El renacer de las librerías: las compañías de IA están comprando millones de libros anteriores a 2022 porque no tienen AI slop

Cuando se trata de entrenar a sus nuevos modelos de IA, las empresas buscan calidad. Así que nada de contenido creado por IA.
Gigantes de la IA como OpenAI, Google, Anthropic y el resto se enfrentan a un problema inesperado: los nuevos datos que necesitan para entrenar a sus nuevos modelos de IA comienzan a estar llenos de IA slop, es decir, basura generada por la propia IA. El resultado es que los nuevos modelos de IA son peores que los anteriores, porque han sido entrenados con más datos erróneos y alucinaciones. ¿La solución? Comprar libros editados en papel antes de que existiera la inteligencia artificial.
Una investigación del medio independiente 404 Media ha descubierto que librerías de libros antiguos, raros y escasamente editados en Estados Unidos, están recibiendo pedidos de cientos y miles de unidades a traves de mercados de segunda mano, que buscan libros concretos por medio del ISBN. Todo apunta a que las compañías de IA están detrás de estos misteriosos pedidos.
La polémica es doble. Por un lado, muchos de esos libros están protegidos por copyright. Por otro, en muchos casos para digitarlos, hay que deslomarlos y, por tanto, destruirlos. Podemos añadir una tercera: hace un año un juez dictaminó que Anthropic podía usar libros protegidos por copyright para entrenar a la IA siempre que no comparta los ficheros digitales… y destruya los libros en papel.
El oscuro mercado de los libros para entrenar a la IA
El ISBN o Número Estándar Internacional del Libro es una especie de DNI de libros que se respeta internacionalmente. Cada libro tiene un número de ISBN único, para que sea fácil catalogarlo, o encargarlo a una librería.
ISBNDB es una empresa que ha creado una base de datos de ISBN con más de 110 millones de libros. En su web ofrece a las compañías de IA la localización de libros concretos a través del ISBN, recalcando que puede localizar libros en papel anteriores a 2022, que fue cuando empezó la IA. La razón es que están libres de AI Slop, el contenido de baja calidad generado por la IA, ya sea datos con errores, alucinaciones, o simplemente material creado por la IA de baja calidad.
Parece que no hay problema para que la gente use su contenido generado con inteligencia artificial, pero ellos lo rechazan por demasiado malo.
El funcionamiento es el siguiente: ISBNDB recibe la lista de libros que las compañías de IA quieren, mediante su ISBN. Esta empresa los busca en mercados de libros como Better World Books, Biblio o Alibris. En estas plataformas hay compradores que se ponen en contacto con librerías de libros antiguos o de segunda mano, para localizarlos. Se los compran a ellas y se los venden a ISBNDB, que a su vez los vende a las compañías de IA, en pedidos de entre 1.000 y un millón de libros. Por supuesto, no hay nada ilegal aquí, pero sí algunas cuestiones éticas y culturales sobre lo que pasa con esos libros.
Existen métodos para digitalizar libros que no los destruye, y otros que sí. El problema es que los métodos que no los dañan son más caros y más lentos, y las compañías de IA tienen mucha prisa por entrenar a su IA antes que la competencia. Así que algunas acaban destruyendo los libros.
Además, una sentencia de un juez dice que, para que sea legal, los libros en papel deben ser destruidos. Ya tienen la excusa que necesitan.
Libros en peligro de extinción
Pese a que es legal hacerlo, estos pedidos se están haciendo de forma anónima, a través de intermediarios. La razón es sencilla. Ninguna compañía de IA quiere ver titulares del tipo: “La empresa XX ha destruido dos millones de libros para entrenar a su nueva IA”.
Algunos libreros advierten de que muchos de esos libros son raros, se editaron muy pocos ejemplares, y si las compañías de IA los compran y destruyen serán aún más díficiles de encontrar, e incluso muchas ediciones podrían desaparecer.
Un librero que no ha querido identificarse, porque desea vender los libros a la IA, confiesa en 404 Media que “personalmente, tengo sentimientos encontrados sobre todo esto. Me beneficia económicamente y, además, me permite dar salida a existencias antiguas que, de otro modo, probablemente no se venderían. Mi stock de libros procedentes del extranjero y en idiomas extranjeros se adapta muy bien a este tipo de ventas. Por otro lado, no me gusta el uso final que se les da, y tampoco me gusta que se destruyan libros poco comunes”. Ha pasado de vender 20 libros a la semana, a cientos.
Otro librero reconoce que ha subido los precios brutalmente porque sabe que las compañías de IA están detrás de sus libros raros, pero los compran igual. El dinero no es problema para ellas.
Es la doble cara de la IA en el mercado de los libros. Por un lado, libreros de material raro y poco solicitado, consiguen sobrevivir gracias a la IA. Por otro, muchos de esos libros escasamente editados, acabarán destruidos. Un dilema para estos profesionales.
