Sam Altman quiere jubilar los cohetes de Elon Musk: así funciona el mega cañón que lanza satélites a órbita

Sam Altman quiere jubilar los cohetes de Elon Musk
Sam Altman quiere jubilar los cohetes de Elon MuskGenerada con IA
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La guerra por el espacio está cambiando. Ahora apunta a soluciones más baratas, rápidas y sostenibles. Y el CEO de OpenAI, quiere ir lejos con esta idea.

Si pensabas que la batalla actual solo se libraba en el campo de la inteligencia artificial, atento a lo que se viene. Sam Altman, conocido por liderar el boom de la IA con OpenAI y su famoso ChatGPT, ahora quiere adentrarse y cambiar por completo la industria espacial.

Este precisamente ha sido un terreno donde Elon Musk lleva años reinando con SpaceX, pero Altman busca ganar su propio espacio, nunca mejor dicho, con una idea un tanto extraña: usar un mega cañón para lanzar satélites sin necesidad de cohetes.

La startup detrás de esta idea se llama Longshot, y ya ha creado un prototipo real que dispara objetos a velocidades supersónicas desde tierra, sin combustible y sin necesidad de construir cohetes millonarios. La idea es colocar satélites en órbita mucho más rápido y mucho más barato.

Y es que, estos últimos puntos son los que traen de cabeza a todas estas empresas ya consagradas en este campo. Quieren más por menos. Hoy en día el ritmo de lanzamientos espaciales ronda casi uno por semana gracias a los cohetes reutilizables como los de SpaceX, lo que ya parece una locura comparado con el pasado. 

Pero Longshot quiere ir mucho más allá y alcanzar una frecuencia de lanzamientos por hora, sin tener que preparar un cohete durante semanas ni gastar millones en combustión.

Y, por supuesto, Sam Altman ha puesto dinero de su bolsillo para impulsar el proyecto. Y no es el único porque la Fuerza Aérea de Estados Unidos también ha dado subvenciones porque ve futuro en la idea. 

Un cañón gigante que dispara satélites al espacio

Aunque suena a una de estas locuras típicas de mentes como la de Altman, decir que no es una idea totalmente nueva. En los años 60 existió el proyecto HARP (High Altitude Research Project), que intentó hacer algo parecido, aunque terminó cancelado.

En pleno 2025, Longshot ha retomado esa visión y la está llevando a escalas reales. Empezaron construyendo un prototipo pequeño, de tan solo 15 centímetros de diámetro, con el que han realizado más de 100 disparos, alcanzando velocidades de Mach 4,2, es decir, unos 5.186 km/h.

Ahora han dado el salto a un modelo más grande: un cañón de 18 metros, con un sistema de propulsores a lo largo del tubo para mantener la aceleración sin destruir la carga. Según la empresa, ese diseño puede acelerar objetos de hasta 15 cm de diámetro a velocidades supersónicas sin destrozarlos.

Pero el plan es mucho más ambicioso: crear una versión final de casi 500 metros de longitud, instalada en el desierto de Nevada, cerca del aeropuerto de Tonopah. 

Allí esperan lanzar cargas útiles de hasta 100 kilos a velocidades superiores a Mach 5, o sea, más de 6.150 km/h. Y todo con un coste por kilo muchísimo más bajo que el actual modelo basado en cohetes.

Longshot dice que un móvil normal puede resistir las aceleraciones del disparo, algo que abriría la puerta a lanzar nanosatélites y aparatos científicos al espacio docenas de veces al día, simplemente recargando el sistema como si fuese una batería.

No solo Longshot: hay grandes alternativas para sustituir a los cohetes

Esta compañía no está sola en esta locura de buscar alternativas a los cohetes de siempre. Hace unos años apareció otro proyecto que también quiere enviar satélites sin combustión: SpinLaunch, una enorme centrifugadora vertical más grande que la Estatua de la Libertad, diseñada para acelerar un cohete a más de 8.000 km/h antes de desprenderlo al aire para que encienda sus motores en la estratosfera.

Su primer lanzamiento de prueba fue en octubre de 2021, y fue un éxito.

En este caso los motores siguen existiendo, pero se usan mucho menos. La nave solo enciende sus propulsores cuando ya está fuera de la mayoría de la atmósfera, lo que permite ahorrar una cantidad brutal de energía y dinero.

En resumen, y como ves, existe a día de hoy una gran fiebre por encontrar una forma más simple y barata de ir al espacio. La clave está en quien consiga romper la dependencia del combustible.

Mientras tanto y por ahora, son todo propuestas y proyectos en marcha. SpaceX sigue siendo el rey que domina sin discusión. Sus cohetes reutilizables han rebajado los costes de acceso al espacio y le han dado contratos multimillonarios con NASA, empresas privadas y organismos de defensa. Y en paralelo está el proyecto Starship, que promete llevar humanos a Marte.

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