Sam Altman ya ha llevado ChatGPT a las escuelas, pero el resultado no ha sido el esperado

El mandamás de OpenAI no es el único interesado en que los profesores trabajen codo con codo con esta tecnología: Microsoft también va a aportar millones. 

Nadie puede poner en duda las intenciones de Sam Altman: que ChatGPT llegue a todas partes. El máximo responsable de OpenAI lo ha dejado claro en un montón de ocasiones: la inteligencia artificial tiene que ser el futuro y hasta cuidar de tus hijos, como en las películas de ciencia ficción. Así que, ¿por qué no convertirla también en algo fundamental en las escuelas?

En realidad, no se trata de un proyecto de futuro: ya está sucediendo. Y como suele ocurrir en estos casos, hay mucho dinero de por medio. Puede que se trate de un negocio redondo, pero lo que no está tan claro es si la iniciativa está logrando buenos resultados académicos. Por lo que los expertos señalan por ahora, más bien da la sensación de que pasa exactamente lo contrario. 

Sam Altman y su empeño en llevar ChatGPT a las escuelas

OpenAI incluso ha dado denominación al proyecto en cuestión: Academia Nacional para la Instrucción en IA. Su intención, en cambio, es más sencilla que su nombre tan rimbombante: llevar su herramienta ChatGPT de inteligencia artificial a las aulas del país, formando (convenciendo) a los profesores para que decidan apostar sin reparos por esta tecnología de moda. 

La compañía de Sam Altman no es la única que forma parte de este deseo. También Microsoft o Anthropic se han subido al carro. En el caso de OpenAI, su aportación a la causa es de alrededor de diez millones de dólares, pero también los otros van a sumar cifras semejantes. El objetivo para por capacitar a nada más y nada menos que 400 mil docentes en un plazo de unos cinco años

Básicamente, el interés pasa porque los profesores aprendan a emplear ChatGPT, Claude y herramientas similares para que después las hagan participar en sus clases. En teoría, siguiendo siempre criterios éticos y, sobre todo, didácticos, como recuerda Forbes. Una propuesta que parece contradecir a quienes aseguran que usar la IA de forma continua vuelve más tonta a la gente

El problema, no obstante, está en que no está nada claro que la IA vaya a ser una buena alidada de los estudiantes. Un estudio realizado en escuelas secundarias determinó que, aunque los alumnos usando ChatGPT resolvían más ejercicios de práctica, sacaban 17% puntos menos en exámenes reales; y una versión modificada por los tutores no mejoró el rendimiento final. 

¿Cuánto más se usa la IA, menos se desarrolla el cerebro?

Hace bastante tiempo que especialistas vienen advirtiendo que el empleo prolongado de ChatGPT reduce la actividad cerebral, haciendo que los estudiantes tengan menos capacidad de retención, creatividad y, sobre todo, espíritu crítico. ¿Por qué entonces la administración Trump ve con tan buenos ojos que Sam Altman y compañía metan sus manos en el mundo académico? 

Puede que sea por dinero, o porque las sociedades menos críticas siempre parecen ser más agradables para los políticos. O quizá no, y la IA revolucione las escuelas para bien, como lo han hecho la informática y los ordenadores. De momento, no obstante, las conclusiones no parecen precisamente como para tirar cohetes. 

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