Si eres músico, esta web reúne los mejores recursos gratuitos gracias a la tecnología

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Fue creada por unos estudiantes de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) y ofrece teoría musical sin partituras: aquí los protagonistas son los colores.
Creada por músicos para músicos. Así se podría definir Hooktheory, una de las páginas web más interesantes que he encontrado en los últimos días, y que ofrece muchísimos recursos para aficionados, estudiantes y profesionales de esta industria.
Aunque pueda parecer una web más en la que sus creadores desconocen totalmente el panorama musical, lo cierto es que ha sido creada directamente en las aulas de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), y se nota mucho el cariño y la experiencia al acceder a ella.
Sus creadores son Dave Carlton, Ryan Miyakawa y Chris Anderson, quienes se conocieron en 2005 mientras preparaban sus tesis doctorales en esta prestigiosa institución.
A mitad de camino entre la música y la tecnología, Miyakawa es el cerebro de esta página. Aficionado a la teoría musical y conocedor de los motores de inteligencia artificial, tiene una de las cualidades más impresionantes de este mundo, como es la sinestesia, que permite a quienes escuchan una nota relacionarla directamente con un color específico, quizá la idea principal detrás de la interfaz y el diseño de Hooktheory.
En el caso de Anderson, es quien ha diseñado toda la web y se ha centrado en la arquitectura del software, además de que es guitarrista de forma autodidacta, apostando más bien por una cultura musical no academicista.
Por último, Carlton también desarrolla software, pero es la voz principal de la plataforma; él es el encargado de mantener a una comunidad que ha decidido apostar por esta página web para muchos de sus proyectos.
La historia detrás de Hooktheory: de grabar un vídeo viral a una startup musical prometedora
El 4 de junio de 2009, en el marco de un concurso patrocinado por la American Chemical Society (ACS) de Estados Unidos, un grupo de jóvenes músicos incansables lanzó al mercado un vídeo que se haría viral en poco tiempo.
La canción se titulaba Nano Song y en él se puede ver a la vocalista soprano Glory Liu –también especializada en política económica– cantar e interpretar junto a unas marionetas un tema que acumularía millones de visitas en YouTube.
Tras esta canción, se encontraban también Carlton y Miyakawa, este último el responsable de componer una canción que no tiene nada que envidiar a los musicales que protagonizan las listas de Broadway, como puedes ver a continuación:
En 2011, los 3 creadores de Hooktheory pusieron punto y final a sus doctorados y propusieron un curso en el Departamento de Música de la Universidad de Berkeley titulado A Songwriter's Guide: the theory of popular music, con un enfoque que rompía con todos los esquemas de la música más tradicional.
En esta lección magistral de composición musical, utilizaban canciones pop de aquel entonces para comprender la música a través de los colores y omitían por completo el uso de las partituras de toda la vida. El resultado fue espectacular: las clases estaban a rebosar y sus creadores decidieron llevar esto a todo el mundo creando Hooktheory al año siguiente.
Para crear la página web, durante días y semanas se dedicaron a recabar por qué algunos patrones, como los de las canciones de Bon Jovi o P¡nk atraían tantas visitas a sus vídeos musicales –aún no existía TikTok y YouTube era la principal plataforma de viralidad–.

De tal forma, analizaron más de 1.300 canciones, cuyos hallazgos Dave publicó en Reddit; y otra vez la respuesta fue tal que el servidor de la página cayó, marcando el inicio de una comunidad que en la actualidad supera el medio millón de usuarios.
Pero aquí no acabó todo, ya que en 2013 Hooktheory consiguió ser admitida en Skydeck, la incubadora de startups más prestigiosa de Berkeley, un antes y un después para esta nueva forma de enseña sobre teoría y práctica musical.
A partir de aquí, en lugar de centrarse en el aprendizaje mediante las notas clásicas –Do, Re, Mi, Fa, Sol, etc.– usaron un sistema con diferentes grados de escala mediante numeración romana, con I, IV, V y demás.
Todo esto a través de los colores del arcoíris. Por ejemplo, la tónica de un acorde siempre es roja –el número I y la base del acorde–, mientras que la dominante –el número V– se representa como azul, con el objetivo de que cualquier pueda transportar una progresión a otra tonalidad sin perder de vista su ubicación en el acorde.
En la enseñanza tradicional del solfeo, un pentagrama no puede realizar esto, por lo que es una nueva forma visual de aprender y componer gracias a la tecnología y, por supuesto, al esfuerzo y conocimiento de sus creadores.
Dentro de su página, hay algunas funcionalidades que son de pago, pero también existen herramientas gratuitas que puedes probar. En primer lugar, puedes buscar cualquier artista o canción y ver la estructura armónica y melódica mientras escuchas la canción con un piano codificado por colores.
En segundo lugar, puedes acceder a una ejecución probabilística de acordes. O lo que es lo mismo, si introduce Do mayor verás cuál es la opción más probable después de este, que suele ser en un 25% el de Sol mayor.
En tercer lugar, tendrás varias hojas de trucos que puedes descargar para cada tonalidad, con los acordes y escalas más populares –mi primera profesora de lenguaje musical, Irina, solía enseñar esto con olores, aunque los colores también sirven–.
Y, finalmente, también tienes de forma gratuita la herramienta Chordle –un Wordle musical–, para que adivines una triada específica de una tonalidad que te ofrezca la aplicación, con desafíos de entrenamiento para el oído con canciones reales.
