Las pistolas fantasma se multiplican en Estados Unidos: otro asesinato con una arma impresa en 3D

Una banda que vendía "pistolas fantasma", fabricadas con impresoras 3D, ha sido desactivada en Estados Unidos. Una de estas armas ha matado a una persona.
Las pistolas fabricadas con una impresora 3D no son cosa nueva, pero este tipo de armas de fuego se han incrementado. Según un informe publicado por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos, hubo un aumento del 1.600% en el uso de "armas fantasma" de fabricación privada en los crímenes ocurridos entre 2017 y 2023.
Una pistola fantasma es un arma sin número de serie. La forma más barata de conseguirla, es con una impresora 3D. Son muy demandadas, y ya han matado a personas.
Una absurda y trágica coincidencia ha llevado a la detención de una banda que vendía armas de fuego fabricadas con impresora 3D en Filadelfia, Estados Unidos.
Las armas fantasma creadas con impresoras 3D, ya se cobran vidas
Según cuenta el medio Ars Technica, el pasado mes de diciembre un chatarrero llamado Jeremy Fuentes acudió a una casa del barrio de Bucks County, en Filadelfia, a recoger un poco de chatarra.
El dueño le llevó hasta el jardín, y en su paseo por la casa descubrió que tenía un almacén con armas y munición. Una maldita casualidad, teniendo en cuenta que el segundo trabajo de Fuentes era vender pistolas impresas en 3D.
Normalmente estas pistolas de plástico solo son la carcasa, en su interior llevan piezas de armas originales, por eso ese almacén era un "tesoro" para su banda. Como los dueños eran personas mayores, decidieron asaltar la casa para llevarse las armas y la munición.
Jeremy Fuentes le pasó la dirección a su socio Charles Fulforth, que era el que imprimía las pistolas en su casa, usando varias impresoras 3D.
Fulforth y otro miembro de la banda fueron a asaltar la casa, pero cometieron un grave error. La dirección estaba mal apuntada, o la leyeron mal, y acabaron en un barrio diferente que tenía una calle con nombre similar.
Asaltaron la casa, pero allí no había un par de ancianos, sino un joven de 25 años llamado Andrew Gaudio, y su madre Bernadette. Andrew fue asesinado de un disparo, y Bernadette fue herida de bala, aunque sobrevivió. Por supuesto, en la casa no había rastros de armas, porque se habían equivocado de lugar.
El azar fue extremadamente cruel con el pobre Andrew Gaudio, pero cosas así pasan a menudo en un país en el que casi todo el mundo tiene un arma de fuego.
Jeremy Fuentes y Charles Fulforth han sido detenidos, y la policía de Filadelfia ha determinado que Charles Fulforth mató a Andrew Gaudio con una de estas pistolas fabricadas con una impresora 3D.
La policía descubrió que bastan dos o tres impresoras 3D domésticas, instaladas al lado de la cama, para montar una red de venta de armas fantasma. Con ellas también fabricaban convertidores de metralleta, que aumentan el precio de una de estas pistolas, en 1.000 dólares. Cuando una sociedad permite el culto a las armas, pasan cosas así. Andrew Gaudio es solo una víctima inocente más.
