Profesores aprovechan las pruebas de la PAU para atacar a ChatGPT en los propios exámenes: "Dudan sobre su rigurosidad"

La Selectividad se convierte en campo de debate sobre la inteligencia artificial, ya que los docentes cuestionan la precisión y el uso de ChatGPT en plena prueba.
Este año, en las pruebas de acceso a la universidad (PAU) en Euskadi, algunos profesores han aprovechado los textos y ejercicios para poner en duda la fiabilidad y el uso de la inteligencia artificial, especialmente ChatGPT, en el entorno académico.
En el ejercicio de historia, por ejemplo, se incluía un texto con datos históricos incorrectos que, según algunos docentes, podrían haber sido generados por herramientas como diferentes modelos de IA.
A los estudiantes se les pedía identificar esos errores, lo que para algunos profesores no era solo un ejercicio académico, sino también un modo de sembrar la duda sobre la rigurosidad de la inteligencia artificial como fuente de conocimiento.
El examen de Historia y la sombra de la IA
No se mencionaba explícitamente a ChatGPT en las instrucciones, pero los comentarios de algunos docentes tras la prueba no dejaban lugar a dudas. Varios de ellos señalaron que este tipo de ejercicios buscan desarrollar el pensamiento crítico en los alumnos, una competencia que, según El Diario Vasco, podría verse erosionada si se confía ciegamente en respuestas automatizadas.
La preocupación gira en torno a la falta de verificación, el uso sin supervisión y la dificultad de distinguir entre una respuesta generada por IA y un contenido realmente contrastado.

No es la primera vez que el uso de herramientas como ChatGPT divide a la comunidad educativa. Mientras algunos profesores apuestan por integrar la IA de forma pedagógica, otros prefieren mantenerse en guardia, especialmente en pruebas oficiales, donde se pone a prueba no solo el conocimiento, sino también la capacidad de análisis y redacción del alumnado.
El texto seleccionado para la prueba de Historia de España incluía citas con varios errores deliberados, y el alumnado debía corregir cinco de ellos. La elección del texto y la forma en que estaba redactado dejaban entrever que se buscaba imitar el estilo a veces inconsistente de las herramientas de generación de lenguaje.
Según algunas fuentes docentes, el objetivo era demostrar cómo estos modelos pueden parecer convincentes, aunque contengan fallos graves.
A esto se sumaban las preguntas más convencionales, como desarrollar un hecho histórico, como la Revolución Industrial vizcaína o la crisis de 1917, y explicar las consecuencias de otro proceso del siglo XX.
Pero el arranque del examen ya había puesto en marcha una reflexión más amplia sobre cómo los estudiantes consumen y validan la información, especialmente en una era donde la inmediatez y la automatización pueden eclipsar la profundidad del análisis.
En la prueba de lengua vasca, el texto propuesto, titulado El arte de enfadarse bien, de la periodista Amagoia Mujika, también invitaba a reflexionar, aunque desde un ángulo distinto.
En este caso, se trataba de un artículo de opinión que apelaba al autoconocimiento y a la gestión emocional, dos competencias clave que también están en juego cuando se habla de cómo la tecnología afecta a los hábitos de estudio, la comunicación o incluso la manera en que nos relacionamos con el conocimiento.
Aunque ChatGPT no aparezca con nombre y apellido en las preguntas, su sombra sobrevuela los exámenes y las conversaciones entre profesores y alumnos.
