Este navegador consigue dejar en ridículo a Chrome: alcanza los 100 millones de usuarios y "lo recomiendan todos los expertos en ciberseguridad"

Está basado en Chromium y se presenta como la opción más privada frente a Chrome: bloquea anuncios, impide el rastreo y protege contra los ciberdelincuentes sin configuraciones extra.
No hay duda alguna de que Chrome es el navegador más popular del mundo, pero también uno de los más cuestionados. Su consumo excesivo de recursos convierte a muchos ordenadores en máquinas más lentas de lo que deberían, y su obsesión por recopilar datos personales plantea un riesgo constante para tu privacidad.
En este escenario, han aparecido alternativas que no intentan competir en marketing, sino en confianza. Algunas han pasado desapercibidas, pero una en particular ha empezado a ganar terreno con cifras que ya no pueden ignorarse, se trata de Brave.
Integrado con bloqueo de rastreadores, publicidad invasiva y huellas digitales, ha conseguido superar los 100 millones de usuarios activos mensuales. La noticia la dio a conocer su propio director ejecutivo y cofundador, Brendan Eich, desde Twitter, destacando que este hito representa no solo crecimiento, sino un movimiento global en favor de la privacidad.
Brave: la alternativa que crece a costa de la privacidad de Chrome
Cabe mencionar que Brave no nació como un navegador más, y es que su planteamiento fue claro desde el inicio, que era construir un entorno donde los usuarios tuvieran el control total y no las grandes plataformas publicitarias.
Mientras Google basa su negocio en recopilar datos para vender anuncios personalizados, Brave lo apuesta todo a un modelo de navegación limpia, sin rastreo oculto. El resultado ha sido un crecimiento de unos 2,5 millones de nuevos usuarios al mes hasta alcanzar los 100 millones activos.
Puede parecer poco frente al dominio de Chrome, que mantiene más del 65% del mercado mundial, seguido por Safari (15%) y Edge (7%). Brave apenas roza el 1,1%, pero la tendencia al alza muestra que existe un público que empieza a cansarse de ser observado cada vez que abre una pestaña.
Chrome sigue ofreciendo velocidad y compatibilidad, pero se ha convertido en un "mal necesario" para muchos. La pérdida de privacidad y el alto consumo de memoria han provocado que algunos usuarios acepten sacrificar ciertas comodidades con tal de ganar seguridad.
Lo que diferencia a Brave es que no se limita a bloquear anuncios molestos. Ha creado su propio ecosistema, con un motor de búsqueda independiente que ya procesa más de 1.600 millones de consultas al mes, algo que lo coloca como un competidor real de Google en este terreno.
Además, está apostando fuerte por la inteligencia artificial con un enfoque que prioriza la seguridad, es por esta razón que integra tres funciones muy importantes para los usuarios:
- Ask Brave, un buscador con chat integrado que combina búsqueda y respuestas.
- Brave Leo, un asistente de IA dentro del navegador que permite elegir entre distintos modelos sin depender de un único proveedor.
- Leo Agentic, el próximo paso, será un agente capaz de realizar tareas por ti, como gestionar pagos o reservas, pero aislado en un perfil seguro para evitar fugas de datos.
El valor añadido está claro, que es competir con Google en búsqueda e IA, pero sin entregar tus datos personales. Para los expertos en ciberseguridad, esa combinación es lo que hace que Brave no sea simplemente un navegador alternativo, sino una propuesta que cambia las reglas del juego.
¿Puede Brave plantar cara a Chrome?
Si miramos los números a nivel mundial, Brave aún está a años luz de Google, y es que Chrome es el gigante indiscutible, con más de 3.500 millones de usuarios en todo el mundo. Pero la importancia de Brave no está en la cuota, sino en el mensaje.
Demuestra que existe una demanda creciente de un modelo distinto, donde la privacidad no se sacrifica por comodidad. Representa el auge de un movimiento más amplio que también se refleja en servicios de correo, buscadores o plataformas de mensajería que priorizan la seguridad del usuario frente a la explotación de datos. Para muchos, ya no se trata solo de navegar, sino de hacerlo con confianza.
Aunque Brave no desbanque a Chrome a corto plazo, cada usuario que se cambia está enviando una señal clara: la privacidad importa. Y en un mercado tan dominado por un único navegador, esa grieta puede marcar el inicio de un cambio mayor.
Chrome sigue siendo el navegador más completo y popular, pero su talón de Aquiles es evidente, recopila demasiados datos y consume más recursos de los que debería. Brave, en cambio, ofrece una alternativa sólida para quienes no quieren elegir entre velocidad y privacidad.

