Monica J. White, experta en tecnología: "Si tu WiFi llega mal a algunas habitaciones, este es mi truco para ampliar la señal sin sacrificar velocidad"

Conectividad WiFi en casa
Conectividad WiFi en casaMontaje/Freepik
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

Mejora la cobertura de tu WiFi usando un punto de acceso conectado por Ethernet. Elimina zonas muertas y optimiza tu velocidad sin perder estabilidad en tu casa con los consejos de esta experta.

Tener una buena conexión WiFi en toda la casa se ha convertido en una necesidad. El teletrabajo, las plataformas de streaming, los videojuegos online y los dispositivos inteligentes dependen de una red estable para funcionar correctamente.

Sin embargo, las paredes, la distancia al router y las interferencias siguen provocando zonas con cobertura débil donde navegar resulta frustrante. Ante este problema, muchas personas buscan cómo mejorar la señal WiFi mediante repetidores, extensores o sistemas de red en malla. 

Aunque estas soluciones pueden ayudar en determinados escenarios, no siempre ofrecen los resultados esperados cuando el objetivo es mantener la velocidad original de la conexión.

De hecho, algunos métodos priorizan la cobertura, pero terminan afectando el rendimiento. La experta en tecnología Monica J. White compartió una estrategia diferente para eliminar las zonas muertas del hogar sin depender exclusivamente de amplificadores inalámbricos.

El truco de Monica J. White para ampliar la cobertura sin perder velocidad

Router WiFi en casa
Router WiFi en casaFreepik

Según explica White, el principal problema de muchos extensores WiFi es que siguen dependiendo de la señal inalámbrica original para recibir y retransmitir los datos.

Si el router ya tiene dificultades para atravesar varias paredes o cubrir largas distancias, añadir otro dispositivo que también dependa de esa misma señal puede generar nuevas limitaciones en el rendimiento.

Por esa razón, la especialista apostó por utilizar una conexión Ethernet entre el router principal y un segundo punto de acceso. En sus palabras, la clave consiste en dejar que el cable se encargue del tramo más importante del recorrido, mientras que el WiFi solo se utiliza en la parte final, entre el punto de acceso y los dispositivos.

Esta configuración evita que la red inalámbrica tenga que transportar el tráfico de ida y vuelta continuamente, reduciendo posibles cuellos de botella. Como resume White: “Obtuve una mejor cobertura sin crear otro cuello de botella directamente en mi red”.

La ventaja de este planteamiento es que la red cableada actúa como una autopista de alta capacidad para los datos. En lugar de intentar que una señal débil llegue cada vez más lejos, se traslada la conexión hasta la zona donde realmente se necesita cobertura.

Así, el usuario consigue una señal fuerte y estable en habitaciones alejadas, manteniendo velocidades mucho más cercanas a las que ofrece el router principal.

La ubicación del punto de acceso y la configuración también marcan la diferencia

Otro de los aspectos que White destaca es la libertad que proporciona el uso de Ethernet para decidir dónde instalar el segundo punto de acceso.

Con un extensor tradicional existe la obligación de colocarlo en un lugar donde todavía reciba suficiente señal del router principal. Esto limita considerablemente las opciones y, en ocasiones, impide solucionar por completo las zonas muertas.

Al conectar el punto de acceso mediante cable, ese condicionante desaparece. El dispositivo puede instalarse mucho más cerca de la habitación, despacho o zona de la vivienda donde la cobertura es deficiente.

Según la experta, esta estrategia permite crear una nueva área WiFi exactamente donde hace falta, en lugar de intentar estirar al máximo una señal ya debilitada por la distancia y los obstáculos físicos.

White también recomienda prestar atención a la configuración de los canales inalámbricos. Aunque ambos puntos de acceso utilicen el mismo nombre de red, contraseña y sistema de seguridad para facilitar el cambio automático entre ellos, no deberían operar sobre los mismos canales.

Esto resulta especialmente importante en la banda de 2,4 GHz, donde existe menos espectro disponible y las interferencias son más frecuentes.

Para comprobar que todo funciona correctamente, la experta aconseja realizar pruebas de velocidad dentro de la red local antes de recurrir a test de internet, ya que así es posible verificar si el enlace cableado y el nuevo punto de acceso están rindiendo como deberían.

La única desventaja reconocida por White es la instalación del cable Ethernet. Dependiendo de la distribución de la vivienda, puede ser necesario ocultarlo mediante canaletas, hacerlo pasar por zócalos o incluso aprovechar conducciones existentes.

Aun así, considera que se trata de una inversión de tiempo que merece la pena porque solo debe hacerse una vez y los beneficios pueden mantenerse durante años.

Para quienes buscan mejorar la cobertura WiFi sin sacrificar velocidad, estabilidad ni latencia, esta solución sigue siendo una de las más efectivas disponibles actualmente.