidos prácticamente por todos, sino que también ofrece una solución. Al menos, una teórica. En esencia, es lo mismo que celebridades de la talla de Geoffrey Hinton llevan tiempo solicitando a las autoridades, solo que de una manera concreta: con puntos y comas.
La propuesta para defenderse de la IA
El artículo en cuestión, publicado en arXiv, pone la lupa en un tema que no es precisamente menor: el peligro que los chatbots de inteligencia artificial pueden llegar a suponer para la seguridad nacional. Es decir, tiene presente posibilidades como ciberataques a infraestructuras críticas o sistemas autónomos fuera de control. Casi como en los films de ciencia ficción.
Es lo que el autor del informe considera "sectores de seguridad crítica". ¿Y cuáles son en concreto? Pues todo aquello que tiene que ver con la energía nuclear, con la aviación, con la investigación de asuntos que suelen ser considerados delicados, como la bioquímica, o el propio desarrollo de una IA avanzada. Es decir, lo que suelen llamar la creación de la superinteligencia artificial o AGI.
En todos estos casos, cuando la IA intervenga en estos sectores, los expertos piden crear un "régimen de incidentes de IA". Es decir, un protocolo que se conforme de distintas etapas y que estudie exhaustivamente cada plan para la inteligencia artificial antes, durante y después de su desarrollo. Lo que entendido de una manera práctica significaría estar mucho más pendientes.
Hay que tener presente que, según incluso Sam Altman, creador de OpenAI y ChatGPT, no se sabe a ciencia cierta cómo funciona la IA. Al menos, no del todo, no al cien por cien. Esto es algo que los especialistas suelen tener muy en cuenta, ya que casi todos coinciden en un punto en común: la inteligencia artificial no es una tecnología segura, se plantee como se plantee el asunto.
Un ritmo demasiado rápido
Aunque la propuesta realizada por expertos es concreta y minuciosa, además de apuntar donde su principal responsable piensa que está el peligro, no es la primera que va en la misma línea. Muchos son los especialistas que temen a la IA, y no precisamente poco. La denuncia está clara: las regulaciones tradicionales no son suficientes ante la velocidad, autonomía y escala que pueden alcanzar la IA.
Quizá esta iniciativa pudiese ser la solución a dejar de temer a esos riesgos, o quizá no. Pero lo que está claro es que seguramente sea necesario hacer algo, antes de que sea demasiado tarde. Desde luego, por advertencias no ha quedado la cosa.
