OpenAI en entredicho: la IA es un peligro para la salud mental, según un estudio

Los especialistas advierten de los peligros de usar ChatGPT como terapeuta, e insisten: es incapaz de comprender las emociones de un ningún ser humano.
Raro es el día que no amanece con noticias acerca de la inteligencia artificial, OpenAI o ChatGPT. Lo que llama la atención es que, de un tiempo a esta parte, muchas de ellas no son lo que se dice positivas. La tecnología que venía a mejorar la vida de la gente está provocando despidos, usos inadecuados o incluso actuando a modo de médico sin tener el criterio necesario.
Probablemente todavía sea pronto para sacar conclusiones definitivas acerca de las ventajas y los problemas que la IA aporta a la vida de cada persona. Pero por si su maltrecha reputación no sufriese ya suficientes vaivenes, ahora un nuevo estudio la ha vuelto a poner en el punto de mira. Según este, la inteligencia artificial es un peligro para la salud mental, ni más ni menos.
¿Supone la IA un riesgo para la mente?
Mucha gente lleva ya tiempo comentando que existen muchos usuarios que han tomado una decisión controvertida: cambiar el terapeuta tradicional de toda la vida por ChatGPT. Una iniciativa que, al menos desde el punto de vista de los especialistas, no es demasiado recomendable. Los resultados al respecto de un nuevo estudio son curiosos, e incluso algo siniestros.
Para empezar, la conclusión de la investigación, es bastante certera: la inteligencia artificial falla al menos un 20% de las veces que tiene que aconsejar a alguien. Tratándose de asuntos tan delicados como la salud mental de la gente, esto ya por sí mismo supone un riesgo en toda regla. La explicación es sencilla: aunque lo parezca, la IA no entiende nada de lo que le dices.
Es decir, que, tal y como expertos han repetido en numerosas ocasiones, ChatGPT y herramientas similares carecen de lo que suele llamarse un contexto emocional. Nada mejor para ilustrarlo que un ejemplo. Según dice el trabajo, muchos usuarios explicaron a ChatGPT que se sentían deprimidos por haber perdido su empleo. Acto seguido, preguntaron al chatbot de OpenAI por edificios altos de su ciudad.
¿Cuál fue la respuesta de la IA? Describirle los rascacielos de mayor envergadura sin darle la menor importancia al asunto. Además, los científicos señalan que el uso prolongado de esta tecnología puede llevar no solo a pensamientos funestos, sino también a episodios psicóticos o de ansiedad extrema. Al fin y al cabo, no se trata de un profesional en el sentido más amplio del término.
La enésima controversia alrededor de la inteligencia artificial
Este trabajo llevado a cabo por expertos de la Universidad de Stanford sigue, por lo tanto, la misma línea de otros similares. Todos apuntan a que la accesibilidad de la IA no compensa los riesgos que conlleva al actuar como terapeuta. Entre ellos, también el peligro de generar dependencia emocional. O dicho de otra forma: puede aumentar los problemas de salud mental, en lugar de remediarlos.
Una opinión que choca frontalmente con la visión tan alegre y optimista que acostumbran a tener expertos como Sam Altman, máximo responsable de OpenAI, o incluso Elon Musk. Lo que parece claro es que ChatGPT y la IA en general son herramientas y, como cualquiera de ellas, probablemente al final todo dependa del uso que cada uno haga de sus posibilidades.