Donald Trump quiere prohibir la IA china de Kimi K3, pero ¿cómo se bloquea una inteligencia artificial que ya está en millones de ordenadores?

Una vez más, la administración de la Casa Blanca quiere vetar el uso de estos modelos abiertos chinos por supuestos riesgos de ciberseguridad. Kimi K3 en el punto de mira.
La batalla por ver quién está en lo más alto en lo que a avances en inteligencia artificial se refiere se acaba de poner bastante tensa. El Gobierno de Donald Trump ha vuelto a la carga para intentar frenar el uso de las inteligencias artificiales chinas en Estados Unidos, y el detonante de todo esto ha sido el lanzamiento de Kimi K3.
En concreto, hablamos del nuevo modelo de lenguaje de la compañía china Moonshot AI. La gran diferencia con respecto a los modelos GPT 5.6 o Claude Fable 5 es que, mientras que las grandes empresas de Estados Unidos prefieren guardar bajo llave el funcionamiento interno de sus sistemas para cobrar suscripciones caras, estos han tomado otro camino.
Han prometido liberar todos los datos y pesos del modelo para que cualquier programador del mundo pueda descargárselo gratis e instalarlo en sus propios servidores. Esto parece que a Trump no le ha gustado.
Para que te hagas una idea de la diferencia de precio, procesar un millón de datos con el modelo DeepSeek-V4-Pro (otro modelo chino) cuesta apenas 87 céntimos, mientras que hacer exactamente lo mismo con Claude de Anthropic te sale por 50 euros.
La diferencia es tan grande que empresas americanas como Coinbase han reconocido que usar la IA china les ha permitido reducir a la mitad lo que se gastaban en tecnología.
El problema que tienen los altos cargos en EEUU es que, como ya se ha comentado, funciona con un formato llamado open-weight, que significa que cualquier programador se puede bajar el archivo con el cerebro de la IA a su ordenador y usarlo sin necesidad de conectarse a internet.
Por mucho que el Departamento de Comercio de Estados Unidos amenace con poner a estas empresas chinas en una lista negra, los archivos ya están circulando por la red y no hay un botón para borrarlos de los PC de quienes ya los tienen instalados.
¿Se puede prohibir de verdad una inteligencia artificial abierta que casi cualquiera se puede descargar en casa?
Técnicamente, es casi imposible de cumplir. Si el Gobierno de Estados Unidos aprueba el veto, lo que hará será prohibir que las páginas web americanas vendan o den acceso directo a esta IA.
Pero para un usuario normal o una empresa pequeña, saltarse ese bloqueo es tan fácil como encender una conexión VPN para disimular que estás en otro país y bajarte los archivos del modelo en un par de minutos a tu disco duro.
Donde sí puede hacer daño de verdad el Gobierno de Trump es en las grandes empresas. La Casa Blanca está preparando leyes para multar y hacer responsables a las compañías americanas si sufren un problema de seguridad por usar modelos chinos. Ese miedo es el que realmente sí que podría obligar a empresas como la propia Coinbase a borrar Kimi K3 de sus servidores, aunque la opción americana les salga diez veces más cara.
Afirman que, aunque el modelo sea abierto, auditar cada parte de 2,8 billones de parámetros (2.8T en inglés) es una locura. En EEUU existe el miedo (o la excusa perfecta) de que estos modelos vengan con sesgos programados, datos manipulados o pequeñas trampas de código que puedan colar respuestas erróneas o filtrar información sensible.
Sin embargo, para un programador que trabaja por su cuenta o para cualquiera que quiera usar la IA en el ordenador de su casa, el veto no sirve de nada. No necesita enviar datos a servidores en China ni estar conectado a internet para responderte, así que ningún gobierno puede controlar lo que haces con él.
Pero cuidado, porque todo esto se centra en Donald Trump y la cúspide del gobierno americano, pero OpenAI y Anthropic también están a favor de este veto. Si desde China regalan una IA casi idéntica por unos pocos céntimos, el modelo de negocio americano se hunde. Y esto no les interesa tampoco a ellos.
Directivos como David Sacks ya han avisado de que las grandes tecnológicas de EEUU son las que realmente están presionando al Gobierno para que prohíba la competencia abierta china y así mantener un monopolio donde solo ellos puedan cobrarte.


