La NASA desvela en imágenes el megaproyecto secreto de EEUU: una isla convertida en base para el envío de armas

NASA/Computer Hoy

Estados Unidos planea transformar una isla del Pacífico en una base estratégica para pruebas de cohetes militares, revelado en imágenes de la NASA y documentos oficiales.

Estados Unidos ha puesto en marcha un ambicioso plan para revitalizar una antigua isla del Pacífico, convirtiéndola en un enclave estratégico para el desarrollo de cohetes de transporte militar. 

Este megaproyecto, que hasta hace poco se mantenía en la sombra, salió a la luz gracias a una serie de imágenes publicadas por la NASA y posteriormente confirmadas por el Departamento de la Fuerza Aérea (DAF).

La iniciativa forma parte del programa Rocket Cargo Vanguard, que busca utilizar cohetes reutilizables para el despliegue rápido de suministros y personal en zonas de conflicto o emergencia.

Un centro de pruebas para cohetes reutilizables

El lugar elegido para esta transformación es el atolón Johnston, una isla de apenas 2,67 kilómetros cuadrados situada en el Pacífico Norte, a más de 1.500 kilómetros de Hawái. Su historia está marcada por su uso militar durante el siglo XX, cuando sirvió como base para ensayos nucleares y almacenamiento de armas químicas

Durante décadas, este pequeño territorio fue testigo de pruebas de alto riesgo, algunas de las cuales han dejado una huella ambiental difícil de borrar.

Atolón Johnston Atoll
Atolón Johnston Atoll

Tras la eliminación de las últimas instalaciones militares en 2005, el atolón fue declarado Refugio Nacional de Vida Silvestre. Sin embargo, la administración de la isla nunca dejó de estar bajo el control de la Fuerza Aérea, lo que facilitó su selección como punto clave para el nuevo programa de transporte espacial militar.

El Departamento de la Fuerza Aérea ha anunciado que el proyecto contempla la construcción de al menos dos plataformas de aterrizaje diseñadas para recibir cohetes de carga de gran tamaño, según TWZ. El objetivo es evaluar la viabilidad de estos vehículos espaciales para el transporte rápido de materiales y tropas, algo que podría revolucionar la logística militar.

La idea de utilizar cohetes en el ámbito logístico no es nueva, pero la tecnología ha avanzado lo suficiente como para hacerla viable. Empresas como SpaceX han demostrado que los lanzamientos y aterrizajes reutilizables son una realidad, lo que ha llevado a la Fuerza Aérea a explorar su aplicación en el campo militar. 

En este sentido, Rocket Cargo Vanguard busca desarrollar cohetes capaces de trasladar hasta 100 toneladas de carga a cualquier punto del planeta en cuestión de horas.

Para dar inicio a la fase de pruebas, el gobierno de EEUU ha comenzado una Evaluación Ambiental de la isla. Este proceso analizará cómo la construcción de las plataformas de aterrizaje y la llegada de cohetes afectarán al ecosistema del atolón, que ha sido hogar de diversas especies protegidas desde su conversión en refugio natural.

Si los estudios concluyen que el impacto ambiental es manejable, las pruebas iniciales podrían arrancar en 2025. La ubicación remota del atolón Johnston es ideal para este tipo de experimentos, ya que minimiza los riesgos para la población y permite un control absoluto del entorno. 

Además, su aislamiento facilita la seguridad del proyecto y reduce la posibilidad de filtraciones de información.

Un paso adelante en la estrategia militar de EEUU

Rocket Cargo Vanguard no solo representa un avance tecnológico, sino también un cambio en la estrategia de despliegue militar de EEUU. La posibilidad de mover tropas y suministros de forma casi instantánea daría a las fuerzas armadas una ventaja táctica sin precedentes, reduciendo la dependencia de bases terrestres y aeropuertos tradicionales.

Sin embargo, este megaproyecto también ha despertado inquietudes. Algunos expertos en geopolítica advierten que el desarrollo de cohetes para transporte militar podría aumentar las tensiones internacionales, especialmente con potencias como China y Rusia. 

Además, la reutilización de un territorio con antecedentes de contaminación química y radioactiva plantea desafíos ambientales que aún deben resolverse.

Con el atolón Johnston nuevamente en el punto de mira, el futuro de esta isla dependerá del éxito del programa Rocket Cargo Vanguard. Si las pruebas resultan satisfactorias, es posible que el proyecto se amplíe y otras ubicaciones sean consideradas para instalaciones similares.

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